Tabaquismo y sinhogarismo: un ejemplo de jerarquías de necesidades discriminatorias

Drug use is a public health problem with growing mortality attributable to a range of substances, both legal and illegal. The opioid crisis in North America and the United Kingdom has revealed an alarming increase in overdose deaths, with the United States recording 107,941 deaths in 2022, of which 81,806 were opioid-related. In Europe, Scotland has the highest overdose mortality rates. However, these figures do not include other causes of death related to drug use, such as cardiovascular disease, respiratory disease and cancer. Tobacco is the substance with the greatest impact on global mortality, with an estimated rate of 83.75 deaths per 100,000 inhabitants. Its use is strongly associated with poverty, with 80% of smokers living in low- and middle-income countries. Despite the effectiveness of smoking cessation treatments, access to them remains limited, especially among vulnerable populations such as people with substance use disorders and people experiencing homelessness, among whom smoking prevalence is 75-82%. Drug dependence treatment services rarely address smoking, despite its impact on morbidity and mortality. In addition, the normalisation of tobacco use among health professionals makes it more difficult to address. Implementing integrated strategies that include smoking cessation in addiction treatment programmes could significantly reduce associated mortality and improve quality of life among these vulnerable populations.; El consumo de drogas es un problema de salud pública con una creciente mortalidad atribuible a diversas sustancias, tanto legales como ilegales. La crisis de opioides en Norteamérica y el Reino Unido ha evidenciado un aumento alarmante en las muertes por sobredosis, con Estados Unidos registrando 107.941 fallecimientos en 2022, de los cuales 81.806 fueron por opioides. En Europa, Escocia encabeza las tasas de mortalidad por sobredosis. Sin embargo, estas cifras no incluyen otras causas de muerte relacionadas con el consumo de drogas, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer. El tabaco es la sustancia con mayor impacto en la mortalidad global, con una tasa estimada de 83,75 muertes por cada 100.000 habitantes. Su consumo está fuertemente asociado a la pobreza, con el 80% de fumadores viviendo en países de renta baja o media. A pesar de la efectividad de los tratamientos para la cesación tabáquica, el acceso a estos es limitado, especialmente entre poblaciones vulnerables como personas con trastornos por consumo de sustancias y en situación de sinhogarismo, donde la prevalencia de tabaquismo es del 75-82%. Los servicios de tratamiento de drogodependencias rara vez abordan el tabaquismo, a pesar de su impacto en la morbimortalidad. Además, la normalización del consumo de tabaco entre profesionales de la salud dificulta su abordaje. Implementar estrategias integradas que incluyan la cesación tabáquica en los programas de tratamiento de adicciones podría reducir significativamente la mortalidad asociada y mejorar la calidad de vida de estas poblaciones vulnerables.

Asociación Española de Estudio en Drogodependencias, AESED