Implicaciones clínicas y educativas del azúcar añadido en alimentos complementarios comerciales para lactantes en España: un análisis transversal
Introducción: El período de alimentación complementaria (6-24 meses) es crítico para dar forma a los hábitos alimenticios de por vida y prevenir enfermedades relacionadas con la dieta. A pesar de que las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejan los azúcares añadidos para niños menores de dos años, los alimentos comerciales para bebés a menudo contienen niveles significativos de azúcares libres. Estos contribuyen no solo a la caries dental y los trastornos metabólicos, sino que también influyen en las preferencias gustativas y el comportamiento alimenticio en la adolescencia. El Objetivo del presente estudio fue cuantificar el contenido de azúcar añadido en 100 alimentos complementarios disponibles comercialmente para bebés en España y explorar las implicaciones para el asesoramiento clínico y la educación para la salud. Métodos: Se seleccionaron 100 productos de marcas líderes disponibles en diferentes supermercados. Los productos se agruparon en leches de continuación, cereales de fruta, purés, refrigerios y productos lácteos. Cada producto fue evaluado por contenido de azúcar por 100 g/porción, tipos de azúcares añadidos y posición en la lista de ingredientes en función del etiquetado nutricional y siguiendo los criterios definidos por la OMS. Además se utilizaron cálculos adicionales cuando los azúcares no estaban claramente referenciados en el etiquetado. Resultados: El 61% de los productos contenían azúcares añadidos, siendo la sacarosa (25%), la maltodextrina (22%) y la lactosa (18%) los más prevalentes. En el 92,9 % de los casos, estos azúcares se encontraban entre los tres primeros ingredientes. Los postres lácteos y los purés de frutas presentaron el mayor contenido de azúcar por porción. Muchos productos comercializados para bebés menores de seis meses contenían edulcorantes, lo que contradice las recomendaciones internacionales de alimentación. Conclusión: Estos hallazgos ponen de manifiesto un incumplimiento generalizado de las directrices de la OMS y revelan una brecha en la concienciación de padres y profesionales sobre el contenido de azúcar en los alimentos infantiles. Integrar el conocimiento de las etiquetas y la educación nutricional en la formación pediátrica y la educación del paciente podría capacitar a los profesionales sanitarios para orientar a los cuidadores hacia prácticas de alimentación más saludables.











