Dígitos: Revista de Comunicación Digital. 2017. No. 3
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- Candidatos en Facebook : del texto a la imagen. Análisis de actividad y atención visual(2017) Puentes Rivera, Iván; Rúas Araújo, José; Dapena González, BorjaEl presente artículo analiza las cuentas de Facebook de cinco candidatos a las elecciones generales celebradas el pasado 26 de junio de 2016 en España (Mariano Rajoy, PP; Pedro Sánchez, PSOE; Pablo Iglesias y Alberto Garzón, Unidos Podemos y Albert Rivera, Ciudadanos), a través de un seguimiento de las publicaciones generadas durante un período de tres meses, comprendido entre las fases de precampaña, campaña y postcampaña electoral.Para ello, se hizo un cómputo y seguimiento de las actualizaciones de estado, enlaces, imágenes y vídeos publicados por los líderes electorales, con el objetivo de determinar las frecuencias de actualización, número y tipología de las publicaciones y seguidores, además de compararlo con la actividad registrada por los candidatos en distintas citas electorales, desde el año 2010.Finalmente, se realizó un análisis experimental con Eye-tracking de las tres imágenes con más número de ?me gusta? de cada candidato, entre un grupo de 24 estudiantes de comunicación, a través de un seguimiento de las jaciones oculares realizadas por cada uno de los participantes, determinando las áreas de interés y puntos calientes (heatmaps) en los que concentraron su atención, a n de establecer posibles coincidencias entre los resultados del Eye-tracking y las características de las publicaciones.
- Ciberdiaris del País Valencià fundats durant la crisi (2008-2015). El cas del digital ?La Veu del País Valencià'(2017) Cerezo Garcia, CèliaEl treball és una recerca dels ciberdiaris sorgits al País Valencià durant la crisi econòmica (2008-2015). S'analitzen les característiques d'esta nova premsa digital: la llengua d'expressió informativa, àmbit geogràfic, l'any en què sorgeixen i quina província ha tingut major creixement de cibediaris. S'estudia també el cas concret de La Veu del País Valencià (www.laveupv.com). S'analitza la seua producció periodística durant els dies 2 a 6 de maig i quines seccions i gèneres reforcen més.
- Tratamiento de los temas de Presidencia en los cibermedios ecuatorianos : condicionantes al desarrollo de un periodismo de calidad(2017) Odriozola Chéné, Javier; Bernal Suárez, Juan David; Aguirre Mayorga, ConsueloEl objetivo de esta investigación es analizar el tratamiento dado por los cibermedios ecuatorianos a las informaciones relacionadas con el Presidente Rafael Correa. Para ello, se analizan 15 cibermedios ecuatorianos durante un periodo de 15 días. El trabajo se centra en analizar la calidad de la información periodística en los medios digitales en los temas de presidencia desde dos perspectivas: el cumplimiento de los estándares de calidad tradicionales en la práctica periodística (creación de piezas periodísticas propias, diversidad de géneros periodísticos, fuentes informativas utilizadas y variedad de las mismas y contextualización del acontecimiento) y la implementación de las nuevas posibilidades ofrecidas por el soporte digital (uso de elementos multimedia, posibilidades de interacción en las informaciones y desarrollo de la hipertextualidad). Los resultados muestran que la puesta en práctica de rutinas periodísticas asociadas a la de nición clásica de calidad de contenidos periodísticos y la creación de relatos que aprovechen las características inherentes de los productos ciberperiodísticos, se ve frenada por la inmediatez y la necesidad de publicar de manera constante contenidos en un tema central de la agenda cibermediática ecuatoriana como es el caso de los temas relacionados con la presidencia de la República del Ecuador.
- De la Generación@ a la #Generación. La juventud en la era digital(2017) Silva Echeto, VíctorReseña:Carles Feixa, catedrático en Antropología Social de la Universidad de Lleida, ha ejercido una influencia fundamental en los estudios culturales iberoamericanos. Desde su temprano texto De jóvenes, bandas y tribus hasta sus más recientes sobre la juventud en la era digital y lo movimientos urbanos como los latin King and Queens, a quienes ha seguido en los últimos años, sus investigaciones ?generalmente en forma colectiva con un conjunto amplio de investigadores y colaboradores de un lado a otro del Atlántico-, han sido claves para pensar los actuales devenires de los estudios culturales.El término Generación @1 es un concepto planteado por Feixa desde finales de los años noventa, dialogando con sus estudiantes y colegas europeos y latinoamericanos. Como se indica en el capítulo 5 del libro: ?Generación @: la juventud en la era digital?, se refiere a la juventud nacida y crecida en la era de internet. Este término, en forma paralela, se ha instalado, desde su primera conceptualización por Feixa en los años noventa, como un término clave para articular estudios sobre cultura juvenil y cultura digital. Me refiero a los trabajos de María Moral y Anastasio Ovejero: ?Jóvenes, globalización y posmodernidad? o los de Alejandro Piscitelli, en el año 2005, titulado: ?Epistemología de las marcas en la era de la incertidumbre. La generación arroba?. Desde entonces diversos autores lo utilizan. La importancia del estudio que estamos reseñando es que amplía y actualiza el término en el pasaje de la Generación @ a la # Generación.El capítulo 6, que cierra la primera parte del libro, titulado: ?Generación XXI de la tribu a la red?, que ya había sido publicada una primera versión en la revista Nómadas (Bogotá, 13, 76-91, 2001), aclara esos tránsitos en la cultura juvenil que propone Feixa: ?Si la última generación del siglo XX fue bautizada con el término ?generación X? (marcada por las incertidumbres y paradojas de la crisis de ideologías y fin de la historia) por un escritor norteamericano, Douglas Coupland, que con ello pretendía sugerir la indefinición vital y la ambigüedad ideológica del pos-68, propongo bautizar a los jóvenes que penetran hoy en este territorio, a la primera generación del siglo XXI, como la ?generación @?? (Feixa, 2014: 122). Este término pretende ?expresar tres tendencias de cambio?: el acceso universal a las tecnologías de la información y de la comunicación; a la ?erosión? de los límites que separaban sexos y géneros y al proceso de globalización que tiene como consecuencia nuevas formas de exclusión social.En ese capítulo se van plantea la distinción entre la juventud en la modernidad versus la juventud en la posmodernidad, con distinciones entre el ?espacio local? vs el espacio global; el tiempo real vs el tiempo virtual; el sedentarismo vs el nomadismo; la tribu vs la red. ?Los teóricos de la sociedad de la información? (cita a Sartori y a Castells) ?han propuesto la metáfora de la red para expresar la hegemonía de los flujos de la sociedad emergente, identificando a la juventud como uno de los sectores que con mayor peso se acerca a la malla de relaciones pseudoreales en que se está convirtiendo la estructura social? (Feixa, 2014: 126). De la estructura lineal (como en el caso de la tribu) a la discontinuidad, individualización y formas variadas y heterogéneas. Algunos investigadores, a su vez, incorporan el término rizoma, para referirse a esas conexiones entre puntos heterogéneos.El libro De la generación@ a la #Generación, se divide en tres partes: Discursos, Escenas y Relatos. En la primera, se estructuran los marcos conceptuales; en la segunda, se presentan investigaciones etnográficas y en la tercera diversas biografías. Finalmente en el epílogo, Carles Feixa, Ariadna Fernández-Planells y Mónica Figueras, plantean pasar del término Generación@ al de #Generación. ?Si la capacidad de navegar en línea y fuera de línea puede considerarse el rasgo distintivo de la Generación @, la capacidad de estar conectado de manera especializada o segmentaria, y de manera deslocalizada y móvil a una o varias herramientas de la web social con características etarias, sociales y culturales propias, puede considerarse el rasgo distintivo de la Generación #? (Feixa, 2014: 324). Las características de esta generación son: el espacio global deja paso al espacio glocal; el tiempo virtual al tiempo viral; el nomadismo al translocalismo y la red al rizoma.El libro reseñado se presenta como un desafío para investigar sobre culturas juveniles, o culturas sin más, en una época atravesada por la confusión y ?las modas teóricas?, donde se publican una cantidad ingente de textos sobre el tema, pero no siempre con la rigurosidad investigativa que requieren las ciencias sociales. Notas1. Como se explica en las primeras páginas del libro, en el título, prólogo y epílogo se incorpora @ junto a Generación (Generación@) sin espacio intermedio, al igual que #Generación. Porque ?es así como se utilizan estos símbolos en la red y porque se han convertido en una especie de acrónimos de la cultura digital? (Feixa, 2014: 13). En el resto del texto se utilizan separados por un espacio: Generación @ y # Generación porque así se utilizaron en las publicaciones previas.
