Effects of educational level and leisure on elderly mental health in Portugal
NAGIOS: RODERIC FUNCIONANDO

Effects of educational level and leisure on elderly mental health in Portugal

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Effects of educational level and leisure on elderly mental health in Portugal

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dc.contributor.advisor Navarro Pardo, Esperanza
dc.contributor.author Belo Santos, Pedro
dc.contributor.other Departament de Psicologia Evolutiva i de l'Educació es_ES
dc.date.accessioned 2021-03-21T16:40:50Z
dc.date.available 2021-03-22T05:45:05Z
dc.date.issued 2021 es_ES
dc.date.submitted 26-03-2021 es_ES
dc.identifier.uri https://hdl.handle.net/10550/78289
dc.description.abstract Con el envejecimiento de la población aparecen varios problemas asociados a la salud. El aumento de la longevidad humana se ha atribuido a los avances tecnológicos y médicos, así como a la mejora de las condiciones de higiene y nutrición, el acceso a la atención médica, los cambios en los hábitos alimentarios y las estrategias de desarrollo cognitivo (Osorio, 2007). Globalmente, existe una gran dificultad para determinar qué cambios son típicos y cuáles serían los procesos que se diferencian del envejecimiento natural (Lima, 2010). Pocinho et al. (2013) mostraron que el envejecimiento es un proceso complejo, dinámico e idiosincrásico, en el que los individuos no envejecen de manera idéntica. En el estudio de Lima (2010), se asumió que el envejecimiento va más allá de la edad cronológica, por lo que también debemos considerar la edad biológica, asociada al crecimiento físico y al estado de salud; la edad psicológica, relacionada con las dimensiones cognitiva, emocional y motivacional, así como con la adaptabilidad y el aprendizaje; la edad social, asociada con el estatus y las funciones esperadas; y la edad funcional, relacionada con la competencia de la persona para realizar tareas específicas (Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2017; Lima, 2010).El envejecimiento solo comenzó a estudiarse de forma sistemática a partir del siglo XX, debido al aumento de la población mayor (Pocinho et al., 2013). Como en otros países, Portugal atravesó la transición de un modelo demográfico basado en altas tasas de fecundidad a un modelo caracterizado por bajos niveles de natalidad. De ahí se deriva la inversión de la pirámide poblacional, considerando la reducción de su base por la disminución de la población joven y la extensión de su parte superior, es decir, el aumento de la población anciana (Pocinho, 2014). A principios del siglo XXI, la pirámide demográfica sufrió una disminución de la población joven y apareció un crecimiento en el número de personas en la parte superior del gráfico, con el aumento de la población de mayor edad. Con el tiempo, se evidencia una disminución de la juventud en la base de la pirámide y en términos de género, se ha producido un aumento del sexo femenino en el tramo de edad de los más mayores, entre 80-99 años. En nuestra sociedad, el envejecimiento de la población es una realidad cada vez más evidente y, por otro lado, inevitable. El fenómeno del envejecimiento es un hecho positivo para los individuos y las sociedades que se produce debido al progreso económico y socio-biomédico. En este contexto, el envejecimiento se puede estudiar a través de diversas perspectivas y teorías. El proceso es universal y todas las personas lo viven, pero de diferentes formas (Fernández-Ballesteros, 2008; Hawkins, Foose, & Binkley, 2004; Korten et al., 1999; Schneider & Irigaray, 2008). Esta etapa del ciclo vital puede ser una fase de nuevos logros y desarrollo continuo, tanto en el ámbito social, cognitivo como cultural (Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2016). Parece crucial y de gran relevancia el estudio del envejecimiento como una etapa específica de la vida. Para Belo, Pocinho y Navarro-Pardo (2016), esto implica un equilibrio activo y continuo que mantiene su importancia en la interacción entre maduración, aprendizaje y senescencia. De hecho, surge una nueva idea sobre el envejecimiento y un nuevo diseño refleja los aspectos positivos de la tercera edad, donde es posible explorar el potencial de las acciones y la calidad de vida. Objetivos: Este estudio tiene como objetivo analizar el efecto de la práctica del ocio sobre la angustia y el bienestar psicológico; analizar el papel mediador de la actitud de ocio en la relación entre la salud mental y el nivel educativo de las personas mayores y analizar las asociaciones entre la salud autoevaluada y el bienestar psicológico y la actitud de ocio. En cuanto al objeto central del estudio, hemos intentado examinar la actitud para realizar actividades de ocio, así como analizar la salud mental. Se pretendía comprender cómo se relaciona la actitud de ocio con la salud mental. Entonces, en cuanto a la salud mental, se estudió la existencia de angustia y bienestar psicológico. También se ha analizado la percepción de su estado de salud. Metodología: Por tanto, hemos intentado caracterizar una muestra de personas mayores que viven, o frecuentan, instituciones residenciales para personas mayores, así como las motivaciones que llevan a participar en actividades de ocio. Más detalladamente, se ha caracterizado a la población con relación a diferentes variables sociodemográficas, como sexo, edad, nivel de estudios, estado civil y zona geográfica donde vive. Se han considerado otras variables, como su percepción de salud, o si realizan actividades de ocio y qué tipo de actividad. La muestra del presente estudio fue seleccionada en varias instituciones residenciales para personas mayores a nivel nacional portugués, tratando de representar las regiones Norte y Centro. El proceso de recolección de información se realizó de acuerdo con los criterios orientados a las buenas prácticas de investigación. Se explicó a los participantes los objetivos generales de este estudio, garantizando además la confidencialidad y el anonimato de todos los datos aportados. La muestra se obtuvo por muestreo de conveniencia en la que los sujetos tenían al menos 50 años (Power et al., 2016) y estaban jubilados. El director de la institución y un equipo multidisciplinar solicitaron a los participantes que respondieran el