La posición geográfica de Sicilia, en el centro del mar Mediterráneo, hace que haya sido punto de paso y encuentro desde tiempos muy antiguos. La presencia de numerosos pueblos pertenecientes a distintos grupos étnicos y lingüísticos se remonta a épocas muy tempranas. Todos esos habitantes han contribuido a forjar el carácter de los sicilianos y cada uno de ellos ha hecho su aportación a la imagen mítica de la isla. Esta contribución pretende recoger algunos de esos encuentros primeros para ver cómo ya desde época histórica Sicilia es un lugar singular.










