Conductas digitales problemáticas en jóvenes adultos: factores asociados y su relación con el bienestar psicológico

La tesis analiza las conductas digitales problemáticas en jóvenes adultos. Frente a enfoques fragmentarios, adopta una lógica transdiagnóstica según la cual conductas mediadas por tecnología, como internet, redes sociales, mensajería instantánea, pornografía, videojuegos o compras compulsivas, pueden compartir mecanismos comunes de desregulación, evitación emocional y búsqueda de gratificación inmediata. Se atiende al papel de la procrastinación y al posible efecto protector de la resiliencia, la empatía y la conducta prosocial. El objetivo general fue analizar la relación entre distintas conductas digitales problemáticas, la procrastinación, factores protectores y el bienestar psicológico y la felicidad subjetiva en jóvenes adultos españoles. Se pretendió identificar perfiles de riesgo, explorar diferencias por sexo y aportar una dimensión metodológica al estudiar la fiabilidad de una escala. La tesis se estructura como compendio de publicaciones e incluye cuatro estudios: tres empíricos y uno metodológico. El primer estudio analizó perfiles de riesgo con un análisis de clústeres en una muestra de 763 jóvenes adultos. Se evaluaron conductas digitales problemáticas, procrastinación y bienestar psicológico. Los resultados identificaron cuatro perfiles: uno de alta disfunción digital, con puntuaciones elevadas, alta procrastinación y bajo bienestar; uno moderado; uno específico con mayor riesgo en pornografía y procrastinación; y uno adaptativo, con bajas puntuaciones problemáticas y mejor bienestar. Los hallazgos muestran que el fenómeno no se distribuye uniformemente y que la heterogeneidad es central. El segundo estudio examinó el papel de la procrastinación, la resiliencia, la empatía y la conducta prosocial en varias conductas problemáticas. Los análisis de regresión mostraron que la procrastinación se asociaba consistentemente con todas las conductas analizadas en hombres y mujeres, confirmando su relevancia como mecanismo transversal de desregulación. En cambio, los factores protectores presentaron relaciones más específicas y menos uniformes, según la conducta y, en algunos casos, el sexo. El tercer estudio contrastó un modelo explicativo integrador mediante path analysis. Los resultados mostraron que el uso problemático de internet se asociaba positivamente con otras conductas, como el uso problemático de pornografía, el trastorno por videojuegos y las compras compulsivas. Asimismo, la procrastinación actuó como mediadora entre varias de estas conductas y el bienestar psicológico. El bienestar, a su vez, se relacionó positiva y robustamente con la felicidad subjetiva. El cuarto estudio consistió en un meta-análisis de generalización de la fiabilidad de la Bergen Shopping Addiction Scale. Los resultados mostraron una fiabilidad media elevada, pero también heterogeneidad entre estudios, lo que refuerza la necesidad de examinar las propiedades psicométricas de los instrumentos en distintos contextos y poblaciones. En conjunto, la tesis concluye que las conductas digitales problemáticas constituyen un fenómeno complejo, heterogéneo e interrelacionado, cuya comprensión exige considerar simultáneamente perfiles diferenciados de riesgo, procesos comunes de autorregulación y su repercusión sobre el bienestar psicológico. La procrastinación emerge como un mecanismo central, mientras que el bienestar se confirma como variable clave para valorar el impacto real de estas conductas sobre la calidad de vida. Desde una perspectiva aplicada, los hallazgos apoyan estrategias preventivas e interventivas centradas en la autorregulación, la tolerancia al malestar y el ajuste a perfiles específicos de riesgo.