Giovanna d'Austria, Granduchessa di Toscana (1547-1578). Edizione del carteggio, introduzione e note
La tesis de doctorado Giovanna d’Austria, Granduchessa di Toscana (1547-1578). Edizione del carteggio, introduzione e note, presentada por Massimiliano Spiga y dirigida por la doctora Júlia Benavent, ofrece la edición de 170 cartas inéditas relativas a Giovanna d’Austria, hija del emperador Fernando I y de Anna Jagellón de Polonia, recibidas y emitidas por ella y conservadas en el fondo Mediceo del Principato en el l’Archivio di Stato di Firenze. Concretamente hay 121 cartas de remitentes femeninas, hermanas y mujeres en y extra corte, y 49 escritas por ella, a Cósimo de Médici y a su esposo. Francesco I. El corpus comprende los años 1565-1578, los años que transcurrió como Granduquesa de Toscana, Florencia y Siena. Las cartas constituyen un excelente corpus sobre la correspondencia femenina en el siglo XVI. Las cartas editadas proporcionan una perspectiva historiográfica que difiere de la habitual hasta ahora sobre esta mujer, que la definía como poco activa políticamente, sujeta a su esposo, dedicado más a los placeres y a los estudios esotéricos que al gobierno del Granducato. La figura de la amante Bianca Cappello ha distorsionado también el foco de la atención y lo concentró en la vida privada de la Granduquesa. La figura de Giovanna d’Austria se inscribe en la idea, consolidada por la historiagrafía contemporánea de escuela anglosajona, como una unofficial agent, como propone en un estudio reciente la estudiosa Catherine Ferrari. Esta identidad conjuga bien, en mi opinión, con la interpretación de la figura de la granduquesa, o por lo menos ayuda a explicar una base esencial. Su actividad como granduquesa le confiere una actividad epistolar propia de su papel, y es comprensible que lleguen a sus manos los avisos, consejos y solicitudes de recomendación. Si embargo, es evidente, gracias a la edición de las cartas, y al estudio de los fondos en el Mediceo del Principato la atención constante de Giovanna, y la relación ininterrumpida con su tierra natal. Ulteriormente hay que señalar las caras con su hermana mayor Leonora de Austria, duquesa de Mantua. Basar la existencia de estas mujeres en los pactos matrimoniales es contribuir a subrayar su insignificancia. El matrimonio era un acuerdo político, diplomático bien meditado y con intereses económicos, pero la esposa quedaba como referencia y agente de primer nivel en contacto con la corte de procedencia. En el caso de Giovanna, las negociaciones matrimoniales duraron más de dos años y en él intervinieron Fernando I, Felipe II y la familia Medici. Los intereses matrimoniales en Florencia eran muy claros. Tenían la voluntad de crear una estabilidad y continuidad, tras la paz de Cateau Cambresis en 1559, que ponía fin a las guerras constantes, sangrientas y tumultuosas guerras de Italia. Cosimo I quería dar el relieve y un título granducal a su territorio, siempre inseguro, cuya escalada inició en enero de 1537, cuando asumió el poder tras el asesinato de Alessandro de’ Medici, esposo de Margarita de Austria, hija de Carlos V, que más tarde sería la gobernadora de los Países Bajos. Cosimo quería asegurar la estabilidad a sus dominios, creando una dinastia sólida, que se prolongó hasta 1737 y para ello necesitaba la alianza del matrimonio de su hijo Francesco con la familia imperial. Fernando I y su hijo Massimiliano buscaban una presencia sólida y fuerte en Italia. Casaron a otras dos hermanas de Giovanna, Leonora de Austria con el duque de Mantua y a Bárbara de Austria con el duque de Ferrara. Esta presencia era estratégica porque de esta forma se consolidaban alianzas para evitar el control francés en tierras italianas, en el norte sobre todo. El análisis de las cartas muestra la naturaleza de las relaciones. Un estrecho contacto familiar con las hermanas, parientes y con su hermano Massimiliano. Francesco I era regente de Toscana, contaba con la protección de la casa imperial y del reino de Felipe II, mediante agentes y embajadores en constante viaje entre las cortes. Las atenciones y los favores que se prestan entre los ducados, a través de las esposas, contribuía a reforzar y a estar permanentemente informados. La tesis consta de dos partes, más un apéndice. En la primera parte se incluye un capítulo de los objetivos y de la metodología. Quedan muy claros desde el principio cuáles son los objetivos de la tesis, la elección de este fondo epistolar y la necesidad de la edición de las cartas, inéditas hasta hoy. La metodología es la propia de la edición de textos del siglo XVI. Las cartas han sido editadas respetando al máximo el documento original, interviniendo solamente en la diferenciación entre u/v, la acentuación, la puntuación, la regularización entre mayúsculas y minúsculas según la normativa actual. Los textos han sido transcritos respetando con la máxima fidelidad los textos originales. Las intervenciones realizadas por parte del transcriptor han sido indicadas mediante paréntesis cuadrados […], con excepción de aquellas intervenciones que han sido insertadas dentro de una letra, sílaba o palabra