cuestionario. Nuestra intención era dedicar la menor cantidad de tiempo posible a la recopilación de datos, debido a las características físicas y psicológicas de los participantes. Cada cuestionario incluía instrucciones estándar y se pidió a los participantes que respondieran de acuerdo con la opción que consideraran más relevante para ellos. Estaba claro que no había respuestas correctas e incorrectas. Los participantes completaron el cuestionario compuesto por tres apartados: un cuestionario de datos sociodemográficos, el Inventario de Salud Mental - MHI (Ribeiro, 2001) y la Escala de Actitudes de Ocio - LAS (Freire & Fonte, 2007). Cada cuestionario tenía instrucciones estándar, y se pidió a los participantes que respondieran según la opción que consideraran más relevante para ellos. Las variables demográficas incluyeron edad, género (H / M), nivel educativo, estado civil, religión, área de residencia (ciudad / rural), salud autoevaluada (excelente, buena, no buena o mala, mala, muy mala), percepción del estado de salud (dependiente / independiente) y preguntas sobre la práctica de ocio de los sujetos (S / N). El Inventario de Salud Mental (Ribeiro, 2001) es un cuestionario que se utiliza para evaluar problemas de salud mental como ansiedad, depresión, control del comportamiento, afecto positivo y angustia general. El Inventario de Salud Mental incluye 38 ítems en los que el participante usa una respuesta estilo Likert de 5 o 6 puntos (ej. Ítem 9: “¿Durante el último mes te has sentido deprimido?”; Ítem 33: “Durante el último mes ¿Se sintió ansioso o preocupado?”; ítem 34: “¿Durante el último mes se ha sentido feliz?”). Los 38 ítems se distribuyen en cinco escalas (Ansiedad con 10 ítems; Depresión, con 5 ítems; Pérdida de Control Emocional / Conductual, con 9 ítems; Afecto Positivo, con 11 ítems; Vínculos Emocionales, con 3 ítems). A su vez, estas cinco subescalas se agrupan en dos subescalas o dimensiones principales que miden respectivamente la angustia y el bienestar psicológico (la angustia resulta de la agrupación de las subescalas de ansiedad, depresión y pérdida de control emocional / conductual; mientras que el Bienestar Psicológico resulta de la combinación de subescalas de Afecto Positivo y Vínculos Emocionales). La puntuación total es la suma de los valores de los ítems que componen cada subescala. Hay algunos ítems que se valoran inversamente. Este instrumento ayuda a medir el funcionamiento emocional general. La investigación ha demostrado la existencia de un constructo positivo (bienestar psicológico, estado de salud mental positivo) y otro negativo (malestar psicológico, estado de salud mental negativo). Este tipo de medida es importante cuando el objetivo es evaluar la salud en general o en el contexto de estudios epidemiológicos (por ejemplo, epidemiología de la salud) o en la evaluación de resultados de salud. La Escala de Actitudes de Ocio (Freire & Fonte, 2007) se compone de 36 ítems divididos en tres subescalas para los tres componentes de la actitud - cognitivo, afectivo y conductual (ej., Ítem 1: “Participar en actividades de ocio es una buena opción para pasar tiempo”; Ítem 2: “Las actividades de ocio aportan beneficios a las personas y la sociedad”; ítem 9: “Las actividades de ocio ayudan a las personas a relajarse”). Cada subescala contiene 12 ítems, todos dirigidos a la dirección positiva de la actitud. Likert es el sistema de respuesta utilizado, el cual tiene cinco niveles de respuestas relacionadas para expresar acuerdo y desacuerdo, en el que 1 revela una actitud extrema desfavorable o negativa ("en desacuerdo") y 5 se asocia a una actitud extrema favorable o positiva ("totalmente de acuerdo "). El punto 3 corresponde a un nivel neutral en la dirección de la actitud ("ni en desacuerdo ni de acuerdo"). Los valores más altos (por encima del punto neutro) muestran actitudes más positivas y, por el contrario, los valores más bajos (por debajo del punto neutro) indican actitudes más negativas hacia el ocio. Así, si el concepto de actitud basado en los tres componentes es de relevancia para el estudio de las actitudes en general, también lo es en el estudio específico de las actitudes hacia el ocio ya que contribuye a la investigación de aspectos psicosociales y sociocognitivos del ocio y a conocer mejor y comprender el grado y tipo de implicación de los sujetos, así como las formas y procesos que subyacen al cambio de actitudes hacia el ocio y la calidad de vida, en colectivos o contextos específicos. Así, para cada subescala el valor total mínimo posible es 12 y el máximo es 60 (punto neutral ubicado en el punto 36). En cuanto a la escala global, el valor mínimo posible es 36 y el máximo 180 (punto neutral en el valor 108). Los principales hallazgos del presente estudio son que las personas mayores con mayor nivel educativo muestran un mejor bienestar psicológico y una actitud de ocio más positiva, probablemente debido a un efecto indirecto sobre la primera variable. Los participantes en actividades de ocio presentaron alto nivel de bienestar y actitud para el ocio (p <0.05). Las personas mayores que presentan grandes niveles de angustia manifestaron una intención de participar en actividades de ocio que ayudaran a disminuir ese síntoma. Los resultados mostraron que la percepción de la salud de las personas mayores influyó en la práctica de una actividad de ocio [Hotelling’s Trace = 0.077; F (3, 341) = 8.733; p = 0.00]. Además, el bienestar psicológico se asocia con una actitud de ocio positiva, lo que subraya la necesidad de intervenciones de ocio en la vejez. Un objetivo importante en la actitud de ocio parece ser la autoevaluación de la salud, que demostró ser un mecanismo importante que vincula el ocio y la salud mental entre las personas mayores. El género no parece tener efectos sobre estas relaciones. La actitud de ocio medió la asociación entre educación y bienestar. Además, se encontraron niveles más altos de angustia en los participantes con niveles más altos de educación. Las personas mayores con educación superior y una actitud de ocio más positiva tienen un mejor ajuste psicológico en relación con el bienestar. Además, un alto nivel de educación puede conducir a una mejor percepción de los cambios del envejecimiento (físicos, de vida, profesionales). Para el primer