Pobreza, Familias e Inclusión Sociolaboral: El papel de la Educación Social

Erradicar la pobreza es uno de los objetivos fundamentales de los países que forman la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La pobreza tiene muchas causas, pero el desempleo, la exclusión social, la falta de formación y la alta vulnerabilidad de ciertas poblaciones ante desastres, enfermedades y otros fenómenos están muy vinculados. Asimismo, la pobreza es una situación que está estrechamente relacionada con la exclusión social, en tanto que la pobreza aísla total o parcialmente a personas o colectivos de una participación plena en la sociedad, impidiendo que las personas tengan un mínimo de calidad de vida y por ello causa grandes desigualdades sociales. Las personas y los gobiernos debemos participar activamente en el cambio a una sociedad más justa, mediante el pensamiento crítico. La creciente desigualdad perjudica la cohesión social, aumentando las tensiones políticas y sociales, provocando inestabilidad y conflictos y sentando las bases de una mayor fragmentación social futura. El estudio se ha realizado con un diseño mixto, incluyendo como técnica cuantitativa una encuesta y como técnica cualitativa el desarrollo de grupos focales. En la encuesta han participado 411 profesionales, principalmente educadores/as sociales, psicólogos/as, trabajadores/as sociales, educadores/as o pedagogos/as, dedicados a la intervención socioeducativa. La mayoría desarrolla su actividad en entidades del tercer sector (88%). De las personas encuestadas, 88 participaron en un total de 24 grupos focales. Como conclusiones, es importante establecer sistemas sólidos de protección social para evitar que muchas personas entren en la pobreza y, en especial, que la misma no sea recurrente o permanente. Los gobiernos han de potenciar un entorno propicio para generar empleo productivo y oportunidades de empleo para las personas en situación de vulnerabilidad. A su vez, el sector privado ha de generar oportunidades inclusivas. Las claves socioeducativas para una inclusión sociolaboral se deben enfocar, en orden de prioridad: en las habilidades sociales, en el trabajo en equipo, en las competencias socioemocionales, en las normas de hábitos de trabajo y en el liderazgo y la autonomía. Para ello, la formación de los profesionales es clave.

Hurtado-Martín, M., Martínez-Agut, M.P. y Jiménez, F. (2025). Pobreza, Familias e Inclusión Sociolaboral: El papel de la Educación Social (cap. 2, pp. 39-68). En F. Del Pozo. Educación Social e Inclusión Sociolaboral. Narcea
Narcea