Bergson, defensor de la sostenibilidad

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Publication date
2016
Reading date
27-07-2016
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Este trabajo de investigación pone de manifiesto la vigencia de los planteamientos de Henri Bergson como crítico del modelo de globalización actual que trata como elementos de la misma naturaleza al tiempo y al espacio; una globalización en la que está ausente, en la que se ha ignorado el tiempo como duración. Bergson fue el filósofo que vio con claridad la diferencia sustancial entre tiempo y espacio, y la consiguiente no aplicabilidad de las leyes físicas a un tiempo que en realidad es irreversible, que prima sobre el espacio. Es pues de crucial importancia su intuición de la continuidad del tiempo, su concepción integral de la durée y de lo durable. El pensamiento de Bergson va en contra de la espacialización del tiempo, de la reducción del tiempo humano al instante, ya que esto impide cualquier proyecto y deshumaniza a los seres humanos y a la sociedad. Por esto, él critica el reduccionismo matematizante (para el cual sólo es válida la función calculadora de la razón) que se ha venido imponiendo cada vez más en el mundo. A su vez, defiende la pluralidad de lo real y la irreductibilidad del tiempo vivido al espacio. La genialidad de Bergson, la actualidad de su obra, radica en haber tratado ya en el siglo XX problemas que en el siglo XXI son fundamentales. La importancia de las ideas de Bergson cada vez es mayor debido a la urgente necesidad de restituir la duración en nuestras sociedades para así encontrar verdaderas soluciones a las crisis que en todos los ámbitos enfrenta el mundo globalizado y que le están empujando a la catástrofe. En el primer capítulo de este trabajo se abordan algunas de las principales fuentes de Bergson (Ravaisson, Renouvier, Lachelier, Boutroux, etc.). Se evidencia cómo su pensamiento se vio influido por el de Pascal, especialmente en lo referente a su crítica de la matematización del mundo. Asimismo, se subraya su distanciamiento crítico respecto a Spencer. A continuación, en el capítulo dos, se analiza el concepto de duración en sus cuatro principales obras: Essai sur les données inmédiates de la conscience (1889), Matière et Memoire (1896), L’évolution créatrice (1907) y Les deux sources de la morale et de la religion (1932). En estos libros, que suponen una revolución en pleno auge del positivismo, Bergson defiende la intuición como un método válido y certero para conocer la realidad y plantea como claves de su ontología los conceptos de durée y élan vital. Finalmente, en el tercer capítulo se presenta una crítica a la globalización partiendo de los planteamientos de Bergson. De este fenómeno se destaca el instantaneísmo y el vano intento de compensar esta limitación del tiempo con la ampliación global del espacio. Se resalta cómo se ha extendido la continuidad espacio-tiempo einsteniana legítima en el área de la física, al ámbito humano trayendo consecuencias devastadoras pues se incurre en la espacialización del tiempo y se elimina la duración. En este mismo capítulo se abordan algunas alternativas para el cambio y se señala que el concepto de sostenibilidad, central en toda política de desarrollo, es insuficiente si no se conecta con la durée bergsoniana. Por último, se presenta la confluencia entre el pensamiento de Henri Bergson y el de Jorge Mario Bergoglio. En este sentido, aunque Bergson no es citado textualmente por el Papa Francisco, los escritos papales revelan que Bergson es una de sus principales fuentes ya que defiende la supremacía del tiempo sobre el espacio, destaca la importancia de la sostenibilidad (durabilité) y critica el sistema que domina actualmente en el planeta, un sistema que es producto o expresión de esa espacialización del tiempo. En general, la tesis pone de manifiesto que Bergson es un crítico del desastre en que se encuentra el mundo. Sus reflexiones ya insinuaban la ruina del instantaneísmo y muestran cómo el concepto de duración se ha perdido en las sociedades contemporáneas. Su pensamiento evidencia que desarrollo no es igual a progreso y que el anticristianismo imperante desde finales del siglo pasado hasta nuestros días nos ha conducido a la gran crisis actual. La actualidad de Bergson es innegable. Su pensamiento empieza a ser reconocido como la alternativa más profunda a la deshumanización actual del mundo. Su planteamiento ético se aplica especialmente a nuestras sociedades pues es por medio del crecimiento moral y de la defensa de los derechos humanos a través de sociedades dinámicas como este planeta podrá salir de la profunda crisis en la que se está hundiendo.
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