- El valor del activismo de datos en el trabajo de la sociedad civil(2017) Anderica Caffarena, VictoriaLa eclosión de conceptos como big data u open data ha provocado el gran debate sobre el impacto que está teniendo en nuestra sociedad el uso masivo de dispositivos que generan constantemente datos y el papel de las instituciones públicas y privadas en la gestión de los datos sobre los ciudadanos. Este debate tiene dos líneas principales: los impactos negativos que tiene en nuestras vidas esta nueva situación y las posibilidades que ofrece el análisis de datos para proponer soluciones en cualquier ámbito de nuestro día a día.El objetivo de este artículo es describir la evolución del llamado activismo de datos o el uso de técnicas de análisis científico de datos en el trabajo del tercer sector y entender qué impacto tienen las políticas de transparencia de las instituciones públicas en el desarrollo de esta práctica. Para ello se analizará la relación entre activismo de datos, políticas basadas en la evidencia y periodismo de datos.Entre las principales conclusiones hay que destacar cómo el rol de la sociedad civil dentro de la esfera pública no sólo puede adquirir mayor relevancia sino que puede permitir la entrada y salida de nuevos actores que, gracias a los datos, decidan ejercer de forma permanente ?pero también puntual- nuevas formas de ciudadanía y activismo.
- Técnicas para el Análisis de Sentimiento en Twitter : Aprendizaje Automático Supervisado y SentiStrength(2017) Baviera Puig, TomásEl análisis del sentimiento en los mensajes publicados en Twitter ofrece posibilidades de gran interés para evaluar las corrientes de opinión difundidas a través de este medio. Los enormes volúmenes de textos requieren de herramientas capaces de procesar automáticamente estos mensajes sin perder abilidad. Este artículo describe dos tipos de técnicas para abordar este problema. La primera estrategia se basa en los procesos de Aprendizaje Automático Supervisado. Su aplicación requiere integrar algunas herramientas del Procesamiento de Lenguajes Naturales y tomar como punto de partida un corpus clasi cado. El segundo enfoque está basado en diccionarios de polaridad. En esta línea se sitúa la herramienta de SentiStrength, la cual se está aplicando cada vez más a los estudios de Twitter en inglés. El artículo evalúa los estudios más avanzados que utilizan cada uno de estos enfoques para el análisis de los tweets en castellano. Por último, se señalan las ventajas y limitaciones de cada uno de estos enfoques para su aplicación a la investigación en comunicación política. Si bien el aprendizaje automático supervisado permite tener en cuenta el contexto, el investigador requiere competencias de analista de datos con el n de a nar mejor el proceso. En cambio, SentiStrength está más orientado al contenido semántico de los términos del mensaje, y se requiere más bien una competencia en lingüística por parte del investigador. La principal conclusión es que ambos métodos automáticos de análisis no pueden prescindir de una exigente codi cación manual si se desea utilizarlos con abilidad en la investigación.
- ¿Son los debates electorales la nueva Eurovisión? Análisis del seguimiento de dos eventos masivos a través de Twitter(2017) Márquez Martínez, LucíaLas redes sociales han transformado el modo en que seguimos los contenidos televisivos. De esta manera, asistimos a la expansión de la televisión social y al aumento del consumo de doble pantalla. También presenciamos un proceso de mediatización de la política, que cada vez comparte más códigos con el lenguaje televisivo de masas. El objetivo de este trabajo es estudiar los paralelismos en el consumo a través de Twitter de dos de los eventos con mayor audiencia social de 2016: el debate electoral a cuatro del 13 de junio y la nal de Eurovisión. El estudio parte de la premisa de que, a pesar de tratarse de dos formatos de naturaleza distinta, el seguimiento de ambos a través de las redes sociales presenta dinámicas semejantes y re eja que los espectadores buscan en ellos un espacio de ocio. Así, seleccionamos a un conjunto de ?tuiteros estrella? y estudiamos los mensajes que publicaron en ambas citas. Para ello, combinamos un análisis del discurso de corte cualitativo con un análisis de contenido de carácter cuantitativo. Entre los elementos estudiados destacan el contenido textual generado, el tono de los mensajes, el uso de recursos retóricos como la ironía y el material grá co. Nuestro análisis permite con rmar tendencias como la interrelación entre los formatos políticos y los de entretenimiento, de forma que durante la emisión de Eurovisión son numerosas las referencias de los tuiteros a la actualidad política y en el debate electoral proliferan los guiños a los productos de la cultura popular contemporánea.
- Las series de ficción histórica en Chile y su impacto en la recuperación de la memoria en las redes sociales de Internet. El caso de Los 80 : más que una moda y Los Archivos del Cardenal.(2017) Chamorro Maldonado, Miguel AlejandroEl momento que viven las series de ficción televisivas es auspicioso gracias a su calidad técnica, profesional y temática. Un ejemplo de ello son las ficciones con contenido histórico. Su producción no sólo involucra proyectar la obra por la pantalla chica, sino además realizar un trabajo benéfico a través de la distribución de sus contenidos en las redes sociales, generando un contacto activo de comunicación de múltiples mensajes, donde los usuarios opinan sobre el tratamiento temático y escénico. La presente comunicación es un estudio de la relación que hacen los usuarios en las plataformas digitales sobre la memoria histórica en entornos digitales. La muestra corresponde a las redes sociales asociadas a las series cuyo argumento se enmarca en periodos pasados de la historia reciente de Chile, es decir, a la dictadura militar caracterizada por una crisis social y política reflejado en sus series televisivas, Los 80: más que una moda y Los Archivos del Cardenal.El artículo es el resultado de una investigación iniciado el año 2012, proyecto financiado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile con su programa Capital Humano Avanzado, Becas Chile, del Ministerio de Educación.El estudio busca comprender el sentido del recuerdo, desde la perspectiva de los usuarios con el uso de un lenguaje que comunica al momento de visionar las series de ficción, teniendo presente los componentes afectivos, expresivos y de representación que señalan los participantes en las redes sociales como resultado de una comunicación en el contexto social de la memoria de Chile durante la dictadura militar.
- Análisis comparativo del discurso de Mariano Rajoy en Twitter durante las dos campañas electorales de 2015 : las autonómicas del 24M y las generales del 20D(2017) Pallarés Navarro, Sandra; García Ortega, CarmelaEste artículo analiza el uso de Twitter realizado por Mariano Rajoy durante las dos campañas electorales celebradas en el año 2015: una correspondiente a los comicios municipales y autonómicos y otra a los generales. El objetivo es estudiar el cambio en el discurso del líder político identi cando los temas centrales de cada campaña, así como analizar si el candidato empleó la red social para potenciar el diálogo con los usuarios. De esta forma, se estudiará si la estrategia seguida en Twitter varía en función del rol que desempeña Rajoy, en mayo como presidente del Gobierno y en diciembre como candidato a la Presidencia. La metodología seguida es el análisis de contenido cuantitativo y en concreto se analizan 995 tweets publicados en la cuenta personal de Mariano Rajoy, 353 durante la campaña del 24M y 642 durante la campaña del 20D. Además, se emplea la herramienta de analítica y métrica web Social Elephants para recuperar los mensajes que despertaron un mayor interés por parte de los usuarios durante las dos campañas.