objetivo, las variables sociodemográficas significativas (covariables), se utilizó el análisis multivariado de covarianza (MANCOVA) para examinar las diferencias entre los grupos (Netter, Wasserman, & Kutner, 1990). Las diferencias entre grupos se examinaron controlando la influencia de posibles variables confundentes (covariables). También se utilizó la prueba post-hoc (ajuste de Bonferroni para comparaciones múltiples). Además, un objetivo fue explorar la influencia de la educación en la salud mental de las personas mayores y el papel mediador de la actitud de ocio en esta relación. Se utilizó una investigación cuantitativa en lugar de un análisis cualitativo porque su propósito era reportar datos a través del análisis estadístico de los hechos reportados sobre el rol de la actitud de ocio en los modelos de mediación. Los datos se evaluaron utilizando el software Statistical Package for Social Sciences (IBM - SPSS), versión 24. Los modelos de mediación se probaron a través de PROCESS, una herramienta computacional para el análisis y la moderación de mediación basada en el análisis de caminos (Hayes, 2012). Para identificar las posibles covariables que deben introducirse en el modelo de mediación, también se computaron correlaciones entre las variables sociodemográficas (edad y género) y las variables mediadora y dependiente. Se utilizaron pruebas paramétricas para estudiar la relación entre las variables (prueba del estadístico R de Pearson). Se utilizaron las pautas de Cohen (1988) para describir e interpretar los tamaños del efecto de las correlaciones (es decir, débil para correlaciones cercanas a 0.10, moderado para aquellas cercanas a 0.30 y fuerte para correlaciones de 0.50 o más). Para examinar los efectos indirectos, se utilizó un procedimiento bootstrap para evaluar los efectos indirectos incondicionales (PROCESS asume 5.000 "remuestreos") con un nivel de confianza de 0.05 (Cohen, 1988; Hayes, 2012). Además, se pretende explorar si la asociación entre el bienestar psicológico y la actitud de ocio está mediada por la salud autoevaluada, así como el papel moderador del género en esta asociación. Para examinar los efectos indirectos hipotéticos de la actitud de ocio sobre el bienestar psicológico a través de una evaluación de salud autoevaluada, moderada por género, se realizó un análisis condicional. En la estimación del modelo, las variables utilizadas en el diagrama estaban centradas en la media, para que los coeficientes de regresión se percibieran fácilmente. La no aparición de interacciones significativas en una o más relaciones promueve la eliminación de la variable. Se probó el género como variable moderadora en la relación entre actitud de ocio y autoevaluación de la salud, y en la relación entre la autoevaluación de la salud y el bienestar psicológico. Sin embargo, esta variable se eliminó del modelo estimado porque no se encontró una interacción significativa. Conclusiones Los resultados encontrados están en línea con los hallazgos de otros estudios. Cuando observamos la relación entre el nivel de educación y la edad de los participantes, podemos observar que, a medida que aumenta el rango de edad, la educación disminuye, característica que define a la población portuguesa, como se observa en el estudio de Pocinho (2014). Las actividades de ocio brindan placer y satisfacción con la vida, así como el sentirse bien consigo mismo, la sensación de ser valorado, respetado e integrado socialmente, beneficios que pueden promover un envejecimiento exitoso. Para Pocinho (2014), tener calidad de vida es el nivel óptimo de funcionamiento, no solo físico y social, sino también mental, lo que por tanto implica la integración de múltiples dimensiones de la vida de las personas como las relaciones sociales, la percepción de su salud, o un buen estado mental. En la vejez es importante luchar contra los estereotipos y prejuicios relacionados con el envejecimiento. El contacto social pasa por la promoción de la autoestima, considerando siempre estas variables como resultado de un envejecimiento exitoso (Pocinho, et al., 2013). Esta investigación sostiene la importancia de considerar el ocio como un ingreso para ayudar al bienestar psicológico, evitando el malestar entre las personas mayores. La actitud para el ocio también es de alto nivel en sujetos que tienen actividades habituales de relajación. La investigación apoyó la importancia de la detección y el control de la angustia en las personas mayores. La actividad psicosocial del ocio se considera parte fundamental para proporcionar una salud de calidad. Esto puede ser aún más visible en el caso de sujetos con altos niveles de angustia, debido a la falta de estudios que demuestren su impacto en el bienestar psicosocial. Si la vida de los sujetos de nuestro estudio pudiera estar guiada por una participación en actividades de ocio, les permitirá comprender a los demás y, posteriormente, mejorar sentimientos y comportamientos positivos, que puedan desarrollar bienestar y disminuir la angustia. Las actividades de ocio juegan un papel protagonista en el desarrollo intelectual porque permiten encontrar nuevos conocimientos, desarrollar su opinión crítica, unir nuevas relaciones interpersonales, dar un tiempo para apreciarse a sí mismos, a los demás y a otras culturas, mejorar su autoconcepto y así mejorar su calidad de vida. El ocio estimula patrones de satisfacción y placer, convirtiéndose en una experiencia de vida positiva y un valioso indicador de la calidad de vida (Freire, 2000). Las experiencias positivas parecían ser un aspecto crucial para el ocio, una vez que las actividades promueven la creencia en la calidad del tiempo y el bienestar (Han, & Patterson, 2007). Castro y Carreira (2015) estudiaron el papel de los eventos de ocio en la población anciana institucionalizada. Los resultados mostraron que presentar una actitud positiva hacia el ocio probablemente esté influenciado por experiencias pasadas y determine la construcción de creencias y sentimientos. Múltiples estudios con personas mayores señalan evidencia de una asociación robusta (positiva) entre la participación en actividades de ocio y salud (Ra, Na, & Rhee, 2013; Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2017). El envejecimiento representa la culminación de un largo proceso de deliberación