Uses of wood and tree management in the Bronze Age Aegean (Greece). The cases of Akrotiri on Thera and Heraion on Samos
NAGIOS: RODERIC FUNCIONANDO

Uses of wood and tree management in the Bronze Age Aegean (Greece). The cases of Akrotiri on Thera and Heraion on Samos

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Uses of wood and tree management in the Bronze Age Aegean (Greece). The cases of Akrotiri on Thera and Heraion on Samos

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dc.contributor.advisor Badal, Ernestina
dc.contributor.advisor Ntinou, Maria
dc.contributor.author Mavromati, Antigoni
dc.contributor.other Departament de Prehistòria i Arqueologia es_ES
dc.date.accessioned 2019-12-17T12:44:59Z
dc.date.available 2020-12-17T05:45:05Z
dc.date.issued 2019 es_ES
dc.date.submitted 17-12-2019 es_ES
dc.identifier.uri https://hdl.handle.net/10550/72458
dc.description.abstract 1. Marco arqueológico.La Edad de Bronce en el Egeo se caracteriza tanto por el crecimiento y la especialización de la producción agrícola y el aumento del excedente como por la intensificación de los contactos comerciales e intercambios de productos. Ello condujo a una gradual estratificación de la sociedad y al surgimiento de élites sociales. Sin embargo, aquella gradación no se produjo de manera simultánea en todo ese ámbito. En el Egeo, en su sentido más amplio, aquel períodose caracterizó por la presencia de diferentes grupos sociopolíticos con identidades culturales propias. Principalmente, esa división quedó dictaminada por la geografía ya que el mar separa la Grecia continental de las islas. Además, aunque desde un momento muy temprano se observan vínculos e interacciones, también son patentes diferentes características culturales entre islas como Creta, las Cícladas o las del nordeste del Egeo. Del mismo modo, son evidentes los contrastes culturales entre el norte y el sur de la Grecia continental. Dada esta complejidad, resulta evidente que los distintos períodos culturales no siempre se desarrollaron de manera paralela en cada una de las diferentes áreas del Egeo. Esta tesis doctoral trata sobre muestras antracológicas recuperadas de los yacimientos de Akrotiri, en Thera y de Heraion, en Samos, ambos localizados en islas del mar Egeo. Tanto uno como el otro florecieron durante la Edad del Bronce. En la Tabla II.1 se muestra la cronología de los períodos arqueológicos que hemos utilizado de ambos yacimientos, así como también, por razones comparativas, los de Creta. Akrotiri estuvo influenciado culturalmente por Creta ya que sus habitantes, ricos navegantes y comerciantes, adoptaron sus nuevas tecnologías e ideas que transformaron en sus propios estándares (Nikolakopoulou, 2009). Al mismo tiempo, Heraion formó una koine cultural con los asentamientos localizados en el litoral de Anatolia y las islas del noreste del Egeo (Kouka, 2015). Tal y como se desprende de la excavación de edificios comunales y otros datos arqueológicos, este yacimiento también tuvo un carácter urbano y una sociedad estratificada (Kouka y Menelaou, 2018). Durante los períodos Arcaico y Romano, Heraion fue un asentamiento próspero relacionado con el culto a la diosa Hera, cuyo templo se encuentra cerca de la zona recientemente excavada. El yacimiento de Akrotiri se localiza en la isla de Thera (Fig. II.1), la más grande de las islas que forman el grupo conocido como Santorini, que pertenece al archipiélago Cicládico y forma parte del arco volcánico del Egeo (McCoy y Heiken, 2000). Existen evidencias de presencia humana, como fragmentos cerámicos o útiles de piedra, que se pueden remontar hasta el Neolítico Final I (Sotirakopoulou, 2008a). No obstante, el yacimiento fue ocupado ininterrumpidamente desde Cicládico Antiguo II hasta la catastrófica erupción del volcán que tuvo lugar en el Cicládico Reciente I (Doumas, 1983; Knappett y Nikolakopoulou, 2008). Tal y como lo conocemos hoy día, el paisaje de Santorini es el resultado de aquella erupción que sepultó bajo la tefra y otros materiales volcánicos el yacimiento de Akrotiri (Friedrich, 2000; McCoy y Heiken, 2000; Nikolakopoulou, 2002; Palyvou, 2005) y otros más antiguos o contemporáneos a él. Las muestras antracológicas de Akrotiri (Fig. II.2) analizadas en este estudio proceden de los depósitos que se excavaron al realizar los pozos para los pilares 18, 35, 