- The Hybrid Media System : Politics and Power(2017) Baviera Puig, TomásReseña: El libro The Hybrid Media System ha sido recientemente galardonado con el 2016 International Journal of Press/Politics Book Award. Entre los motivos que justificaron la decisión del jurado, se señaló lo siguiente: ?Más y más investigadores insisten en que la investigación en comunicación política necesita innovación teórica para comprender adecuadamente un entorno cambiante de medios. Son pocos los que han intentado tales innovaciones. Andrew Chadwick es uno de ellos.? Esta apreciación se hace evidente desde las primeras páginas del libro. El autor tantea un nuevo marco teórico, con elegancia y humildad, siendo consciente del riesgo asumido al delinear tal innovación. Audacias así no suelen proliferar en el mundo académico, y todavía menos cuando esta valentía va unida a un notable rigor académico y a una lectura ágil y amena. Andrew Chadwick es actualmente profesor de Ciencia Política en el college de Royal Holloway, de la Universidad de Londres, donde además codirige el área de la Nueva Comunicación Política. Desde esta posición ha analizado el complejo entramado de la comunicación política, fundamentalmente en el ámbito británico y estadounidense. El texto presenta el concepto de hibridación en los tres primeros capítulos. A primera vista, puede parecer excesivo. Sin embargo, Chadwick se esfuerza por ilustrar este concepto tanto a nivel práctico como histórico, puesto que constituye la base de su propuesta. La idea de hibridación permite enfocar el escenario mediático de forma integrativa. Una de las intuiciones clave del razonamiento de Chadwick es que el nuevo entorno ya no funciona con el dilema ?una cosa o la otra?, sino que más bien responde a un planteamiento aditivo de ?una cosa y la otra?. Podría resultar confuso aproximarse al sistema actual de medios con categorizaciones predefinidas. Chadwick no rechaza este enfoque sino que subraya que el nuevo ?modo de pensar? del investigador ha de estar caracterizado más bien por una apertura que hibride lógicas distintas y en muchos casos contrapuestas. Por un lado se encuentra la lógica de los medios y por otra la lógica de la red, pero no están aparte una de otra sino que operan simultáneamente. De ahí el problema que se plantearía al tratar de entender con una lógica equivocada realidades cuyo dinamismo no respondiera a tales premisas. En comunicación política, acertar con la respuesta es casi más importante que plantear la pregunta. El capítulo 4 probablemente constituya el núcleo de la propuesta de Chadwick. La lógica de los medios tradicionales gira en torno al ?ciclo de noticias?. Los medios poseen unas rutinas profesionales que establecen las pautas de trabajo y de emisión o publicación de noticias. Ahora, no obstante, el ritmo de publicación inmediato que permite la red y que demandan los usuarios ha alterado estos modos. Pero no solo eso: los procesos de interconexión propiciados por las redes sociales, unido muchas veces a las técnicas del marketing en red, obligan a los medios a tomar parte de esta lógica. Chadwick subraya con precisión el problema real de fondo: los marcos interpretativos están fuertemente determinados por cómo se articule en tiempo real la cobertura de un evento, tanto a lo largo del mismo como también inmediatamente después. Por eso Chadwick aboga por hablar de ?ciclo de información política?. En este nuevo marco continuo, resulta clave determinar el momento oportuno para publicar y encauzar el flujo continuo de información. Esta característica determina de raíz el dinamismo del sistema híbrido de medios. La propuesta de Chadwick queda ampliamente documentada en el resto del libro. Los casos de WikiLeaks y de la campaña presidencial de Obama ilustran aspectos del ciclo de información política y los efectos de un uso efectivo de la hibridación de lógicas. Los dos últimos capítulos pretenden proporcionar normas para los medios y los agentes sociales en el actual entorno de comunicación política. Este ?saber hacer? se transmite en el libro de forma muy pegada a la realidad. Chadwick toma como base numerosas entrevistas realizadas a diferentes actores de la comunicación política, fundamentalmente de Gran Bretaña. Llama la atención la variedad de los grupos entrevistados: periodistas, activistas sociales, partidos políticos y miembros de organismos gubernamentales. La radiografía que Chadwick realiza del sistema de medios le sirve para caracterizar la nueva forma de poder. Éste ya no depende tanto de los medios de comunicación ni de los organismos políticos. Se podría afirmar que emerge también de la capacidad de relación e interconexión: ?El sistema híbrido de medios muestra un equilibrio entre las lógicas más antiguas de transmisión y recepción, y las nuevas lógicas de circulación, recirculación, y negociación? (p. 208). Este panorama de transformación de medios y del poder realza el valor del trabajo de Chadwick. La innovación teórica unida a la extensa documentación de casos contribuirán decididamente a que The Hybrid Media System sea un libro de referencia para la comunicación política en los próximos años.
- Twitter research for social scientists : A brief introduction to the benefits, limitations and tools for analysing Twitter data(2017) Ruiz Soler, JavierThe analysis of social media is currently very important due to the unprecedented quantity of information. Twitter is becoming an indispensable source of information for researchers aiming to implement big data in their projects. However, despite the potential eld of research opened by that Twitter data, it contains some risks a researcher must be aware. In this paper I present on the one hand the bene ts and caveats of research conducted on Twitter, and on the other hand the constraints of Twitter data collected from the Application Programming Interfaces (APIs). There are, therefore, three major methodological problems identi ed: (i) representation bias: it is very di cult to make general assumptions using research based on Twitter. (ii) language challenge: users can write in many di erent languages. It implies that when collecting data, some cautions need to be taken in order to accurately gather the data we need, (iii) data bias: Depending of the data needed, one API might be a better t than other. The main aim in this paper is to discuss these methodological constraints from a theoretical point of view. I propose, as a starting point, possible solutions to overcome them, or at least reduce their impact in the research.
- Operación Palace y la construcción de discursos alternativos en Twitter : nuevas emergencias políticas(2017) Montagut, Marta; Araüna, NúriaLa emisión del programa televisivo Operación Palace propulsó un amplio debate en los medios de comunicación sobre su formato, el falso documental, en relación a su contenido, una revisitación ccionada al fallido golpe de estado del 23-F. La plataforma preferente sobre la que se desplegó el debate fueron las redes sociales, con especial protagonismo de Twitter. El presente estudio pretende analizar, desde la perspectiva del framing, una muestra aleatoria de tweets y contrastar sus narrativas con los marcos interpretativos de reacción al mockumentary y las versiones de la Transición que las autoras detectaron en la prensa convencional en un estudio previo (Araüna y Montagut, 2015). El objetivo es veri car si hay coincidencia entre los marcos y si Twitter permite la emergencia de nuevas narrativas que propongan una re-lectura alternativa a la de los medios tradicionales. El hecho de que las redes sociales permitan el acceso a la construcción de signi cados políticos por parte de la ciudadanía apunta, como hipótesis, a la posibilidad de generar frames marginales y alternativos que conviven con el dominante. Estas lecturas políticas sobre el programa televisivo, el 23-F y la Transición en general indican, aunque de forma limitada y como indicio, a una ruptura en la hegemonía del relato de la historia reciente en España.
- El inicio de la recuperación económica de la televisión privada y de pago en España(2017) Pérez Rufí, José PatricioLa recesión económica, la crisis bancaria, los recortes de los gobiernos del Estado y la revolución digital han cambiado las estructuras y los procesos de producción de los medios y los hábitos de consumo de información y comunicación de las audiencias de televisión. La hipótesis que esta investigación mantiene es que entre 2013 y 2014 se inició un nuevo ciclo económico en las industrias españolas del audiovisual marcado por una ligera recuperación de los resultados comerciales, en especial los relativos a las bases de la financiación de la televisión privada en abierto y la televisión de pago, que se contrapone a la deriva a la que parece destinada la televisión pública estatal y autonómica. Con objeto de demostrar estas afirmaciones realizaremos un análisis de la situación de los principales agentes implicados en la industria. Los resultados confirmarán un cambio que afecta a la industria de la televisión y que la sitúa en un nuevo momento en el que habrán de hacer frente a un futuro previsto para años atrás pero pospuesto a causa de las crisis del sector y de la crisis económica: la definitiva instauración de los nuevos modelos de televisión conectada y la llegada de nuevos agentes procedentes de la industria internacional como Netflix, confirmación de la definitiva liberalización del sector a través de la oferta online.
