El texto analiza la enseñanza de la ética jurídica y la responsabilidad profesional en sistemas de Civil Law, destacando sus limitadas presencia y relevancia en los planes de estudio, especialmente en España. Identifica tres problemas centrales: cuándo se enseña, qué contenidos se incluyen y cómo se enseñan. Aunque el Proceso de Bolonia impulsó metodologías activas y un enfoque competencial, se desaprovechó la oportunidad de integrar plenamente la ética profesional en el grado. La materia aparece sobre todo en el Máster de Acceso a la Abogacía y de manera marginal en asignaturas teóricas. El texto defiende metodologías activas —aprendizaje basado en problemas, aprendizaje colaborativo y educación jurídica clínica— como vías eficaces para vincular la formación ética con la práctica profesional, el acceso a la justicia y la reflexión crítica. Concluye que la ética jurídica debería ocupar un lugar transversal e integral para formar juristas socialmente responsables.
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