Scorn. Un videojuego por los derroteros de Lovecraft, el dark ambient y la proyección orgánica.

El videojuego como forma de arte interdisciplinar es algo que se lleva gestando desde la década de los años 90 del siglo XX y es así como llega Scorn, una propuesta que presenta una historia carente de diálogo en la que el jugador debe explorar un mundo desolado que encuentra su semejanza en la obra de artistas como Giger y Beksiński. A través de un diseño narrativo con reminiscencias al horror cósmico lovecraftiano, el protagonista recorre los interminables pasillos orgánicos de la nave, enfrentándose a los inhabitantes y resolviendo puzles. La angustia constante que proporciona el espacio se eleva con la banda sonora que acompaña al juego, en la que predomina un género recurrente en la disciplina: el dark ambient. El resultado es una experiencia completa para el jugador, una simbiosis perfecta entre lo audiovisual y lo lúdico, invitando a su vez a una reflexión sobre la propia existencia.