- Editorial(2017) Campos Domínguez, Eva; López García, GuillermoEl 2016 fue un año electoralmente feraz en España, que culminó, con la repetición electoral de junio y las elecciones autonómicas vascas y gallegas en septiembre, el ciclo iniciado en mayo de 2014 (elecciones europeas) y que alcanzó su máxima intensidad en 2015: elecciones autonómicas en Andalucía en marzo; elecciones autonómicas y municipales en mayo; elecciones autonómicas catalanas en septiembre; y elecciones generales en diciembre. No cabe extrañar que se tratase de un escenario prolíco para los estudios en comunicación política, y que se hayan ya consolidados como un campo productivo de investigación en España.En este contexto se enmarca el monográco del tercer número de nuestra revista. Como novedad respecto de años anteriores, el monográco se ha desarrollado en paralelo con el Congreso «La nueva comunicación y los procesos de movilización política: partidos, medios y ciudadanos», organizado en Valencia en noviembre de 2016 por el grupo de I+D Mediaows1, de manera que algunas de las investigaciones allí presentadas fueron sometidas a evaluación para el monográco de la revista. El éxito de la convocatoria, así como la calidad de la mayoría de los textos presentados, nos ha llevado a publicar dos números de Dígitos en 2017: uno primero que se publica ahora, con ocho artículos, y un segundo que será publicado en septiembre de este mismo año, con otros siete textos. Ambos incluyen investigaciones que profundizan tanto en la importancia de la nueva comunicación política, entendiendo por ella tanto las herramientas como los nuevos procesos comunicativos, como investigaciones enmarcadas dentro de la comunicación política clásica, atendiendo a los?viejos?medios de comunicación. Todas ellas ofrecen claves para la comprensión de la transformación de la comunicación política. Abarcan desde reexiones teóricas de alcance general hasta estudios especícos en torno a determinados casos prácticos relacionados con los diferentes procesos electorales ocurridos en 2015 y 2016 en el ámbito nacional e internacional, así como también estudios que traten de investigar la transformación de la comunicación política desde la triple óptica: medios, políticos y ciudadanos.
- La Cibercampaña en Castilla y León. Elecciones Autonómicas, 2015.(2017) Quevedo Redondo, RaquelA pesar de que las características demográficas de Castilla y León la presentan como una de las regiones más envejecidas de Europa, el dato sólo hace que conferir interés al objetivo de analizar el despliegue de herramientas demostrado por los diferentes partidos en la campaña digital de unas elecciones particulares: las autonómicas de 2015. Con la intención de ofrecer la que quizá sea la revisión más exhaustiva realizada hasta la fecha sobre esa vertiente (al menos, en lo que respecta al caso español), el libro que en perfecta simbiosis coordinan el Catedrático de Periodismo José Luis Dader y la profesora Eva Campos profundiza en la disposición a combinar el uso de las tradicionales estrategias de comunicación con otras de nuevo surgimiento, adentrándose en una suerte de experimento ciberpolítico que comienza con una minuciosa observación del campo de actuación.En el primero de los siete capítulos que componen la obra, Dader se encarga de describir el escenario que hibrida lo digital para introducir el objeto de estudio. Lo hace, además, con una frase de comienzo clara, certeramente honesta, que enfoca a la realidad sobre la que se asienta la propuesta: ?las campañas electorales online han sido hasta hace poco un complemento más impactante que efectivo en la lucha de los actores políticos por la captación de la opinión pública y la movilización del electorado? (p.11). A partir de esta afirmación, una vez delineadas las habituales circunstancias de desaprovechamiento de oportunidades, se abre paso la disertación que apoya buena parte de su sentido en la metáfora de Vaccari (2010) sobre el carpintero y el martillo, con el propósito de recordar al lector que lo importante no es tanto el uso de la herramienta como el conocimiento y la voluntad abierta con que debe manejarse. A fin de obtener más información sobre ésta en la coyuntura específica de la región castellano y leonesa, se justifica la necesidad de superar la mera contemplación de las plataformas virtuales desplegadas por PP, PSOE, IU, UPL, UPyD, Ciudadanos y Podemos, e indagar en su coordinación y motivaciones, en el cómo y el por qué, a través del método cualitativo de las entrevistas en profundidad.La aproximación a lo que los autores denominan gestión computacional de campaña comienza, en primer lugar y tras una oportuna contextualización histórica a cargo del profesor José Vidal Pelaz, con el examen de la red social de uso más extendido, así como de las webs de las agrupaciones políticas mencionadas y de la planificación y utillaje cibernético que rigen cada estrategia. Una vez completada esta fase, la descripción de la logística explicada por los responsables de cada formación consuma el proceso de acuerdo a las explicaciones que Muñiz y Ballesteros detallan con ceremonioso escrúpulo en el apartado metodológico.Especialmente enriquecedora resulta la descripción del procedimiento seguido para analizar el uso y contenidos electorales en Facebook, donde se codifica desde la importancia y contenido temático de las publicaciones hasta la aplicación de encuadres noticiosos y grado de compromiso político que forjan los posts. Todo por dar forma a una obra colectiva que exige esfuerzo y generosidad a partes iguales, a tenor de que en el terreno por el que los autores pisan la evolución es constante y los resultados, desde mucho antes de la publicación del libro, susceptibles de variación. No en vano así lo advierten dos integrantes del núcleo investigador, Marta Redondo y Dafne Calvo, al subrayar la conveniencia de plantear estudios diacrónicos que prueben la hipótesis de la variabilidad, incidiendo en la cuestión de que las formaciones del ámbito seleccionado no suelen contar con manuales de estilo específicos de cibercampañas.En concreto, Calvo y Redondo pormenorizan las estrategias de comunicación online desde la coherencia que exige la presentación de todo análisis descriptivo y síntesis del relato de los community managers entrevistados, sin obviar que en buena parte de las ocasiones estos ocupan un cargo dentro de los propios partidos, o bien son afiliados con un perfil más político que técnico. Sea como sea, lo cierto es que la heterogeneidad en la composición de los equipos encargados de la comunicación digital electoral no impide la emisión de mensajes más o menos análogos al discurso de las bases, evitando así generar ambiguos ?reinos de taifas comunicativos? (p. 55) que en caso de existir habrían podido minar la máxima precisión de la investigación.De la lectura en conjunto se infiere que, por encima de las dudas que los responsables de redes en los partidos manifiestan sobre la utilidad de las técnicas aplicadas, la mayoría entiende hoy inexcusable trabajar la presencia online y el control de las herramientas. De ellos, sólo unos pocos parecen percatarse de lo acuciante de crear un mayor número de contenidos propios y de reforzar el compromiso político 2.0 entre candidatos y usuarios, sin embargo, la modernización de las campañas es un hecho que sugiere un futuro cada vez menos pendiente del votante cautivo.Tal como se indica en el capítulo dedicado a las webs, en el plano castellano y leonés (y no sólo en éste) existen múltiples desafíos y problemas que requieren respuesta antes siquiera de atreverse a mencionar el conocido ?efecto Obama?. No obstante, el estudio permite concluir que el camino hacia la efectividad y el mayor aprovechamiento de las estrategias de cibercampaña es el correcto, y que si bien los resultados son mejorables, el ponerlos en relación con el particular contexto sociodemográfico de Castilla y León hace pensar en un panorama sobradamente esperanzador.En definitiva, el libro reseñado sirve para acometer en menos de cien páginas un nuevo acercamiento al funcionamiento del ?martillo?, pero sobre todo, para ahondar en la coordinación estratégica que determina su movimiento. Un movimiento ya, a todas luces, imparable.