66Π y 67 (Fig. II.7 a II.11, Tabla II.2) y de las intervenciones en la plaza del Cenotafio (Fig. II.12, Tabla II). Estas cuatro profundas calicatas se ejecutaron durante los trabajos de construcción de una nueva cubierta de protección del yacimiento. En todas ellas se descubrieron habitaciones excavadas en la roca piroclástica y, además, en las número 35, 66Π y 67, se encontraron restos arquitectónicos de edificios. Asimismo, se documentaron depósitos identificados como rellenos y vertederos que se utilizaron para amortizar las estructuras abandonadas o nivelar la superficie de la de roca natural. A partir del estudio de la cerámica, estos depósitos se han fechado desde el Cicladico Antiguo II (2.800 BC-2.300 a.C.) hasta el Cicládico Final I (1.550-1.500 a.C.). En el caso de la plaza del Cenotafio estaban formados por los rellenos y vertederos sobre los que se asentó la propia plaza (Cicládico Medio Final-Cicládico Final I). También se han analizado muestras procedentes de los niveles de destrucción de dos edificios; uno de ellos conocido como Xeste 3 (Fig. II.13) y el otro como Casa de las Damas (Fig. II.14). Ambos fueron edificios de tres pisos que estuvieron en uso durante la última fase de ocupación del asentamiento. Xeste 3 fue caracterizado por sus excavadores como semi-público debido a la presencia de un altar en su interior, mientras que la Casa de las Damas se considera que fue una vivienda particular (Doumas, 1983) (Ver capítulo II.1). Heraion está situado en la costa sur de Samos, 7 km al oeste de la ciudad de Kastro-Tigani y entre dos brazos del río Imvrassos. La isla de Samos se encuentra en la zona central-este del Egeo, a 1,8 km del litoral occidental de Anatolia (Fig. II.15). De este yacimiento se estudiaron todas las muestras antracológicas recuperadas durante las recientes excavaciones (2009-2013) desarrolladas en tres sectores: Sur, Central y Norte, los cuales están situados al norte de una vía conocida como Calle Sagrada (Fig. II.17). Estas muestras proceden de los escombros de destrucción del interior de las casas y de los rellenos y vertidos de las áreas abiertas del yacimiento. Por una parte, las muestras recuperadas de espacios abiertos se datan desde el Calcolítico (4.500 – 3.100 a.C.) hasta el Bronce Medio (2.000 a 1.700 a.C.), así como en los períodos Arcaico (fines del s. VII -VI a.C.) y Romano (s. II-IV d.C.). Por otra parte, los restos arquitectónicos de las casas han sido fechados desde el Calcolítico hasta el Bronce Medio y Final. Con mayor detalle, en el Sector Sur se excavaron tres casas que datan del Calcolítico y otras cinco del Bronce Inicial. En el mismo sector también se descubrió el Edificio Comunal I, el cual estuvo formado por dos pisos y probablemente se usó como almacén. En el Sector Central se desenterraron una casa fechada en el Bronce Inicial y otra en el Bronce Medio. Finalmente, en el Sector Norte, fueron descubiertos los restos de cuatro viviendas del Bronce Medio. 2. Objetivos Teniendo en cuenta el carácter urbano de los yacimientos que analizamos, la intención de esta tesis doctoral ha sido investigar cómo sus habitantes interactuaron con su entorno natural y lo transformaron con el fin de obtener recursos útiles tales como maderas de construcción, leña y frutas comestibles. El primer objetivo fue estudiar los cambios del paisaje en torno a los dos asentamientos y, en el caso de Akrotiri, comparar los resultados con aquellas otras investigaciones arqueobotánicas que ya se habían llevado a cabo en el yacimiento para, así, obtener una imagen mucho más concisa de la vegetación. Además, en Akrotiri se conservan numerosos frescos que, tal vez, representan el ambiente natural que hubo cuando fueron pintados. Se fijó, pues, un objetivo adicional consistente en estudiar cómo los habitantes visualizaron y percibieron sus alrededores mediante la comparación de las representaciones de los frescos con los taxones que, según la antracología, crecían en la isla. Como ya se ha indicado, la economía de las sociedades de la Edad de Bronce está relacionada, en gran medida, con la intensificación y especialización de la producción agrícola. Teniendo esto en cuenta, el segundo objetivo fue el estudio del avance en la arboricultura y el cultivo de especies a partir de la evidencia antracológica de los dos yacimientos. Esto, además, podría