y discusión con aportes desde diversas perspectivas y dominios científicos (Fernández-Ballesteros et al., 2004). Debe asumirse como una experiencia positiva, una nueva etapa de la vida que se acompaña de cambios y nuevas rutinas. Sin embargo, se asume que las personas mayores tienen una disminución continua significativa en las capacidades físicas y la función cognitiva (Thomas et al., 2016). Este empeoramiento provoca en ellos sensación de disminución de la competencia de autonomía en el ocio a medida que el rango de sus logros alcanzables en la práctica se vuelve limitado en las actividades de ocio (Chang, & Yu, 2013). Como mostraron Lee et al. (2018), es la forma en que los individuos entienden el ocio y sus creencias sobre su capacidad para realizar actividades de ocio, lo que influye en su orientación y actitud ante la vida. El presente estudio aporta nueva información para comprender los beneficios de una actitud positiva de ocio en adultos mayores. Dado que el nivel educativo es una variable que no se puede manipular, los programas de intervención en el ocio deberán considerar la importancia de una actitud de ocio y contemplar estrategias para la reducción del estrés. En nuestro estudio se detectó un hallazgo importante que no está en línea con los resultados estándar: el mayor nivel de distress se encontró en los participantes con el mayor nivel de educación (Belo et al., 2020); tal vez un alto nivel de educación pueda conducir a una mejor percepción de todos los cambios del envejecimiento (cuerpo, vida, profesión, etc.). En este sentido, la transición a una nueva etapa de la vida trae varios reajustes dentro de la familia y puede perturbar el funcionamiento familiar. Esto podría permitir que las personas se perciban a sí mismas como generalmente incapaces de lidiar con él y transformar esa incapacidad en un factor de estrés. Las personas mayores tienen la necesidad de adoptar una actitud de ocio positiva para percibirse como útiles y este sentimiento puede contribuir a anular un momento estresante. Así, reconocen que se avecina una nueva etapa de la vida y tienen una buena percepción de los cambios personales y sociales como un aspecto esencial y consideran que una actitud positiva de ocio podría ser de suma importancia a la hora de prepararse para la jubilación, como apuntan Lee et al. (2018). Además, es importante evaluar las necesidades, intereses y expectativas (Tsai et al., 2014), según el diferente nivel educativo de los adultos mayores. Una mayor participación en actividades de ocio en la vejez se asocia con un mejor estado de salud (Alwin, & Wray, 2005; Carruthers, & Hood, 2004; Chang, Wray, & Lin, 2014; Fave et al., 2018; Hutchinson, & Nimrod, 2012). Además, la participación activa en actividades de ocio se ha considerado eficaz para reducir la depresión y aumentar el bienestar psicológico (Haworth, & Lewis, 2005). Los niveles de satisfacción están relacionados con la visión de vida de las personas mayores y su estado de salud, y esto determina la participación en las actividades (Stolar, Macentee, & Hill, 1992). Además, la participación en el tiempo libre contribuye a una autoevaluación positiva de la salud (Confortin et al., 2015; Lima-Costa, Firmo, & Uchôa, 2005; Lucumi et al., 2013), y los estudios sobre la relación entre la participación en el tiempo libre y el bienestar indican un efecto positivo en los resultados de salud de las personas mayores (Silverstein, & Parker, 2002; Windle et al., 2010). La esperanza de vida es mayor para las mujeres en prácticamente todos los países del mundo, en todas las épocas (Idler, 2003; Zajacova, Huzurbazar, & Todd, 2017). Estudios anteriores muestran que la tasa de salud autoevaluada de las mujeres es más pobre que la salud autoevaluada de los hombres (Bath, 2003; Deeg, & Kriegsman, 2003; Fernandez, Bixby & Honkanen, 2016; Idler, 2003; Lu, & Zhang, 2019; Zajacova, Huzurbazar, & Todd, 2017), porque las mujeres comprenden mejor la enfermedad y tienen tendencia a evaluar peor su estado de salud (Idler, 2003). Una actitud negativa hacia el envejecimiento en cuanto a los cambios diarios (físicos, sociales, cognitivos) se asocia a la insatisfacción con la salud (Kotala, 2015). Una actitud de ocio positiva puede mejorar la forma en que las personas mayores perciben su salud (Ferrari et al., 2016). Si se muestra una actitud de ocio positiva, puede mejorar el bienestar psicológico entre las personas mayores, lo que contribuirá a una buena evaluación de la salud autoevaluada. Adoptar una actitud positiva hacia el ocio ayuda a las personas mayores en transición a ajustar la vida a sus capacidades en relación con un bienestar psicológico positivo (Ferrari et al., 2016; Kotala, 2015). Algunas personas pueden experimentar una pérdida de comportamiento funcional que repercute en su percepción del ocio (Ferrari et al., 2016; Kotala, 2015). La actitud de ocio se puede interpretar como una variable que puede impulsar a la persona a obtener satisfacción con la vida, maximizada por el bienestar psicológico (Argan, Argan, & Dursun, 2018; Castro & Carreira, 2015) y disminuir los riesgos para la salud (Castro & Carreira, 2015). El presente estudio no solo mostró que el ocio tiene un impacto positivo en la vida de las personas mayores, sino que estas tienen tanto una alta calidad de vida como una mejor actitud para seguir participando en actividades de ocio. Además, se trata de espacios de socialización que evitan el aislamiento social, un hecho presente en la población anciana y que correlaciona inversamente con el envejecimiento óptimo. El ocio tiene un impacto positivo en el bienestar psicológico, promueve las relaciones interpersonales y el conocimiento cultural. Las actividades que aumentan la longevidad y una mejor acción física deben, en consecuencia, recibir más atención durante el ciclo de la vida. En definitiva, la participación de los adultos mayores en este tipo de actividades podría definirse como un compromiso por una experiencia positiva. Para Han y Patterson (2007), la relación encontrada entre ocio, salud y bienestar tiene una conexión duradera. Sentir una actitud satisfactoria a través de la participación en el ocio (tiempo dedicado a la lectura, contacto con la naturaleza, pasar tiempo visitando a otras personas, comiendo en compañía y participación en grupos