- El referéndum de independencia de Escocia de 2014 en los medios digitales españoles lavanguardia.com y elpais.es(2017) Arsic, JelenaEn un contexto europeo de auge de movimientos políticos basados en la identidad, las crisis de estado producidas por reivindicaciones independentistas, están relacionadas entre sí. Este trabajo, mediante el análisis de contenido, compara la cobertura del referéndum de independencia de Escocia en 2014 en los medios digitales lavanguardia.com y elpais.es para investigar si existe un enfoque distinto sobre un mismo fenómeno internacional dependiente de la posición de cada medio en el problema territorial español. Los resultados demuestran que, mientras el medio catalán emplea analogías para reforzar sus argumentos a favor del independentismo catalán, el medio de alcance nacional, elpais. es, lo hace en sentido contrario, destacando consecuencias negativas del proceso.
- Historia de las series(2017) Cascajosa Virino, ConcepciónReseña: Historia de las series de Toni de la Torre: la gran impostura Durante mucho tiempo los profesores de cine en España se han quejado (amargamente y en privado) de la recurrencia en la bibliografía de los trabajos de sus estudiantes de los libros de un autor conocido por la escasa calidad de sus textos, cuyos vistosos títulos garantizan que acaben en las estanterías de las bibliotecas universitarias. Es muy propio de la cultura española hacer duras aseveraciones en foros irrelevantes y, sin embargo, guardar silencio en aquellos donde sí podría importar, bajo la excusa de que no hay mejor desprecio que el silencio o de que no hay necesidad de meterse en problemas. Y así nos va en tantos planos, desde el intelectual que analiza de forma incisiva Ignacio Sánchez-Cuenca en su reciente libro La desfachatez intelectual (Catarata, 2016), hasta el político que vemos en los informativos y periódicos. Con eso en mente, y con el compromiso que considero que como académica debo tener con el ámbito de conocimiento en el que desarrollo mi trabajo, me resulta imposible guardar silencio ante la lectura del libro Historia de las series de Toni de la Torre, y de su dañino potencial para el desarrollo de los estudios sobre ficción televisiva en España. Hasta ahora, el autor Toni de la Torre (a quien no tengo el gusto de conocer) se había mantenido en el ámbito de la crítica periodística en medios de Barcelona y en la publicación de libros de vocación divulgativa sobre diversos fenómenos relacionados con la serialidad, un nicho perfectamente respetable donde el número de publicaciones ha crecido significativamente en los últimos años. La sorpresa con la publicación de Historia de las series es que esta vez su obra no se presenta como un ejercicio de divulgación (en cuyo caso, nada hubiera tenido que decir, puesto que la academia y la divulgación son ámbitos distintos), sino que se dice que es, en palabras del texto de la cubierta posterior, ?un trabajo historiográfico sin precedentes?. La propia presentación del libro contribuye a este hecho: más de seiscientas páginas, tapa dura y una fotografía en blanco y negro en portada. Pero, pronto, todo el aparataje puesto en marcha para presentar este ?trabajo historiográfico? empieza a revelar sus trazos de impostura. En la biografía de la solapa se dice que el autor es ?profesor de guion de series en la Universidad de Barcelona?, aunque en la web de dicha institución no hay prueba de esta vinculación, y en su lugar se descubre que en realidad es únicamente docente de un título propio. Para entonces, la semilla de un ?bagaje académico? del autor ya está sembrada en la mente del lector. Y cuando se buscan otros elementos que acrediten el carácter científico del texto, se encuentran una sección de notas y otra de bibliografía. Llamativamente, entre los más de cuarenta libros citados en la sección de la bibliografía, no hay ni uno solo que no proceda de Estados Unidos y Reino Unido, y sólo hay dos (uno de tecnología y otro de industria) que salgan de ese marco como eje de su contenido. Ello parece extraño teniendo en cuenta la premisa, indicada en la contraportada, de hablar de series, además de esos dos países, de ?países europeos y de todo el mundo?. La falsedad de esta aseveración, y sus consecuencias, las comentaremos luego, pero de momento nos sirve para evidenciar la insuficiencia del libro como ejemplo de historiografía, es decir, del proceso con pretensión científica de escribir la historia. Y es que, cuando eso pasa de verdad, uno se mueve en un circuito de discusión y verificación a través de los pares. Pero Toni de la Torre no aparenta tener pares, ni en el trabajo sobre historia de la televisión en la Europa continental ni en Latinoamérica, Asia o África. Es lo que dicen las ausencias en su bibliografía, con los textos de referencia que no cita porque quiere obviarlos (él sabrá por qué) o desconoce (en cuyo caso no ha hecho sus deberes). Ello explica (al menos en parte) que la lectura del texto revele un elevado número de nombres mal escritos, afirmaciones falsas, contradicciones, traducciones equivocadas y graves errores conceptuales. Ningún libro, por muy notable que sea, está libre de errores, y descubrirlos luego (lo sé por experiencia) suele ser motivo de mortificación para cualquier autor que quiera trabajar con rigor. Pero eso es cualitativamente distinto a descubrir decenas y decenas en la misma obra, hasta el punto de que corregirlos y rebatirlos llevaría a una extensión parecida a la del propio libro, que se revela como un castillo de naipes que se desmorona ante un soplido. Dice el autor de Historia de las series en el breve texto introductorio que ?cualquier ensayo histórico responde, inevitablemente, a la elección subjetiva del autor? (p. 9). Es en esa línea cuando la pretensión de que Historia de las series sea realmente ?un trabajo historiográfico? se difumina y se aprecia un impulso, cuanto menos, temerario. Muy distinto hubiera sido si el título del libro, parafraseando al de uno previo del autor, hubiera sido ?La vida de las series según Toni de la Torre?, y no se hablara de ?historia? y ?trabajo historiográfico?. Y es que viene a decir el autor que todo vale, que la historiografía es simplemente decir lo que a uno le viene bien para construir ?un relato propio? (p. 10). Planteaban Robert C. Allen y Douglas Gomery en su clásico Teoría y práctica de la historia del cine (Paidós, 1994) algo muy diferente: ?La elaboración de la historia requiere juicio crítico y no una mera transmisión de los hechos. De igual modo, intentamos demostrar que la lectura de la historia cinematográfica es un acto de discernimiento que requiere la implicación activa del lector? (p. 13). El método (el juicio crítico) es clave, como demuestra Valeria Camporesi en Pensar la historia del cine (Cátedra, 2014) al describir en su introducción los criterios de selección de las películas que utiliza, y sobre todo su función dentro de su estudio: ?Las películas, oportunamente interrogadas, pueden transformarse en extraordinarios testimonios de la cultura del pasado? (p. 15). Allen, Gomery y Camporesi son historiadores que plantean unas hipótesis, se proponen un objetivo, explican un método y lo aplican, con la subjetividad inherente a cualquier actividad intelectual humana, pero con rigor. En Historia de las series no hay método, y por eso aquí o allá se podrán decir cosas interesantes u oportunas, pero el gran reto pendiente de explicar la significación estética y cultural de las series de televisión no se aborda porque, ante la ausencia de este método, las series aquí citadas no han sido ?oportunamente interrogadas?. Por no definir, en Historia de las series no se define ni su propio objeto de estudio, las series. Dice la contraportada de Historia de las series que es un ?trabajo historiográfico sin precedentes?, y si lo entendemos como un esfuerzo pionero que busca explicar el desarrollo de la ficción televisiva en todo el mundo, podemos afirmar que es cierto: ese libro no existe. Cabría preguntarse por qué, pero eso nos lleva de nuevo a la temeridad que parece guiar a su autor. En todo caso, este tampoco lo es: la mayor parte de sus más de seiscientas páginas se dedica a hablar de televisión de Estados Unidos y Reino Unido, luego hay apuntes concretos sobre Alemania, Italia, Francia, España y países nórdicos. Al relativismo y la nulidad metodológica, se suma que la obra es un destacable ejemplo de entender el mundo como formado por Europa (más bien, partes) y Estados Unidos. Cualquiera rechazaría de plano un libro llamado Historia de las películas que no hablara de todo el mundo. Pues bien, aquí se ignoran ejemplos de potencia industrial y relevancia cultural como el dorama y el anime japonés, el drama coreano, los seriales tamil, los mosalsat árabes y las series históricas chinas. Dice el autor que no conoce todas las lenguas ?que existen en el