En una de la diferentes entrevistas que le hizo a lo largo de su vida, el periodista murciano Joaquín Soler Serrano preguntó a Josep Pla qué había de cierto en aquello de que, además de un maestro del adjetivo, el autor de El quadern gris era también un consumado gourmet. La respuesta del escritor catalán, quizá algo exagerada, encerraba, sin embargo, una gran dosis de verdad: "¡Pobre de mí! Yo soy uno de los hombres que menos comen en este país. Debo de tener un estómago muy pequeño. Pero quizá porque he vivido en el extranjero y he visto lo que come la gente, el ardor y la vitalidad que tienen a consecuencia de la comida, la cocina a llegado a producirme una gran impresión imaginativa" (Soler Serrano, 1997: 100). Y digo que la afirmación era muy certera porque de la pluma Pla, que siempre renegó de la etiqueta de "experto en cocina" que sus amigos quisieron colgarle, salieron algunas de las mejores páginas jamás escritas sobre nuestra gastronomía.
Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID)










