La inclusión del alumnado con Trastorno del Espectro del Autismo: la evolución de la respuesta educativa
Este capítulo examina la evolución histórica de la respuesta educativa al alumnado con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), desde su definición por Leo Kanner en 1943 como trastorno caracterizado por dificultades en interacción social, comunicación y flexibilidad mental, hasta enfoques actuales inclusivos y neurodiversos, vinculada a una tesis doctoral sobre estrategias inclusivas en centros valencianos financiada por el Ministerio de Ciencia (FPU17/00372). La prevalencia del TEA ha crecido drásticamente, alcanzando 78.063 estudiantes en España en el curso 2022-2023 (aumento del 13,13% anual y 310% en una década), superando los 450.000 casos totales e impactando a más de un millón de personas considerando entornos familiares, lo que exige intervenciones tempranas adaptadas a tres niveles de apoyo según el DSM-5, que integra la tríada de Wing (comunicación social, interacción social y flexibilidad/imaginación) con patrones repetitivos y sensoriales. Metodológicamente, adopta un paradigma interpretativo cualitativo con análisis documental de investigaciones históricas, delineando tres épocas: la primera (1943-1963) culpabilizaba factores emocionales parentales; la segunda (1963-1983) viró a bases neurobiológicas y conductuales con asociaciones como la National Autistic Society (1962) y modificación de conducta; y la tercera (1983-actualidad) enfatiza perspectivas evolutivas, Teoría de la Mente (Baron-Cohen et al., 1985) y tratamientos pragmáticos centrados en comunicación. En comunicación, lenguaje y habilidades sociales, se pasó de programas conductistas rígidos como Lovaas (1977), criticados por artificialidad y falta de generalización, a modelos integrales como ABA (análisis conductual para habilidades), ACP (adaptación ecológica), TEACCH (estructuración visual y fortalezas autistas), y DENVER (intervención precoz naturalista de 12-48 meses), complementados por innovaciones como tecnología asistencial, realidad virtual/aumentada, enfoques por fortalezas, entornos multisensoriales y comunicadores dinámicos. La discusión resalta la transición de visiones deficitarias a individualizadas, interdisciplinarias y orientadas a calidad de vida, insistiendo en planificación personalizada, revisión continua, comprensión psicológica y atención al ciclo vital, especialmente adultos, superando barreras inclusivas mediante formación docente basada en evidencia. En conclusión, pese a avances significativos hacia inclusión educativa y social en contextos digitalizados, persisten desafíos que reclaman colaboración, adaptabilidad y estrategias personalizadas para potenciar autonomía y participación.











