La conciliación: Dilemas abiertos. Malestares latentes, pactos incumplidos, incoherencias y desencuentros.
El origen de las políticas de conciliación hemos de situarlas en los años 90 del pasado siglo. Nacen como un mecanismo para ayudar a las mujeres a superar el handicap de tener que cargar con los deberes domésticos al tiempo que desarrollan iniciativas para insertarse o mantenerse en el empleo (Torns, 2005). Este trabajo se plantea como objetivos clave el estudio, desde una perspectiva de género, de la conciliación como herramienta para afrontar las necesidades derivadas de las transformaciones experimentadas en la sociedad. El abandono progresivo de los modelos tradicionales de división sexual del trabajo, los cambios sociales en las expectativas individuales de hombres y mujeres, las transformaciones en el ámbito laboral y la escasa oferta de servicios públicos reclama una reconfiguración de los tiempos sociales y de las pautas de incorporación y mantenimiento en el mercado de trabajo de los distintos miembros adultos de la unidad familiar.










