Embodied effects of posture: Changing emotional and cognitive processes through the body

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Publication date
2018
Reading date
19-07-2018
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La cognición y emoción encarnada es un concepto que está revitalizando el interés por estudiar el papel del cuerpo en el procesamiento de información. Este concepto puede definirse como un efecto donde el cuerpo, su estado sensoriomotor, su morfología o su representación mental juega un papel fundamental en la configuración de los procesos cognitivos y emocionales. El cuerpo y sus procesos implicados han recibido escasa atención dentro de las teorías del procesamiento cognitivo que han predominado en las últimas décadas. No obstante, en los últimos años se ha producido un cambio en la forma de entender el procesamiento de la información, ya que la evidencia empírica señala que el cuerpo ejerce una gran influencia en la conformación de nuestros pensamientos y emociones. Estos hallazgos se enmarcan en las teorías de la cognición encarnada, en las cuales el supuesto básico es que el procesamiento de la información se encuentra influenciado, asociado, y a veces dependiente, de recursos perceptivos, somatosensoriales y motores. Por lo tanto, estas teorías asumen que la cognición o el procesamiento de la información puede depender de estados corporales y acciones físicas; y, en consecuencia, los estados cognitivos pueden influenciar los estados corporales asociados, y a la inversa. Diversos estudios experimentales avalan dicha relación bidireccional a través de la manipulación de la postura corporal. Así pues, una amplia evidencia empírica sugiere que adoptar una postura expansiva y/o erguida (versus encorvada y/o contraída) tiene efectos positivos en procesos cognitivos y emocionales. Sin embargo, los efectos derivados de la cognición encarnada apenas han sido estudiados en el campo de la psicopatología y la psicología clínica. En consecuencia, las terapias actuales basadas en la evidencia no se han beneficiados todo lo posible del uso de estrategias relacionadas con el cuerpo, que podrían ayudar a enriquecer y mejorar los resultados terapéuticos. Así pues, la presente tesis doctoral surgió de la necesidad de cubrir dicho vacío en la literatura científica, con el objetivo último de investigar cómo las estrategias relacionadas con el cuerpo −y específicamente, las manipulaciones de la postura corporal− podrían ser utilizadas con fines terapéuticos. Por ello, los objetivos principales de esta tesis consistieron en: (1) analizar el efecto de adoptar una postura corporal expansiva y erguida (versus contraída y encorvada) antes y durante la exposición a diversos estímulos ansiógenos (asociados a la ansiedad social y a los trastornos alimentarios) sobre procesos cognitivos y emocionales; (2) investigar el efecto de adoptar una postura erguida (versus encorvada) en la modificación de dos mecanismos asociados al mantenimiento de la depresión (los sesgos cognitivos de interpretación y las dificultades en generar imágenes mentales), así como en las emociones relacionadas; (3) explorar las posibles variables moderadoras y mediadoras que nos permitan conocer mejor para quién y cómo se producen los efectos de la postura corporal en los procesos cognitivos y emocionales; y (4) clarificar las posibles implicaciones clínicas de la manipulación de la postura corporal como estrategia terapéutica para la promoción de cambios cognitivos y emocionales. Para lograr dichos objetivos, se realizaron tres estudios experimentales en el contexto de laboratorio con claras implicaciones clínicas. Los estudios 1 y 2 tenían como objetivo analizar el papel de una postura expansiva y erguida (versus contraída y encorvada) en la exposición a estímulos ansiógenos: una audiencia (en el caso del estudio 1, en individuos con miedo a hablar en público) y el propio cuerpo (en el caso del estudio 2, en individuos con insatisfacción corporal). Por otra parte, el estudio 3 tenía como objetivo analizar el papel de la postura erguida (versus encorvada) en los sesgos cognitivos de interpretación, las dificultades en imaginación positiva y las emociones asociadas a la depresión. Los resultados señalan que adoptar una postura expansiva y erguida (versus una postura contraída y encorvada) tiene efectos beneficiosos sobre diversos procesos emocionales y cognitivos en muestras con sintomatología diversa (miedo a hablar en público, insatisfacción corporal y sintomatología depresiva). En el presente trabajo se discuten las implicaciones teóricas y clínicas respecto al papel del cuerpo en los procesos cognitivos y emocionales. No obstante, es necesario seguir investigando sobre los efectos encarnados de la postura corporal, ya que sólo la investigación nos ayudará a dilucidar cómo, cuándo, para quién y por qué adoptar una postura corporal específica podría ser beneficioso en el contexto terapéutico como una estrategia coadyuvante de las actuales terapias basadas en la evidencia.
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