Las actividades de lucha

La lucha, como práctica lúdica y agonística está vinculada a la historia de todos los pueblos y civilizaciones. Su origen se remonta a los albores de la humanidad, por la necesidad de defender la propia vida y la integridad física frente a situaciones de peligro para la supervivencia. Así, para someter violentamente al adversario, a lo largo de la historia y en las diversas civilizaciones, se desarrollaron en cada región del mundo distintas técnicas de combate que, en unos casos, utilizaban armas y, en otros, el propio cuerpo, según las necesidades y circunstancias. Hoy en día, la lucha se conserva principalmente de dos formas: a) Bien adaptada a las formas convencionales del deporte moderno, como es el caso de los deportes olímpicos: boxeo, lucha grecorromana, lucha libre, judo, taekwondo, esgrima; o como otros deportes no olímpicos: sumo, karate, lucha canaria, lucha leonesa, sambo, kendo, glima de Islandia; yagli güreh de Turquía,... b) O bien bajo la denominación común de juegos de lucha tradicionales, de los que existen numerosas modalidades en todo el mundo, y en los que se observa más nítidamente la pervivencia de elementos atávicos y rituales, sin ningún tipo de organización institucionalizada. Ejemplo de estos son, en la Península Ibérica, la lucha galhofa, que se practica en algunas aldeas de la provincia de Bragança (Portugal).

Espartero, J., Gutiérrez, C. y Villamón, M. (2003). Las actividades de lucha. En B. Tabernero y S. Márquez (Coords.), Educación física: propuestas para el cambio (pp. 283-324). Barcelona: Paidotribo. ISBN: 84-8019-706-4.