omitida en el texto original y cuya ausencia no se deba a una falta de material (como una mancha o un roto), ya que en este caso se indican mediante paréntesis angulares <…>. Todas las abreviaturas han sido desarrolladas, a excepción de las utilizadas en las fórmulas de cortesía de los personajes, como por ejemplo Rma, Illma o Mta. Se ha regulado la puntuación siguiendo las normas actuales, por tanto, se ha debido ajustar a la normativa el uso de mayúsculas y minúsculas. También se ha regulado la acentuación de los vocablos según la normativa actual. Se ha normalizado la escritura de las conjunciones come nonché, infra tanto, etc. Se ha regularizado la escritura de los artículos y de las preposiciones articuladas. Se ha regulado el uso de u y v. Se ha respetado la oscilación gráfica de algunos fonemas en los documentos y, del mismo modo, la fisionomía particular de algunas palabras. Se ha regulado la ortografía de n y m, insertando esta última siempre delante de p y b. Cada carta va precedida por un regesto, van acompañadas de las notas filológicas en pie de página y de las notas históricas al final de la edición. Las cartas pertenecen al fondo Mediceo del Principato, formado por una documentación pública y privada de los miembros de la Casa Medici, desde Cosimo a Gian Gastone, último miembro de la familia del siglo XVIII. Las cartas han sido descritas codicológicamente, por orden de aparición en el legajo. En cambio, en la edición se ha optado por seguir un orden cronológico para contribuir a su importancia biográfica. La tesis consta de seis capítulos: introducción, objetivos y metodología, estado de la cuestión de los estudios contemporáneos sobre Giovanna de Austria, un capítulo sobre la correspondencia como medio de comunicación y de poder, un capítulo biográfico sobre la Granduquesa y las conclusiones. En la segunda parte se ofrece la edición de las 170 cartas inéditas. La tesis ha requerido varias estancias de investigación en el Archivio di Stato de Florencia para localizar el corpus de las cartas que se presentan. Se consultaron los legajos 5094, 5923, 5924, 5925, 5926, 5927. Una vez localizadas y transcritas, se pasó luego a la edición siguiendo los criterios anunciados anteriormente. Concluida la edición se procedió a la identificación de todos los personajes, todos los acontecimientos descritos o evocados, a la reconstrucción de cada aspecto o punto de interés para la edición rigurosa de las cartas. Las cartas son autógrafas de la Granduquesa, por completa o solo de firma, y de las mujeres que a ella le escribían. La naturaleza de las cartas comprende asuntos de justicia, de intimidad conyugal, de súplicas o de devoción, como la correspondencia con Caterina de’ Ricci o su peregrinación a la Madonna de Loreto. Todas ellas contribuyen a la reconstrucción de la vida de una mujer, preocupada por alumbrar hijos y mantener las buenas relaciones con los estados vecinos y las familiares, desde todos los ángulos, los íntimos y los políticos. Desde solicitudes de ayuda y de recomendación, a información, felicitaciones por los nacimientos, o pésames por los fallecimientos, hasta los apuntes de confesiones y de relaciones políticas. Cada pormenor de la correspondencia arrojaba más luz sobre el papel de la Granduquesa y las estrechas relaciones en el seno del Granducado y con el exterior, que contradecía o matizaba extraordinariamente el papel que sobre ella se ha construido a lo largo de los siglos. El análisis de los estudios contemporáneos se centra sobre todo en aquellos aspectos de la vida pública organizados para agasajarla, como la recepción, el matrimonio, los bautismos de sus hijos o las exequias para honrarla a ella y a sus hijos fallecidos. Los estudios de Catherine Ferrari, de Sarah Bercusson, que analiza la lógica del poder a través del vestuario, o el trabajo de Gabriele Masi sobre los amantes han sido fundamentales pero el epistolario sugiere muchos más temas de interés que deberán ser tomados en consideración en futuras, ya en proceso, investigaciones. La bibliografía específica que se ha generado sobre la granduquesa permite contextualizar las reflexiones sobre el debate de su figura, poniendo el acento en las lagunas y exaltando, a través de la documentación de las cartas editadas, los temas más relevantes. Se ha observado un renacimiento de los estudios en las dos últimas décadas, con los autores mencionados anteriormente, a los que añado el nombre de la doctora Fubini Leuzzi, que ha dedicado su investigación a las mujeres de la Casa Medici. La guía de estudios que proporcionó la doctora georgia Arrivo en el año 2003, con referencias a documentos de archivo, ofrecía treinta y siete nombres de mujeres mediceas, entre los que se encontraba Giovanna d’Austria. En el cuarto capítulo se busca profundizar, basándonos en la bibliografía citada en la tesis, en la importancia de la correspondencia, del intercambio epistolar como fuente para el estudio de la historia, algo realmente reciente, como sabemos. Reconstruir la red epistolar es fundamental para comprender las relaciones sociales. Y las relaciones sociales son una clave no desdeñable para el estudio