Vasos temporales superficiales como receptores de colgajos en reconstrucción microquirúrgica de cabeza y cuello: revisión sistemática, estudio anatómico sobre cadáver y pruebas de imagen y serie de casos.
Introducción: La microcirugía reconstructiva cérvico-facial se caracterizó, en sus inicios, por el uso de grandes vasos de la región cervical como fuente de vascularización para los colgajos transferidos y una tendencia a la evitación de los vasos temporales superficiales, debido a las inquietudes que estos generaban en relación a su pequeño calibre y tendencia al vasoespasmo. Sin embargo, en los últimos años, su uso ha comenzado a difundirse y la evidencia publicada sugiere que se trata de vasos fiables para su utilización como receptores de colgajos libres. Material y método: Diseñamos un trabajo que analizase de forma integral y combinada la fiabilidad de los vasos temporales superficiales como receptores de colgajos libres, a través de cuatro sub-estudios interrelacionados: I. Un estudio anatómico y morfométrico de los mismos realizado en espécimen fresco (15 especímenes – 30 lados). II. Un estudio anatomo-radiológico a través de pruebas de angio-tomografía computerizada (50 estudios – 100 lados) III. La revisión de nuestra serie de casos clínicos empleando los vasos temporales superficiales como receptores de colgajos libres en microcirugía reconstructiva de cabeza y cuello (52 colgajos), comparándola con nuestra casuística empleando los vasos faciales para este fin (40 colgajos). IV. La revisión sistemática de la literatura publicada acerca de la anatomía de estos vasos y los resultados quirúrgicos de su utilización como receptores de colgajos libres. Los datos recogidos fueron analizados y comparados empleando el programa estadístico SPSS. Resultados: En el estudio anatómico, la mediana de calibre total de la arteria temporal superficial en el borde inferior del conducto auditivo externo (CAE) fue de 2,9 mm, y el de la vena temporal superficial de 3,7 mm. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el calibre total de estos vasos y el de los vasos faciales dentro de un mismo sujeto (p-valor 0’737 y 0’161 para las comparativas de medianas de calibre total de arterias y venas, respectivamente). En el estudio radiológico, el calibre medio de la arteria temporal superficial en el mismo punto fue de 1,55 ± 0,39 mm, también comparable al de la arteria facial (1,44 ± 0,45 mm; p-valor 0,02). El punto de bifurcación arterial fue supra-cigomático en el 69% de los casos radiológicos y 73,3% de los anatómicos. En la serie clínica, la tasa global de complicaciones fue del 42,3% con vasos temporales superficiales y 42,5% con vasos faciales. Las tasas de supervivencia de colgajo fueron del 98,08% y 94,74% respectivamente. No se observaron diferencias estadísticamente significativas para las variables mencionadas (tasa de complicaciones y supervivencia de colgajo) entre ambos grupos (p-valor 0’903 y 0’571 para la comparativa de porcentaje de complicaciones y supervivencia de colgajo, respectivamente, entre los vasos contrastados). La revisión sistemática incluyó 24 estudios con 611 colgajos. La tasa ponderada de supervivencia fue del 96,24%, con una tasa de revisión de anastomosis del 5,99%. El calibre arterial medio ponderado fue de 2,30 mm en el borde inferior del CAE, y el venoso de 2,58 mm. Conclusiones: Los vasos temporales superficiales pueden emplearse de forma segura como receptores de colgajos libres en reconstrucción microquirúrgica de cabeza y cuello. La literatura publicada a este respecto, nuestra experiencia clínica y el estudio de su anatomía demuestran su fiabilidad, siendo sus complicaciones y tasa de supervivencia de colgajo comparables a las de otros vasos receptores regionales.











