Las fracturas dentales en niños y adolescentes son lesiones frecuentes tras caídas, golpes jugando o traumatismos deportivos, y afectan sobre todo a los incisivos superiores. Una fractura dental es la rotura o pérdida de parte del diente. Puede afectar solo al esmalte, al esmalte y la dentina, o llegar a la pulpa, e incluso a la raíz o al hueso de soporte. Los tipos de fracturas más comunes son: Fractura del esmalte: pequeña pérdida de estructura, que a veces cursa sin dolor. Fractura esmalte-dentina: suele producir sensibilidad al frío o al masticar. Fractura con afectación pulpar: expone el nervio y puede causar dolor intenso o sangrado y Fractura radicular o corono-radicular: afecta a la raíz o a corona y raíz y suele ser más compleja. El tratamiento de las fracturas dentales depende del alcance de la afectación: puede realizarse pulido de los bordes y aristas en caso de fractura leve de esmalte, reconstrucción con resinas compuestas cuando la fractura comprende esmalte y dentina, recubrimientos pulpares directos o tratamientos pulpares en caso de que la fractura llegue a pulpa y extracción en casos de fracturas complicadas en las que la viabilidad del diente no se puede conseguir. En casos de traumatismo dentales en que se ha desprendido un fragmento, conviene conservarlo en agua o suero fisiológico, porque en algunos casos puede reutilizarse recolocándolo para restaurar el diente fracturado En este documento se describe la sistemática para restaurar una fractura coronal recolocando el fragmento.
Universitat de València