religiosos) se define como uno de los beneficios más importantes del ocio, y se ha demostrado que contribuye a mejorar la calidad de vida (Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2017). La actitud de ocio tiene un impacto positivo en el bienestar psicológico, promueve las relaciones interpersonales y el conocimiento cultural. Las actividades que aumentan la longevidad y una mejor acción física deberían, en consecuencia, recibir más atención en el ciclo de la vida. Las actividades podrían definirse como un compromiso por una experiencia positiva (Belo, Navarro-Pardo, Pocinho, Carrana, & Margarido, 2020). Este estudio permitió comprender cómo las características personales pueden influir en la actitud de ocio, por lo que será de utilidad para los equipos multidisciplinares anticiparse a las dificultades e intentar elaborar un plan de acción para que la actitud hacia el ocio sea positiva para que puedan incrementar su calidad de vida y bienestar mental. es_ES
dc.format.extent 131 p. es_ES
dc.language.iso en es_ES
dc.subject envejecimiento es_ES
dc.subject actitud de ocio es_ES
dc.subject educación es_ES
dc.subject salud autopercibida es_ES
dc.subject bienestar psicológico es_ES
dc.title Effects of educational level and leisure on elderly mental health in Portugal es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::PSICOLOGÍA es_ES
dc.description.abstractenglish With the ageing of the population, several problems associated with health arise. Increased human longevity has been attributed to technological and medical advances, as well as improved hygiene and nutritional conditions, access to health care, changes in eating habits and cognitive development strategies (Osorio, 2007). Globally, there is a great difficulty in determining what changes are typical and what are the processes that differ from natural ageing (Lima, 2010). Pocinho et al. (2013) showed that ageing is a complex, dynamic, and idiosyncratic process, in which individuals do not get age identically. In the study of Lima (2010) it was assumed that ageing goes beyond chronological age, so we must also consider biological age, associated with physical growth and health status; psychological age, related to cognitive, emotional, and motivational dimensions, as well as adaptability and learning; social age, associated with status and expected functions; and functional age, related to the person's competence to carry out specific tasks (Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2017; Lima, 2010). Ageing only began to be studied systematically in the 20th century, due to the increase of the elderly population (Pocinho et al., 2013). As in other countries, Portugal underwent the transition from a demographic model based on high fertility rates to a model characterized by low levels of births. Hence the inversion of the population pyramid is derived, considering the reduction of its base due to the decrease in the young population and the extension of its upper part, that is, the increase in the elderly population (Pocinho, 2014). At the beginning of the 21st century, the demographic pyramid suffered a decrease in the young population and a growth in the number of people at the top of the graph appeared, with the increase in the older population. Over time, a decrease in youth is evident at the base of the pyramid and in terms of gender, there has been an increase in the female sex in the age section of the oldest, between 80-99 years. In our society, the ageing of the population is an increasingly evident and, on the other hand, inevitable reality. The phenomenon of ageing is a positive occurrence for individuals and for societies that takes place because of economic and socio-biomedical progress. In this context, ageing can be studied through various perspectives and theories. The process is universal and experienced by everybody, however in different ways (Fernández-Ballesteros, 2008; Hawkins, Foose, & Binkley, 2004; Korten et al., 1999; Schneider & Irigaray, 2008). This step of the life cycle can be a time of new achievements and continued development, both in the social, cognitive, and cultural fields (Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2016; Pocinho, Belo, & Sánchez, 2016). Seems crucial and of high relevance the study of ageing as a specific stage of life. For Belo, Pocinho and Navarro-Pardo (2016) this implicates an active and continuous balance enduring its impressiveness in the interaction between maturation, learning and senescence. A new idea about ageing emerged and a new design reflects the positive aspects of the third age, where is possible to explore the potential of actions and quality of life. Objectives: This study aims to analyse the effect of leisure practice on distress and psychological well-being; analyse the mediation role of leisure attitude in the relationship between mental health and the education level in elderly people and analyse the associations between self-rated health and psychological well-being and leisure attitude. Regarding the central object of the study, we have tried to examine the attitude to do leisure activities, as well as to analyse their mental health. It was purpose to understand how the leisure attitude is related with mental health. So, regarding mental health, the existence of distress and psychological well-being were studied. The perception of their state of health has also been analysed. Methodology: Therefore, we have tried to characterize a sample of older people who live, or frequent, residential institutions for the elderly, as well as the motivations that lead them to participate in leisure activities. In more detail, the population has been characterized in relation to different sociodemographic variables, such as gender, age, level of education, marital status, and the geographical area where they live. Other variables have been considered, such as their perception of health, or if they do leisure activities and what kind of activity. The sample of the present study was compiled in several residential institutions for the elderly at the Portuguese national level, trying to represent the North and Centre regions. The information gathering process was carried out in accordance with the criteria aimed at good research practices. The general objectives