Camaleónicos y sin miedo. Apuntes en torno a unos mercaderes moriscos entre puertos tunecinos e italianos

La dispersión forzosa por el mundo de miles de moriscos desterrados de España a raíz de los decretos de expulsión produjo la proliferación de mercaderes que tenían como base algunas ciudades portuarias de la cuenca mediterránea y que, en ocasiones, actuaron como redentores de cautivos. Perfiles que en otro lugar he definido como “comerciantes- redentores”. Un nombre que pone de relieve cómo estas figuras profesionales no se limitaron a las operaciones de rescate: aunque fuese altamente remunerativa, esta actividad se insertaba dentro de unas complejas transacciones económicas y flanqueaba otras operaciones comerciales, en particular préstamos y compraventas de productos manufacturados (del Magreb a Italia y viceversa), de alcance transfronterizo, transreligioso y transcultural. Nos hallamos también ante mediadores que, con su oficio, se sumían en el corazón de la sociedad mediterránea y dejaban al descubierto su especial disposición y soltura en la movilidad entre orillas opuestas, caracterizadas por creencias religiosas distintas. La presente aportación se desarrolla a partir de la observación global de los registros del cónsul francés en Túnez en el primer tercio del siglo XVII. Esta fuente la cotejo con otra documentación recabada de fondos cancillerescos e inquisitoriales relativos a ciudades portuarias italianas. De estos personajes destaco unos aspectos sobre los que éstos construyeron su futuro y fortuna.

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