permitirnos hacer sugerencias sobre la transformación del paisaje, ya que los pobladores de los yacimientos modificaron sus alrededores para obtener tierras de cultivo y maderas de construcción. En ambos yacimientos se analizaron muestras antracológicas de los interiores de edificios con el fin de estudiar los taxones utilizados para la construcción de diferentes parte de ellos, y también para investigar las diferencias que pudieran existir entre los que fueron privados y públicos. En el caso de Heraion, donde se recuperaron restos de construcciones que datan de sucesivos períodos arqueológicos, se estableció un objetivo adicional para estudiar las diferencias en los taxones utilizados en la construcción de los edificios de cada período arqueológico. Finalmente, otro punto de interés fue justificar las razones para el uso preferencial de taxones específicos. 3. Metodología El carbón de madera se forma cuando la combustión se detiene por ausencia de oxigeno y queda parte del combustible, es decir, se forman los carbones (Braadbaart y Poole, 2008). Este material carbonizado mantiene la estructura anatómica de la madera de la cual se originó y se puede conservar en el suelo (Braadbaart y Poole, 2008; Chabal et al., 1999). En arqueología, los micro-restos de carbón de madera se utilizan no solo para obtener dataciones del 14C, sino también para extraer la información paleoecológica y paleoetnobotánica que puedan ofrecer ya que se consideran indicadores de la interacción entre los seres humanos y su entorno (Asouti y Austin, 2005; Chabal, 1997; Chabal et al., 1999; Ntinou, 2002; Théry-Parisot et al., 2010). En Akrotiri, con el fin de estudiar el uso de la madera en la arquitectura durante la Edad del Bronce y buscar similitudes y/o diferencias en los taxones empleados en el edificio público (Xeste 3) y el privado (Casa de las Damas, 66Π y 67), se analizaron muestras de contextos que estaban relacionados con los escombros de destrucción. Para obtener resultados óptimos, todas las muestras del nivel de destrucción en contacto con el suelo se estudiaron según las propuestas de Grau- Almero (1992). Por otra parte, los especímenes más grandes de carbón se analizaron siguiendo las directrices de Chabal (1988), ya que éstos podrían proporcionar información crucial sobre el calibre de la madera utilizada, mientras que los más pequeños lo harían sobre la variedad de taxones empleados. De acuerdo con su posición en el edificioa partir de las descripciones recogidas en los diarios de excavación, las muestras relacionadas con estos niveles de destrucción fueron divididas en cinco categorías: (1) las que procedían de los rellenos de las habitaciones; (2) del interior de los muros (escombros de destrucción); (3) de los suelos de madera de la planta superior (primer y segundo nivel de los suelos de madera); (4) de las puertas/ventanas y (6) del interior de los contenedores cerámicos. Tanto para Xeste 3 como para la Casa de las Damas, la principal forma de muestrear el material antracológico de los sedimentos del interior de las habitaciones de los edificios fue mediante el tamizado en seco con una malla de 1 cm. Además, se muestrearon a mano grandes piezas de carbón que principalmente procedían de las vigas utilizadas para construir la capa basal de los pisos superiores o de los techos que se encontraron caídos en el suelo de los edificios. Estas grandes vigas, en la mayoría de los casos, también fueron dibujadas y su posición exacta ha quedado reflejada en los diarios de excavación. Junto a estos métodos, a partir de 1981, cuando se inició el muestreo arqueobotánico sistemático del yacimiento, se fueron tomando muestras selectivas del interior de ambos edificios que han sido procesadas en una máquina Ankara de flotación. La información paleoecológica en antracología se puede obtener a partir del estudio de restos de leña de fuegos domésticos que se encuentran dispersos en depósitos acumulados durante un largo periodo de tiempo. Además para un estudio paleoecológico es necesario que el muestreo antracológico abarque el espacio suficiente del área excavada y que los resultados obtenidos del análisis de diferentes muestras sean reproductibles (Asouti y Austin, 2005; Badal, 1992, 1990; Chabal, 1992, 1988; Grau Almero, 1992; Moskal, 2010; Ntinou, 2002). Del yacimiento de Akrotiri se analizaron las