of this study were explained to the participants, also guaranteeing the confidentiality and anonymity of all the data provided. The sample was collected from a convenience sampling in which subjects were at least 50 years old (Power et al., 2016) and retired. The participants were asked to answer the questionnaire by the institution director and a multidisciplinary team. It was our intention to spend the least amount of time possible in data collection, due to the physical and psychological characteristics of participants. Each questionnaire included standard instructions and participants were asked to respond to the option they felt was the most relevant to them. It was clear that there were no right and wrong answers. Participants completed the questionnaire composed by three sections: a sociodemographic data questionnaire, the Mental Health Inventory - MHI (Ribeiro, 2001) and the Leisure Attitude Scale - LAS (Freire & Fonte, 2007). Each questionnaire had standard instructions, and participants were asked to respond according to the option they considered most relevant to them. Demographic variables included age, gender (M / F), educational level, marital status, religion, area of residence (City / Rural), self-rated health (Excellent, Good, Not good or bad, Bad, Very bad), perception of health state (dependent / independent) and questions about leisure practice of the subjects (Y / N). The Mental Health Inventory (Ribeiro, 2001) is a questionnaire used for evaluating mental health issues as anxiety, depression, behavioural control, positive affect, and general distress. The Mental Health Inventory includes 38 items in which the participant uses a 5 or 6-point Likert-style response (ex. item 9: “During the last month have you felt depressed?”; item 33: “During the last month have you felt anxious or worried?”; item 34: “During the last month have you felt happy?”). The 38 items are distributed among five scales (Anxiety with 10 items; Depression, with 5 items; Loss of Emotional / Behavioural Control, with 9 items; Positive Affect, with 11 items; Emotional Ties, with 3 items). In turn, these five subscales are grouped into two major sub-scales or dimensions that respectively measure distress and psychological well-being (Distress results from the grouping of the sub-scales of Anxiety, Depression, and Loss of Emotional / Behavioural Control; while Psychological Well-Being results from the combination of sub-scales Positive Affect and Emotional Ties). The total score is the sum of the values of the items that make up each sub-scale. There are some items with reverse quote. This instrument helps measuring overall emotional functioning. Research has shown the existence of a positive (psychological well-being, positive mental health status) and another negative construct (psychological distress, negative mental health status). This type of measurement is important when the objective is to evaluate health in general, or in the context of epidemiological studies (e.g., epidemiology of health), or in the evaluation of health outcomes. The Leisure Attitude Scale (Freire & Fonte, 2007) is composed of 36 items divided into three subscales for the three components of attitude - cognitive, affective, and behavioural (ex. item 1: “Engaging in leisure activities is a good choice to spend time”; item 2: “Leisure activities bring benefits to people and society”; item 9: “Leisure activities help people to relax”). Each subscale contains 12 items, all directed to the positive direction of attitude. Likert is the response system used, which has five levels of related responses to express agreement and disagreement, in which 1 reveals an unfavourable or negative extreme attitude ("disagree") and 5 is associated to a favourable or positive extreme attitude ("totally agree"). Point 3 corresponds to a neutral level on the direction of the attitude ("neither disagree nor agree"). Higher values (above the neutral point) show more positive attitudes and, on the contrary, lower values (below the neutral point) indicate more negative attitudes towards leisure. Thus, if the concept of attitude based on the three components is of relevance for the study of attitudes in general, it is also relevant in the specific study of attitudes towards leisure since it contributes to the investigation of psycho-social and socio-cognitive aspects of leisure, and to know better and understand the degree and type of involvement of the subjects, and also the forms and processes that underlie the change of attitudes towards leisure and quality of life, in specific groups or contexts. Thus, for each sub-scale the minimum possible total value is 12 and the maximum is 60 (neutral point located at 36). Concerning the total scale, the minimum possible value is 36 and the maximum is 180 (neutral point in the value 108). The main findings of the present study are that old-aged people with higher education levels show a better psychological well-being and a more positive leisure attitude, probably because of an indirect effect on the first variable. Participants in leisure activities presented high level of well-being and attitude for leisure (p<0.05). Seniors that present big levels of distress indicated an intention to participate in activities of leisure that aided to decrease that symptom. Results showed that seniors health perception influenced the practice of a leisure activity [Hotelling's Trace = 0.077; F(3, 341) = 8.733; p= 0.00]. Also, psychological well-being is associated with a positive leisure attitude, which underlines the need for leisure interventions in old age. An important target in leisure attitude seems to be self-rated health, which proved to be an important mechanism linking leisure and mental health among old people. Gender does not appear to have effects on these relations. The leisure attitude mediated the association between education and well-being. In addition, higher levels of distress were found in participants with higher levels of education. Old-aged people with high education and a more positive leisure attitude have a better psychological adjustment concerning well-being. Also, a high level of education can lead to a better perception of ageing changes (physical, life, profession). For the first objective, the significant