mundo?. Es un reto del historiador que trabaja sobre otros contextos culturales la dificultad de acceso, pero para eso existen otras fuentes de información que se deben conocer y manejar si se quiere acometer esa empresa. Y en todo caso, no parece servir de excusa para ignorar toda la historia de la ficción en Latinoamérica, ninguneada salvo una página dedicada al origen de la telenovela y otra a la producción de HBO en el subcontinente. Historia de las series es deficiente por muchos motivos. Sus extensos capítulos no tienen epígrafes que indiquen cómo se ha ordenado la información, y el motivo de esta ausencia se entiende cuando se aprecia que en muchas ocasiones no hay orden alguno en extensos párrafos que a veces llegan a las dos páginas. Veamos por ejemplo las líneas dedicadas a la comedia Te quiero Lucy, que comienzan con dos párrafos en ?En busca de una identidad propia, 1946-1953? (pp. 83-84), y a la que se regresa en ?La era de la antología, 1953-1960? en un párrafo que comienza hablando de la británica The Quatermass Experiment y los archivos de televisión en Reino Unido, salta de pronto a Estados Unidos para hablar de las productoras independientes, regresa al tema de la antología Marty, trae a colación el capítulo del parto de Lucy de enero de 1953 (¿por qué no encaja pues en el capítulo anterior?) y termina con un discurso del Presidente Eisenhower (pp. 109-110). Y es que si la dispersión es una característica del libro, las frecuentes contradicciones son otra. Por ejemplo, en la parte final del libro se señala que, después de la victoria de la última temporada de Breaking Bad en los Emmy, ?decidieron ampliar la categoría de miniseries para incluir también la antología, de manera que no pudieran competir con los dramas. La gran beneficiada de la táctica de HBO fue Fargo, pues la serie de FX se había presentado en la categoría de miniseries (?)? (p. 642-643). Si la categoría no se amplió hasta el siguiente, ¿cómo pudo presentarse Fargo ese año? La respuesta es que no se amplió, sino que fue reformulada mientras se restringía la categoría de drama. No son escasos los momentos donde el autor parece no haber entendido (o ha entendido al revés) lo que pretende explicar al lector. Un ejemplo clamoroso entre los muchos detectados llega en la discusión de la obra Marty y su adaptación cinematográfica. En la página 96, a propósito de la obra televisiva de Paddy Cayefsky, el autor indica: ?De hecho, ni siquiera fue reseñada por los críticos de televisión de la época?. Considerando que Marty es uno de los títulos de más prestigio de ese periodo, es una afirmación difícil de creer, pero es que además su falsedad se demuestra fácilmente en uno de los libros que el autor dice haber utilizado en la bibliografía, la recopilación de críticas de Jack Gould Watching Television Come of Age, donde aparece reproducida la reseña titulada ?NBC Playhouse Offers Valid and Moving Hour with Production of Paddy Chayefsky's Marty?, publicada el 27 de mayo de 1953 en The New York Times (pp. 43-44). Luego se indica que la película ?no habría sido posible sin estas nuevas condiciones creadas por un sindicato recién fundado que tuvo en cuenta a los guionistas televisivos? (p. 100), indicando su desconocimiento no sólo de la historia y función del propio sindicato (que en realidad fue resultado de la agrupación de varios grupos que ya operaban) sino de las particularidades del Hollywood post-clásico. En toda esta parte parece existir una obsesión por señalar que la película Marty fue ?clave para desarrollar la ficción de autor, prácticamente inexistente hasta entonces? y que ?marca el inicio de la llamada edad dorada de la televisión? (p. 97). Cómo una película puede abrir una etapa dorada de la televisión ya en sí mismo es complicado de entender, pero es que, además, cuando llegó la adaptación de Marty esta llamada (más tarde) edad dorada estaba entrando en su fase final (véase simplemente una cronología de cualquiera de los libros sobre el periodo citados por el autor en su bibliografía). La importancia dada a la película es tal que se dice que ?generó en el Reino Unido el interés por parte de varios autores de escribir dramas sobre gente corriente? (p. 136). Dentro del desconocimiento sobre la historia cinematográfica que caracteriza al libro, la omisión del legado de la escuela documental británica y el Free Cinema es especialmente flagrante teniendo en cuenta el amplio espacio dado a la ficción de ese país. Y es que tras la lectura del libro, se llega a la conclusión de que uno de sus problemas más importantes es la recurrencia como mecanismo discursivo de la exageración a propósito del programa o el profesional del que se habla. A veces, ello se aprecia en comentarios que son casi naif, como cuando en la página 77 se dice sobre el naciente mercado de la sindicación: ?Esta fue una competencia que las cadenas lograron bloquear convenciendo a las estaciones locales de que la inmediatez de la emisión en directo era una característica fundamental de la televisión?. Es difícil imaginarse a los ejecutivos de la época fascinados por tales cuestiones filosóficas, entre otros motivos porque muchas emisoras ya recibían el contenido de ficción en kinescopios, la filmación se convirtió pronto en el sistema más óptimo y la sindicación en el periodo floreció. Más tarde, se afirma que el guionista Troy Kennedy Martin abandonó Z-Cars ante el temor de que su éxito ?acabaría por convertir una ficción innovadora en una rutina formulaica? (p. 166). La realidad es, como explica Lez Cooke en su libro sobre el autor (Troy Kennedy Martin, BFI, 2007), que cuando la primera temporada se amplió con más capítulos y guionistas, Martin sintió que ya no se podía trabajar el desarrollo dramático (pp. 105-106, con declaraciones de Martin de un artículo de Contrast del verano de 1962). Cuando llega el turno de la miniserie Raíces, la conservadora estrategia del programador Fred Silverman de emitir todos los capítulos de forma consecutiva porque estaba convencido de su fracaso (reconocido por él en múltiples ocasiones) es glosada y descrita como ?un movimiento muy arriesgado? (p. 300). Antes, inmediatamente después de hablar de miniseries como Arriba y abajo, Guerra y Paz y Fall of Eagles, que representan periodos bélicos, el autor debe exagerar la novedad que supone la serie de Ken Loach Days of Hope y habla de que era un contraste con miniseries ?ambientadas en periodos históricos idílicos? (p. 256). Y es que Historia de las series parece guiarse por la idea de que no hay que dejar que la realidad estropee una buena argumentación. Decíamos antes que era imposible aquí recopilar todos los errores detectados en el libro, pero algunos parecen revelar carencias llamativas. En una misma página se confunde cadena y emisora y se habla de una inexistente Radio Broadcasting Corporation (p. 58), mientras que hay que aclarar que es ?European Broadcasting Union?, no ?European Broadcast Union? (p. 261). También, que ?el Festival de Televisión de Cannes? donde Tanner ´88 (p. 414) ganó un premio no es ahora, como se dice, el MIP-COM, sino el Festival International de Programmes Audiovisuels (FIPA), que sin cambiar de nombre se celebra en este momento en Biarritz. En la página 129 se señala que Patterns de Rod Serling ganó seis premios Emmy, cuando en realidad fue Serling el que ganó con el programa el primero de sus seis premios Emmy como guionista. Y Death on the Rock no puede ser ejemplo de ?un tipo de dramas arriesgados? de Thames Television (p. 442), porque fue un documental producido para la serie informativa This Week. Los conocimientos sobre cultura general tampoco están de más cuando se va a hacer un libro sobre historia. Por ejemplo, para el autor el drama de Abby Mann Judgment at Nuremberg (citado como Judgement at Nuremberg, p. 134) trata ?sobre cuatro jueces alemanes acusados de obstaculizar los juicios de miembros del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler tras el fin de la Segunda Guerra Mundial?. En realidad era sobre la complicidad de los jueces en el propio régimen por lo que eran juzgados. La combinación de error y problema conceptual se evidencia de una manera muy clara en todas las secciones donde se habla del desarrollo tecnológico de la televisión y se citan la televisión mecánica y la ?televisión eléctrica? (sic) (pp. 32, 33 y 37). Se presta el texto a cierta sorna sobre si la televisión mecánica iba a ?pedales?, pero ello no lleva a obviar que a la falta de precisión (el primer sistema es referido mejor como ?electro-mecánico?) se suma que en realidad se está refiriendo a la ?televisión electrónica? (que sólo aparece bien citada en la página 48). Así se revelan las débiles bases de lo que se presenta como un ejercicio de erudición. Pero la pregunta que puede hacerse el lector es: ¿Qué tiene que ver esto con el desarrollo de las series? ¿Por qué se