Dentro de la otorrinolaringología es fundamental el conocimiento histórico de esta enfermedad, en la que la principal causa de mortalidad es la asfixia provocada por la obstrucción causada por las típicas pseudomembranas diftéricas a nivel glótico. Durante muchos siglos, la difteria ha sido una de las enfermedades infecciosas que más casos ha producido, principalmente en la infancia, y con una mayor mortalidad, agravada por el terrible hecho de que el paciente moría ahogado. Actualmente, la difteria se halla prácticamente erradicada en Europa, siendo la última epidemia la de Rusia de 1998. Ello ha sido posible gracias a la anatoxina descubierta por Gastón en 1923, a la penicilina descubierta por Fleming en 1929 y comercializada en 1943, y a la vacuna toxoide antidifteria, obligatoria desde mediados de la década de 1940 en Estados Unidos. Pero fue a lo largo del siglo XIX, cuando se pusieron las bases para el correcto diagnóstico y, sobre todo, el tratamiento de la difteria. En ese siglo debemos consignar dos hechos capitales que modificaron el enfoque sobre la enfermedad. Uno, es la definición de difteria de Pierre Fidele Bretonnau en 1826, separándola de otras afecciones faringo-laríngeas; el otro, la publicación por Emile Roux de su método para obtener la antitoxina diftérica, en el Congreso Internacional de Higiene de Budapest, en 1894. Entre ambos hechos hay 68 años de historia de la medicina en los que la difteria pasa de ser un mal enigmático y letal, a diagnosticable y curable. Ambos han sido elegidos como los jalones que limitan temporalmente nuestro estudio. Existen numerosos y muy buenos tratados de historia de la difteria. También apreciables, pero en menor número, de la difteria en España. Falta, no obstante, un trabajo que estudie sistemáticamente el impacto de la difteria en la prensa médica española. En nuestra investigación pretendemos hallar respuestas a cuestiones como cuál fue el seguimiento en nuestro país de los avances sobre la difteria que en Europa acaecieron, qué discusiones o modificaciones de conceptos sobre la difteria tuvieron lugar en las academias e institutos de medicina españoles en general y valencianos en particular, qué seguimiento tuvieron en nuestro país los nuevos fármacos contra la difteria que en Europa iban apareciendo y, en conjunto, qué información recibían los galenos españoles sobre la enfermedad a través de la prensa especializada durante el período estudiado. Para ello, no sólo hemos vaciado la literatura circulante internacionalmente, sino que hemos complementado nuestro trabajo con un acercamiento hacia la producción, a través del vaciado y análisis interno de dos de las revistas médicas más importantes de la época, El Siglo Médico, a nivel nacional, y el Boletín del Instituto Médico Valenciano, que fue uno de los mejores ejemplos de los esfuerzos editoriales llevados a cabo por asociaciones de ámbito local y que tanta importancia tuvieron en la España del siglo XIX. Por último, hemos ampliado el período de investigación hasta 1896, con el objeto de conocer la repercusión inmediata del uso de la seroterapia antidiftérica, al tiempo que redondeábamos el tiempo estudiado a 70 años. Vale la pena recordar que actualmente, la antitoxina obtenida de suero de caballo, método introducido por Roux en 1894, sigue siendo el tratamiento inmediato de elección ante la aparición de un caso de difteria.
2007