de la historia. El quinto capítulo representa el núcleo de la primera parte de la tesis porque en esta sección tratamos de completar la vida de la Granduquesa con la información facilitada por el contenido de las cartas, en diálogo contante con lo que sabíamos de su vida en Toscana desde 1565 a 1578. Este punto es fundamental para comprender el nacimiento del Granducado que será una realidad en 1574, gracias al decreto de Felipe II. La vida de Giovanna, narrada a través de las cartas, se presenta completamente distinta a la que hasta hoy se ha ofrecido. Era una mujer plenamente consciente de su papel diplomático, que sabía desempeñar muy bien, conoce bien el uso de la correspondencia para garantizar el contacto sin interrupción con quienes eran de gran importancia para el Granducato y su relación con el imperio de Massimiliano su hermano, y el monarca Felipe II. En cuanto a su vida, hay que resaltar su rol como madre. Tuvo siete embarozos y el último le causó la muerte. Tras la primogénita Eleonora nacida en 1567, Giovanna d’Austria parió otras cinco hijas y un hijo. Romola nació el 20 de noviembre de 1568, Anna el 31 de diciembre 1569, Isabella el 30 de septiembre de 1571, Lucrezia el 7 de noviembre de 1572, Maria ell 26 de abril de 1575 y Felipe el 20 de mayo de 1577. Entre el primer hijo y el segundo pasaron tres años y ocho meses, la mayor pausa entre partos. Un año y un mes entre Romola y Anna, un año y nueve meses entre Anna e Isabella, un año y dos meses entre Isabella y Lucrezia, dos años y cinco meses entre Lucrezia y Maria, y dos años y un mes entre la última y Felipe. Los embarazos tenían pausas breves, que impedían que Giovanna se recuperase, con lo que cada vez estaba más y más fatigada: de cinco meses, de dos años, de cuatro mesi, de un año, de cinco meses, de un año y ocho meses, de un año y cuatro meses. Para una mujer de salud delicada como Giovanna, los continuos embarazos bajo la presión de alumbrar un hijo varón contribuyeron a au muerte prematura, o a empeorar su estado de salud. Se ofrece también la huella que su vida dejó en los impresos florentinos o toscanos del siglo XVI. Fueron muchas las obras que se publicaron en tipografías establecidas en Florencia, como la familia Giunti, que dedicaban a Giovanna sus libros. A través de las obras que le dedicaron se puede recorrer su vida en la corte de Florencia, pues las vemos a su llegada, la recepción el matrimonio, el bautismo de sus hijos y las oraciones en las exequias de su muerte. Las conclusiones muestran cómo se han alcanzado los objetivos con la edición de estas 170 cartas inéditas, anotadas filológica e históricamente, y la necesidad de dar valor a estos corpus de cartas privadas de las mujeres del siglo XVI para comprender mejor el papel que representaron en sus vidas, las aspiraciones y las condiciones en que vivieron y la historia de las mujeres en testimonios escritos autógrafos no literarios. La segunda parte se refiere a la edición de las 170 cartas, que van precedidas por la descripción codicológica, con el regesto y las normas de edición, indice de abreviaturas y siglas utilizadas. Muy importante son las notas a las biografías y las notas históricas. Son muy numerosos los nombres que aparecen citados en las cartas, y era necesario documentarlos con una bibliografía. Los nombres más frecuentes, como los de sus hermanas y otras mujeres protagonistas de las cartas, aparecen en el capítulo biográfico sobre la Granduquesa y, entre ellas, Vittoria Farnese, duquesa de Urbino y esposa de Guidobaldo II de la Rovere y Fulvia da Correggio, condesa de la Mirandola. La tesis se completa con el índice de las 49 cartas de Giovanna de Austria, en el que se ofrecen los destinatarios, con la referencia de los lugares, para la utilidad de su consulta. Todos estos remitentes constituyen la red de las relaciones de Giovanna d’Austria dentro y fuera del Granducado, los motivos de los contactos que se manifiestan y los que eran presntados por enviados acreditados. La bibliografía se articula en: fuentes del Archivio di Stato di Firenze y del Archivo General de Simancas, los impresos del siglo XVI citados, los inventarios de archivo y la bibliografía de consulta por orden alfabético, monografías y artículos en revisas y ensayos. Los índices de nombres y lugares cierran el trabajo. Para concluir este resumen hemos considerado incluir, cronológicamente, las cartas escritas que las mujeres dirigieron a Giovanna de Austria. Esta lista ofrece los datos de las remitentes y los lugares de origen, y la datación. Con este propósito se favorece la visión de los lugares y las correspondientes, en cuanto a la escritura femenina, relacionada con la actividad de la Granduquesa. La primera carta de esta edición que hemos recopilado, entre la política, las amistades y sus conocidos, es la que desde Lecce escribe Francesca Spinello, datada el 18 de diciembre de 1565, a propósito del matrimonio entre Giovanna y Francesco I. La última carta del epsitolario es de 21 de febrero de 1578, que mandaba desde Roma Costanza Sforza. Se incluye una carta de Isabella del Ben, sin ninguna datatio, tópica y crónica.