obvia tanto y se dedica tanto espacio a lo irrelevante? A propósito del El Fugitivo es cuando se incluye uno de los mayores errores (aunque aquí el calificativo se queda modesto) de la larga lista de los que aparecen en el libro, la afirmación de que ?introdujo la estructura por actos? (p. 188). En relación a las pausas publicitarias, el autor afirma que ?nadie se había preguntado cómo afectaban estas pausas al tempo de la ficción y cómo se debía trabajar con ellas a nivel de guion? y ?Huggins introdujo el concepto de puntos de giro al final de cada acto? (p. 188). Es decir, que hubo más de quince años de industria televisiva comercial sin que nadie se preguntara de algo tan evidente como la relación entre publicidad y dramaturgia, tres lustros de guiones sin actos y puntos de giro. En primer lugar, el autor no parece entender que el concepto de publicidad al estilo de revista no significa que no hubiera pausas, sino que estas eran utilizadas en exclusividad por el patrocinador, y que en el nuevo sistema se vendían de manera separada (una pista para cuando vea televisión clásica: es el momento en el que la música sube de volumen y hay un fundido a negro). Luego, en los propios libros de guiones de antología que se citan en las notas, los autores hablan de la construcción en actos de sus obras, que además aparecen señalados en los guiones reproducidos en sus páginas. Es evidente que desde el minuto uno hubo conciencia de la relación entre dramaturgia y publicidad y existieron los actos con punto de giro al final (que es un concepto de dramaturgia fundamental), sólo que en su momento, al igual que ocurre todavía hoy en cine, no se consignaba así en los guiones. Pero los capítulos de antologías, policiacos como Redada o westerns como La ley del revólver, están ahí para comprobarlo. Lo único que ocurre en El Fugitivo de especial es que su productor Quinn Martin introdujo un convencionalismo que repetiría en otras de sus series: rótulos que a la vuelta de publicidad indicaban sucesivamente Acto I, Acto II, Acto III, Acto IV y Epílogo. Para entonces Huggins, al que se acredita por este hallazgo, ya no estaba en la serie y nada tuvo que ver con este recurso formal. Entre todas las omisiones relevantes de la bibliografía de Historia de las series, una llama especialmente la atención: los libros sobre ficción televisiva en España de autores como Josep Maria Baget Herms, Manuel Palacio y el volumen conjunto de José Carlos Rueda Laffond y María del Mar Chicharro Merayo. El único libro citado, y a través de una única nota, es La ficción en la pequeña pantalla (EUNSA, 2010), de Patricia Diego. Llama la atención el escaso conocimiento por el autor del trabajo de los historiadores de la televisión en España, aunque eso también explica la extraordinaria sucesión de errores y ausencias. Por sólo señalar algunos, no se puede hablar de la autoría y los casos de Jaime de Armiñán y Narciso Ibáñez Serrador sin citar a Adolfo Marsillach (p. 221), la serie argentina de Ibáñez Serrador Mañana puede ser verdad no sólo no fue un éxito sino, de hecho, el motivo de su ruina económica (p. 221), el capítulo La bodega de Historias para no dormir no era un relato original sino una adaptación de Ray Bradbury (p. 222), en 1967 Juan José Rosón no era director general y secretario general de TVE sino director coordinador y secretario general (p. 222) y el referido guionista de El irreal Madrid ?Alfredo Armesto? es en realidad Alfredo Amestoy (p. 222). Los comuneros no es una miniserie literaria, sino un dramático de Estudio 1 (p. 305), y en relación a los recursos dados para la serie La saga de Rius y la frase ?este aumento de presupuesto fue posible a través de las medidas del gobierno de Adolfo Suárez, que en 1976 destinó la cantidad de 1.300 millones de pesetas a un concurso público abierto a productoras cinematográficas? (p. 305), hay que añadir que no hay causa-efecto: primero porque la serie comenzó a rodarse con Franco todavía vivo y segundo porque esa medida se tomó tres años más tarde, en 1979. Hilar piezas de información que no tienen nada que ver inventando relaciones de causa-efecto es otro procedimiento común en el libro, como hemos podido ver en otros ejemplos señalados. También parece contradictorio afirmar primero que Crónicas de un pueblo ?fue la primera serie de largo recorrido de la televisión española? (p. 243) y luego que Curro Jiménez ?fue la primera serie de larga duración de la televisión española? (p. 306), aunque se podría pensar que al menos existe antes el precedente de El Séneca de Pemán, con sus tres temporadas y más de cuarenta capítulos. La obsesión del autor por decir que algo es lo primero se muestra en toda la obra, aunque eso lleva a dar la misma distinción a varios programas. El caso citado no es el único: Plinio es la ?considerada primera serie policiaca española? en la página 244, y luego es Brigada Central ?la primera serie policiaca española? (p. 391). La confusión del autor sobre lo que es una miniserie le lleva a decir que La huella de un crimen a pesar de ?ser concebida como una miniserie acabó convirtiéndose en serie al obtener una segunda temporada?, lo que no explica entonces que cinco líneas más tarde Anillos de oro, con una única temporada, sea considerada una serie (p. 390). Insistimos en esta confusión porque es recurrente. De El pícaro, de 1974, se dice que fue ?la primera miniserie propiamente dicha del canal, emitida como tal y no dentro de un programa? (p. 263). No sabemos, pues, lo que fue Los camioneros y su única temporada, del año anterior, y otras tantas precedentes. De El pícaro se dice también ?fue una de las pocas miniseries con guion original (sin ser una adaptación literaria) que se produjo en Europa? (p. 263), aunque los títulos de crédito del primer capítulo indican que está ?basada en textos de Cervantes, Quevedo, Mateo Alemán, Vicente Espinel, Salas Barbadillo, Lesage y El Autor de Estebanillo González?. También merece la pena apuntar que Turno de oficio no se inspiró en la comedia Night Court, que no ?se había emitido en TVE en 1984? (p. 390) porque su estreno no llegó hasta 1988 (ABC, 9 de septiembre, p. 61). Después de leer con rubor lo que el autor tiene que decir sobre la historia de las series españolas, cabe preguntarse si no hay más errores que aciertos sobre este tema en el libro. Volviendo a nuestro punto de partida, debemos concluir que el principal problema de Historia de las series de Toni de la Torre no es la ausencia de una metodología, las largas digresiones, las exageraciones sobre la importancia de determinados acontecimientos, programas o personas, la causalidad forzada e inventada que se establece entre cosas que no tienen nada que ver y los errores de nombres, fechas y conceptos en un número tan elevado que aquí sólo nos hemos podido referir a una pequeña parte de los detectados en una primera lectura. Todo eso lo convierte, sencillamente, en un mal libro. El problema es que el ejercicio de impostura pueda quedar impune. Y hay motivos para la preocupación. Ante las seiscientas páginas, la tapa dura, la indicación de que es un ?trabajo historiográfico?, la inclusión de una (deficiente) bibliografía y el (falso) bagaje académico del autor, y ante una cultura crítica que no sabe detectar o no quiere denunciar la impostura, ya se pudo presenciar en las redes sociales el vergonzoso espectáculo de ver a hipotéticos prescriptores calificar como ?impresionante? o ?magnífico? un libro que se acababa de recibir dedicado por el autor sin haberlo leído y únicamente por aparentar ser un buen libro en lugar de serlo. Y es ahí donde está el potencial dañino del libro, en que dentro de unos meses y años aparezca en bibliografías universitarias con normalidad, citado por estudiantes e investigadores en formación incapaces de separar el trigo de la paja. Allí estarán reproducidos todos sus defectos y errores, y el mensaje de que no es necesario trabajar con método y rigor, que todo vale en el proceso de escribir una ?historia propia?. Bienvenidos sean los que quieran trabajar sobre ficción televisiva con seriedad, sea en su vertiente académica o en la divulgativa, donde también hay libros relevantes para ubicar a las series como producto cultural y artefacto de memoria (véase, por ejemplo, el reciente de Quim Casas La vida va en serie, Larousse, 2015). Pero, precisamente, que la investigación sobre series sea todavía un ámbito emergente hace más pernicioso un texto donde prima la ausencia de metodología, el triunfo del relativismo y la consolidación de una hegemonía anglo-céntrica. Compromete nuestro trabajo si lo aceptamos, y nos expone al escarnio de nuestros pares en la comunidad académica. Con eso dicho, ya queda en manos del lector al que se dirigen estas páginas (investigador, docente o estudiante) decidir, cuando se encuentre con el libro, si ser o no cómplice de su gran impostura.