sociodemographic variables (covariates), the multivariate analysis of covariance (MANCOVA) was used to examine the differences between the groups (Netter, Wasserman, & Kutner, 1990). Differences between groups were examined by controlling the influence of possible confusing variables (covariates). The post-hoc test (Bonferroni adjustment for multiple comparisons) was also used. Also, it was an objective to explore the influence of education on the mental health of old people and the mediating role of a leisure attitude in this relationship. A quantitative research was used instead of a qualitative analysis because its purpose was to report data through the statistical analysis of the facts reported about the leisure attitude role in mediation models. Data were evaluated using the Statistical Package for Social Sciences (IBM - SPSS) software, version 24. Mediation models were tested through PROCESS, a computational tool for path analysis-based mediation analysis and moderation (Hayes, 2012). To identify possible covariates that should be introduced into the mediation model, correlations between sociodemographic variables (age and gender) and the mediator and dependent variables were also computed. Parametric tests were used to study the relationship between the variables (R Pearson statistic test). Cohen’s (1988) guidelines were used to describe and interpret the effect sizes of correlations (i.e., weak for correlations close to 0.10, moderate for those near 0.30, and strong for correlations at 0.50 or higher). To examine the indirect effects, a bootstrap procedure was used to evaluate unconditional indirect effects (PROCESS assumes 5.000 "resamples") at a confidence level of 0.05 (Cohen, 1988; Hayes, 2012). Additionally, it intends to explore whether the association between psychological well-being and leisure attitude are mediated by self-rated health as well as the moderating role of gender in this association. To examine whether the hypothesized indirect effects of leisure attitude on psychological well-being through self-rated health evaluation, moderated by gender, a conditional analysis was conducted. In the model estimation, the variables used in the diagram were mean centred, to make the regression coefficients easily perceived. The nonappearance of significant interactions in one or more relations promotes the removal of the variable. Gender was tested as a moderator variable in the relation between leisure attitude and self-rated health evaluation, and in the relation between self-rated health evaluation and psychological well-being. However, this variable was removed from the estimated model because no significant interaction was found. Conclusions:Results found are in line with the findings in other studies. When we observe the relation between the level of education and the age of the participants, we can observe that, as the age range increases, education decreases, a characteristic that defines the Portuguese population, as seen in the study by Pocinho (2014). Leisure activities provide pleasure and satisfaction with life, as well as, feeling good with themselves, a sensation of being valued, respected, and socially integrated, all benefits that can promote a successful ageing. For Pocinho (2014), having quality of life is the optimal level of functioning, not only physical and social, but also mental, which therefore involves the integration of multiple dimensions of people's lives such as social relationships, the perception of his health, or a good mental state. It is important in older age to fight against stereotypes and prejudices related to ageing. Social contact goes through the promotion of self-esteem, always considering these variables as the result of successful ageing (Pocinho, et al., 2013). This research sustains the importance to consider leisure as an income of aiding psychological well-being, avoiding distress among aged people. The attitude for leisure is also high levelled in subjects that have habitual activities of time-out and relaxation. Research supported the importance of screening and distress control in seniors. The psychosocial activity of leisure is considered an essential part in providing quality health. This may be even more visible in the case of subjects with high levels of distress, due to the lack of studies that demonstrate its impact on psychosocial well-being. If the life of subjects in our study could be guided by an active participation in leisure activities, it will allow them to understand others and, subsequently, improve positive feelings and behaviours, which can develop well-being and decrease distress. Leisure activities play a leading role in intellectual development because it allows the finding of new knowledge, developing their critical opinion, joining new interpersonal relationships, allowing a time to appreciate yourself, others, and other cultures, expand their self-concept and still improve their quality of life. Leisure stimulates patterns of satisfaction and pleasure, becoming a positive life experience, and a valuable indicator of quality of life (Freire, 2000). Positive experiences appeared to be a crucial aspect for leisure, once the activities promote a belief of time quality and wellbeing (Han, & Patterson, 2007). Castro and Carreira (2015) studied the role of leisure events in institutionalized elderly population. The results showed that bestowing a positive attitude toward leisure probably is influenced by past experiences and determine the construction of beliefs and feelings. Multiple studies with seniors point out an evidence of a robust association (positive) between the involvement in activities of leisure and health (Ra, Na, & Rhee, 2013; Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2017). Ageing represents the culmination of a long process of deliberation and discussion with contributions from various perspectives and scientific domains (Fernández-Ballesteros et al., 2004). It must be assumed like a positive experience, a new stage of life that is accompanied by changes and new routines. However, it is assumed that aged people have a significant ongoing decline in physical capacities and cognitive function (Thomas et al., 2016). This worsening prompts their feelings of decreasing leisure autonomy competence as the range of