La protección de los menores de edad en entornos digitales

En una sociedad en la que nuestros menores son denominados “nativos digitales”, el ciberespacio se ha convertido a menudo en la casa de muchos niños, niñas y adolescentes, y prácticamente es el único medio que utilizan para socializar. Y, si bien es cierto que la accesibilidad a los entornos digitales por los menores permite que utilicen estos medios para el desarrollo y ejercicio de sus derechos fundamentales, como son el derecho de información y la libertad de expresión, no es menos cierto que ese mismo acceso provoca graves vulneraciones de sus derechos. De hecho, la digitalización, no solo incita a que nuestros menores vivan “conectados” a un mundo irreal, desconociendo que la vida va más allá de un instrumento digital, sino que son muchos los riesgos y perjuicios a los que se enfrentan como consecuencia del uso inadecuado de los entornos digitales. El acceso temprano a internet conlleva también la proliferación de actividades que en principio corresponderían a adultos, pero que han pasado a realizarlas los menores, como los kidfluencers, que reciben una contraprestación, ya sea económica o en especie, por compartir contenido en las redes sociales. Y, por si tenían pocos riesgos, los progenitores y tutores se unen a la rueda de las vulneraciones de los derechos fundamentales, exponiendo a sus hijos e hijas, o a sus tutorizados, en las redes sociales a través del denominado sharenting. Quizá ello se deba a que los conceptos de privacidad y de intimidad entre los nativos digitales hace tiempo que han cambiado, sin ser conscientes de que son requisitos necesarios para mantener una mínima calidad de vida . Pero también han cambiado en los adultos que deberían protegerlos. De hecho, la tendencia alcista a publicar en redes sociales ha supuesto que queden expuestos derechos tan importantes como el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen de los menores, y en entredicho el derecho a la información de los menores, sobre todo cuando ponen en riesgo sus datos personales. De todos los informes estudiados, obtenemos una conclusión desgarradora. Los niños, niñas y adolescentes están totalmente desprotegidos ante un aumento a gran escala de enfermedades mentales que pueden conllevar daños físicos, e incluso llegar al suicidio, provocados en gran medida por la influencia del entorno digital y la utilización de equipos terminales con conexión a internet.

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