- OccupyMedia! : The Occupy Movement and Social Media in Crisis Capitalism(2017) Calvo, DafneDesde el estallido de la Primavera árabe en 2010, la segunda década del siglo XXI ha sido testigo de múltiples protestas en Oriente y Occidente, que se han concentrado especialmente en el año 2011. Las reivindicaciones de un cambio político en un contexto de crisis económica e institucional en países como España, Chile, Grecia o Estados Unidos han motivado la publicación de un amplio número de literatura científica que desde diferentes perspectivas analiza las causas y el desarrollo de estos fenómenos sociales. Desde el área de la sociología, las ciencias políticas y la comunicación interesada en el estudio de Internet, el interés académico deviene de la relevancia que en estos movimientos mantuvieron las redes sociales. De forma general, se ha venido investigando la centralidad real de estas herramientas digitales para coordinar las protestas, organizar a los participantes y transmitir sus mensajes al público en general. OccupyMedia!: The Occupy Movement and Social Media in Crisis Capitalism utiliza el caso concreto del contexto anglosajón ?estadounidense e inglés? para perfilar el papel de estos medios, que divide en dos categorías: comerciales (Facebook, Twitter) y sin ánimo de lucro (Occupii, Riseup). Con esta división, Christian Fuchs, profesor de la Universidad de Westminster y director del Westminster Institute for Advanced Studies, realiza un examen critico sobre los riesgos del uso de plataformas corporativas con intereses privados y las posibilidades de las alternativas para canalizar la participación en los movimientos con la misma efectividad y relevancia. El autor estructura su trabajo a modo de artículo convencional, con una introducción teórica, un apartado metodológico, la exposición de sus resultados y posteriormente sus conclusiones relacionadas. El libro comienza de esta forma con tres capítulos que describen el marco político, económico y civil que preceden a Occupy Wall Street y Occupy London. Fuchs denomina ?crisis del capitalismo? a los antagonismos del sistema neoliberal, el cual ha facilitado el desarrollo de políticas para la acumulación de capital por parte de las corporaciones mundiales y en detrimento de los derechos sociales de la ciudadanía. Aunque esta no sea la única causa de las protestas acontecidas en 2011, la crisis del capitalismo habría articulado los diversos escenarios donde estas se han producido. En este contexto, los medios sociales han servido como instrumentos de información, comunicación y cooperación. En este trabajo, su análisis se realiza mediante el método de la encuesta, que convenientemente se describe en el capítulo cuatro: de forma general, el cuestionario pregunta por la definición del movimiento, el uso de la Red para la comunicación, la utilización de herramientas concretas durante las protestas y las ventajas y desventajas de estas. La muestra (N=429) se constituyó a través de los participantes del movimiento que se encontraban presentes en blogs, listas de distribución, artículos online, redes sociales, hashtags en Twitter, canales de videos en streaming y sitios web de Occupy. Los resultados obtenidos de la encuesta se exponen ?tanto cuantitativa como cualitativamente? en el siguiente apartado, que comienza con las causas sociales de las protestas (austeridad, injusticia social), sus objetivos (alternativas al capitalismo, democracia participativa), métodos (ocupaciones, no-violencia) y formas de organización (grassroots, redes sociales). Posteriormente, se profundiza en el papel de las redes sociales, con la exposición de diferencias por cada tipo: frente a los medios alternativos, los corporativos, por ejemplo, son más frecuentemente utilizados para compartir contenido y anunciar convocatorias. De forma general, las plataformas comerciales son más populares, debido al uso extendido del común de la población, a pesar de que los activistas identifiquen desventajas como la vigilancia o la censura. La sexta sección se dedica a interpretar los datos expuestos anteriormente, para lo cual el autor correlaciona su posicionamiento con la teoría de otros académicos de prestigio. De esta forma, David Harvey sirve para explicar la reivindicación del espacio público como una reclamación simbólica del poder que en la actualidad concentran las élites políticas y económicas. Además, con Manuel Castells explica el factor emocional de los contextos de crisis para transmitir el mensaje de las protestas y a Wael Ghonim para apuntar a los riesgos de censura de los movimientos sociales en plataformas como Facebook. Con respecto a las desventajas de los medios sociales corporativos, el siguiente capítulo se plantea las formas de desarrollar redes alternativas que puedan hacer frente al uso de medios corporativos, y con ello evitar peligros como el control o la vigilancia. Así, se mencionan las donaciones voluntarias o las búsqueda de publicidad, soluciones que no satisfacen a los activistas que temen, por un lado, no contar con recursos suficientes y, por otro, transformarse en plataformas excesivamente burocratizadas. Como en el caso del quinto epígrafe, este añade declaraciones obtenidas en las encuestas, que ayudan a profundizar en los datos numéricos e informaciones de tipo cuantitativo obtenidas también de los cuestionarios. Finalmente, una última sección añade las conclusiones que consideran la necesidad de un Internet de servicio público como solución a las múltiples contradicciones del uso de medios sociales en los Occupy Movements: la autonomía de las redes frente a su posición crítica, la comunicación a un público amplio frente al control de las plataformas comerciales o el voluntariado frente a la vulnerabilidad de los modelos basados en la donación, entre otros. OccupyMedia!: The Occupy Movement and Social Media in Crisis Capitalism se trata de una obra conveniente para entender el papel de Internet en las protestas sociales del último siglo. No solamente porque Fuchs propone una contextualización, así como una conceptualización de estas, sino porque profundiza en las contradicciones a las que hicieron frente las personas que se implicaron en el movimiento Occupy, y sugiere sus posibles soluciones. En definitiva, el libro trata desde una dimensión empírica la condición de las redes sociales como un factor a tomar en consideración en el estudio de la comunicación y la participación digitales, y que se encuentra en coherencia con la obra desarrollada por el profesor de la Universidad de Westminster.


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