El presente estudio analiza la influencia del ritmo circadiano en la presentación, evolución y severidad del infarto agudo de miocardio (IAM), considerando además el impacto de la pandemia de COVID-19 en el perfil clínico de los pacientes y en la organización asistencial. El IAM sigue siendo una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial, por lo que comprender sus patrones temporales puede contribuir a mejorar la prevención, el diagnóstico precoz y la planificación de recursos. Se diseñó una investigación retrospectiva dividida en dos fases: una cohorte de 244 pacientes ingresados en la UCI del Hospital de Alzira (HA) en 2015, y otra de 282 pacientes en el Hospital de Manises (HM) en 2019 y 2020. Se recogieron variables sociodemográficas, clínicas, cronobiológicas, estacionales, evolución clínica y biomarcadores (troponina, CK-MB, FEVI), analizados mediante estadística descriptiva e inferencial. Los resultados confirman que la aparición del IAM presenta un patrón circadiano caracterizado por mayor incidencia en las horas matutinas, especialmente en el HM. También se observó una distribución estacional, con mayor frecuencia de eventos en invierno, aunque en 2020, coincidiendo con la pandemia, se detectó un desplazamiento hacia el verano. La severidad del IAM fue mayor en pacientes con eventos matutinos, edad avanzada, antecedentes cardiovasculares o comorbilidades como dislipidemia o hipertensión nocturna. La duración de la estancia hospitalaria se asoció al momento del ingreso y al perfil clínico.La comparación entre 2019 y 2020 en el HM mostró cambios relevantes: mayor proporción de pacientes en clase Killip IV, disminución de la FEVI y elevaciones más marcadas de CK-MB en 2020, pese a niveles medios de troponina más altos en 2019. Esta aparente discordancia podría explicarse por un mayor número de IAM tipo 2 en 2020, según la Cuarta Definición Universal del IAM, asociados a inflamación sistémica, disfunción endotelial o daño miocárdico subclínico vinculados a la infección por SARS-CoV-2. Además, se observaron mayores elevaciones extremas de troponina en 2019, mientras que en 2020 se registraron valores atípicos más frecuentes y elevados de CK, lo que podría reflejar una fisiopatología mixta en pacientes críticos afectados por COVID-19. Estos hallazgos refuerzan la importancia clínica del ritmo circadiano en la cardiopatía isquémica, así como el impacto de factores contextuales como la pandemia en la presentación y gravedad del IAM. Se destaca el papel estratégico de la enfermería en la detección precoz, la cronoterapia, la prevención y la planificación asistencial adaptada a los ritmos biológicos. Esta tesis abre nuevas líneas de investigación en cronobiología y enfermedad cardiovascular, incluyendo el impacto de factores organizativos como la turnicidad laboral y los turnos nocturnos sobre la desincronización del ritmo circadiano y su relación con el riesgo cardiovascular.
2025-07-21











