THERMOBIKE: aplicabilidad de la termografía infrarroja en la evaluación de la eficiencia, rendimiento y postura del ciclista

La termografía infrarroja es una técnica de imagen no invasiva y a distancia que permite captar la radiación infrarroja emitida por los cuerpos, y con ello estimar su temperatura superficial. La termografía infrarroja es utilizada en muchos ámbitos, siendo algunos de los más importantes el sector militar y el industrial, seguida de otros sectores como el médico y el veterinario. La aplicación de la termografía infrarroja en el deporte es un tema reciente y existen aspectos a resolver en relación a la metodología, así como a su aplicación en el contexto de la evaluación del rendimiento deportivo en el ciclismo. En este sentido, la presente tesis doctoral tiene la siguiente hipótesis general: la termografía infrarroja puede ser una técnica útil para la evaluación de la eficiencia, rendimiento y postura del ciclista. Para comprobar dicha hipótesis, se plantearon una serie de objetivos específicos englobados en cuatro objetivos generales: 1) analizar la validez de la utilización de la termografía infrarroja como medida de la temperatura de la piel en el ciclismo, 2) estudiar su aplicabilidad en el análisis de la eficiencia del ciclista, 3) evaluar su aplicabilidad como técnica complementaria para el ajuste de la postura del ciclista y 4) utilizar técnicas estadísticas para adaptar el estudio termográfico al ciclismo. Cinco estudios fueron desarrollados para responder a dichos objetivos. Un total de 62 hombres participaron en los estudios. De manera general, la temperatura de la piel fue determinada mediante termografía infrarroja antes de cada test de ciclismo, inmediatamente después de cada test y 10 min después. Otras medidas realizadas en los diferentes estudios fueron el análisis cinemático 2D, el cálculo de la tasa de sudoración corporal global, la medida de la temperatura de la piel mediante sensores de contacto, la medida de la temperatura interna mediante un sensor interno ingerible, medidas de intercambio de gases, y el análisis del confort, dolor y fatiga del ciclista. Las conclusiones más relevantes obtenidas en esta tesis fueron las siguientes. La termografía infrarroja demostró ser una tecnología válida para medir la temperatura de la piel en el ciclismo. Participantes con una mayor activación neuromuscular global con un menor componente de bajas frecuencias en el vasto lateral, presentaron una mejor respuesta termorreguladora a partir de menores aumentos de su temperatura de la piel tras un test incremental. De la misma manera, participantes con una mayor condición física (a partir de una mayor potencia) presentaron una mayor producción de calor interno y con ello una mayor temperatura de la piel. Sin embargo, la aplicación de la termografía infrarroja para estudiar los efectos del cambio de la altura de sillín no pareció ser adecuada. La variación de la temperatura de la piel puede ser una variable válida para estudiar el efecto de una intervención de ejercicio físico, pero es importante tener en cuenta las variables antropométricas durante el reclutamiento de los participantes con el fin de reducir su variabilidad. Finalmente, mediante el análisis factorial, se obtuvieron regiones de interés las cuales presentaron diferencias entre ellas como resultado de la diferente composición de su tejido, actividad muscular y capacidad de sudoración. Todo el contenido de esta tésis ha sido publicado en diferentes artículos científicos y capítulos de libros.