their practically attainable achievements becomes limited in leisure activities (Chang & Yu, 2013). As showed by Lee et al. (2018), it is the way how individuals understand leisure and their beliefs about their ability to engage in leisure activities, that influence their orientation and attitude towards life. The present study provides new information to understand the benefits of a positive leisure attitude in old adults. As the educational level is a variable that cannot be manipulated, leisure intervention programs shall consider the importance of a leisure attitude and contemplate strategies for stress reduction. An important finding was detected in our study which is not in line with standard results: the highest level of distress was found in participants with the highest level of education; maybe a high level of education can lead to a better perception of all ageing changes (body, life, profession, etc.). In this sense, the transition to a new life-stage brings several readjustments within the family and may disturb family functioning. This could enable people to perceive themselves as generally incapable of dealing with it and transform that incapacity into a stressor. Old-aged people have the need to adopt a positive leisure attitude to perceive themselves as useful, and this feeling may contribute to nullify a stressful moment. Thus, they recognize that a new life stage is coming, and they have a good perception of personal and social changes as an essential aspect and consider that a positive leisure attitude could be of extreme importance when preparing for retirement, as pointed out by Lee et al. (2018). Furthermore, it is important to evaluate needs, interests, and expectations (Tsai et al., 2014), according to the different educational level of older adults. A greater involvement in leisure activities in older age is associated with a better health condition (Alwin & Wray, 2005; Carruthers & Hood, 2004; Chang, Wray, & Lin, 2014; Fave et al., 2018; Hutchinson & Nimrod, 2012). Moreover, the active participation in leisure activities has been considered effective in reducing depression and increasing psychological well-being (Haworth & Lewis, 2005). The levels of satisfaction are related to the seniors’ life view and their state of health, and this determines the participation in activities (Stolar, Macentee, & Hill, 1992). In addition, leisure time involvement contributes to a positive self-rated health (Confortin et al., 2015; Lima-Costa, Firmo, & Uchôa, 2005; Lucumi et al., 2013), and the studies about the relation between leisure engagement and well-being indicate a positive effect on health outcomes of old people (Silverstein & Parker, 2002; Windle et al., 2010). Life expectancy is greater for women in virtually every country on earth, in every age (Idler, 2003; Zajacova, Huzurbazar, & Todd, 2017). Previous studies show that women’s rate of self-rated health is poorer than men’s self-rated health (Bath, 2003; Deeg & Kriegsman, 2003; Fernández, Bixby, & Honkanen, 2016; Idler, 2003; Lu & Zhang, 2019; Zajacova, Huzurbazar, & Todd, 2017), because women understand better the disease and have a tendency to evaluate worse their health condition (Idler, 2003). A negative attitude towards ageing in terms of daily changes (physical, social, cognitive) is associated with dissatisfaction concerning health (Kotala, 2015). A positive leisure attitude can improve the way how old people perceive their health (Ferrari et al., 2016). If a positive leisure attitude is displayed, it can improve psychological well-being among old people which will contribute to a good self-rated health evaluation. Adopting a positive attitude towards leisure helps old people in the transition to adjust life to their abilities regarding a positive psychological well-being (Ferrari et al., 2016; Kotala, 2015). Some people can experience a loss of functional behaviour which has an impact on their leisure perception (Ferrari et al., 2016; Kotala, 2015). A leisure attitude can be interpreted as a variable which can boost the person to obtain life satisfaction, maximized by psychological well-being (Argan, Argan, & Dursun, 2018; Castro & Carreira, 2015) and decrease health risks (Castro & Carreira, 2015). The present study not only showed that leisure has a positive impact on the lives of the elderly, but these have both a high quality of life and a better attitude to continue participating in leisure activities. In addition, these are spaces of socialization that avoid social isolation, an occurrence presents in the old population and which inversely correlate with optimal ageing. Leisure has a positive impact for psychological well-being, promotes interpersonal relationships, and cultural knowledge. Activities that raise more longevity and a better physical action should consequently get more attention during the cycle of life. In short, the participation of older adults in this type of activities could be defined as a commitment for a positive experience. For Han and Patterson (2007), the relation found by leisure, health, and well-being has an enduring connection. Feeling a satisfying attitude through leisure participation (time spent reading, contact with nature, spend time visit other people, eating in the company and participation in religious groups) are defined as one of the most important benefits of leisure, and has been exposed to contribute to improve the quality of life (Belo, Pocinho, & Navarro-Pardo, 2017). Leisure attitude has a positive impact for psychological well-being, promotes interpersonal relationships, and cultural knowledge. Activities that raise more longevity and a better physical action should consequently get more attention in the cycle of life. In short, the participation of older adults in this type of activities could be defined as a commitment for a positive experience (Belo, Navarro-Pardo, Pocinho, Carrana, & Margarido, 2020). This study allowed us to understand how personal characteristics can influence leisure attitude, so it will be useful for multidisciplinary teams to anticipate difficulties and try to prepare an action plan so that the attitude towards leisure is positive so that it can increase their quality of life and mental well-being. es_ES
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