La creación de la Unión Europea —con la consiguiente supresión de barreras políticas y económicas— se ha visto acompañada por una serie de acciones de integración y cohesión encaminadas a garantizar una convivencia armónica entre los ciudadanos de los diferentes estados miembros. La diversidad cultural es un rasgo típico de la humanidad, por lo que la formación en educación intercultural constituye un elemento clave no solo para la plena realización de los derechos humanos y libertades de los ciudadanos, sino también para garantizar paz y seguridad. El Programa Erasmus ha sido el principal catalizador de la nueva realidad que caracteriza las aulas universitarias contemporáneas. En la Educación Superior actual, la presencia de grupos multiculturales es una realidad que ha influido de forma notable en la dimensión principal de tres colectivos de la Educación Superior: los docentes, los estudiantes y las universidades, y a la vez ha puesto de manifiesto la necesidad de una formación específica en el profesorado. El concepto de competencia intercultural (IC) ha surgido como herramienta facilitadora de comprensión entre personas de diferentes culturas para dar respuesta a la formación con la que se debe equipar a los docentes para poder enfrentarse a las aulas con diversidad cultural y garantizar un espacio de aprendizaje caracterizado por la cohesión social.
Móstoles, R. C., & Beltran, M. E. (2023). La interculturalidad como pilar fundamental en la construcción de la Unión Europea. In La identidad europea ante el reto multicultural y el pluralismo jurídico (103-125). Tirant lo Blanch.
Tirant lo Blanc