muestras recuperadas de rellenos y vertederos en un esfuerzo por averiguar la paleovegetación predominante en la isla. El muestreo sistemático de los depósitos estratificados excavados, tanto durante las intervenciones antiguas de la plaza del Cenotafio como durante la excavación de los ejes de los nuevos pilares 18, 35, 66Π y 67, así como la recuperación de macro-restos de carbón mediante flotación, han brindado una oportunidad única para estudiar la vegetación y sus cambios desde el Cicládico Inicial II hasta la destrucción del asentamiento durante el Cicládico Tardío. Las muestras se procesaron en una máquina Ankara de flotación fabricada para ello. Para la recuperación de macrorestos vegetales se utilizaron tamices de malla de 1 mm y 0,3 mm respectivamente, y el residuo pesado quedó depositado en una malla de 1 mm (Sarpaki, 1987; Sarpaki y Asouti, 2008). En general, la cantidad de litros de sedimento muestreados de cada nivel estratigráfico dependió del tamaño y espesor de cada uno. La media de sedimento procesado para cada muestra oscila entre 20 y 32 litros (ver Capítulo III). En Heraion, en la excavación al norte de la Calle Sagrada, el método de muestreo fue el mismo, tanto para contextos cerrados (escombros de destrucción) como para las áreas abiertas. Así pues, durante las excavaciones, las muestras de sedimento de cada una de las Unidades Estratigráficas fueron recogidas de manera sistemática y procesadas con una máquina de flotación para obtener los restos arqueobotánicos. El volumen medio de sedimento por muestra fue de aproximadamente 10 a 12 litros. La máquina de flotación se utilizó siguiendo las directrices marcadas por Peterson (2009). El tamaño de malla del tamiz para separar los elementos flotantes fue de 0,3 mm, mientras que los residuos pesados quedaron depositados en una de 1 mm. Respecto a los métodos seguidos en el laboratorio, los macro-restos antracológicos de Akrotiri se estudiaron en el Laboratorio Milagro Gil-Mascarell del Departamento de Prehistoria, Arqueología y Historia Antigua de la Universidad de Valencia, España, mientras que los de Heraion fueron analizados en el Malcolm H. Wiener Laboratory for Archaeological Science of the American School of Classical Studies at Athens, Grecia. Para separar los macro-carbones de las muestras arqueobotánicas de Heraion, éstas se tamizaron con una malla de 2 mm y luego se escanearon usando un microscopio Leica M10 Sterozoom con baja ampliación para excluir todos los elementos no carbonizados. En el caso de las muestras de Akrotiri, este proceso ya había sido llevado a cabo in situ por la arqueobotánica A. Sarpaki y su equipo. Por lo tanto, los fragmentos de carbón grueso y el residuo se tamizaron en una pila de tamices de 4 mm y 2 mm. Fueron analizados todos los fragmentos que excedían de 2 mm. A cada uno de ellos se le realizó un corte manual en la superficie de los tres planos anatómicos (transversal, longitudinal tengencial y longitudinal radial). Las piezas obtenidas de Heraion se estudiaron utilizando un microscopio industrial DMLM de campo clarooscuro y magnificaciones x100, x200 y x500, mientras que las procedentes de Akrotiri se analizaron con un microscopio Leica DM6000 M con campo claro-oscuro y aplicando las mismas magnificaciones. La identificación de los especímenes la hemos realizado utilizando atlas de anatomía (Fahn et al., 1986; Schweingruber, 1990) y las colecciones de referencia del Wiener Laboratory y del Laboratorio de Archaeologia de la Universitat de Valencia. La microfotografía de las muestras de Akrotiri se hizo en el Servicio Central de Apoyo a la Investigación Experimental de la Universidad de Valencia con un microscopio electrónico de barrido Hitachi S-4800 y un sistema de toma de imágenes QUANTAX 200. Por su parte, para las muestras de Heraion se empleó el microscopio electrónico JEOL, JSM-IT300LV del Wiener Laboratory. Tras completar así la identificación de los carbones extraídos de las muestras, los resultados se resumieron en tablas con taxones por muestra y divididos en función del contexto. La metodología de cuantificación empleada, tanto para los materiales de Akrotiri como para los de Heraion, fue mediante el recuento de los carbones. Las muestras provenientes de rellenos y basureros se analizaron para obtener información sobre el paisaje antiguo de la isla en que se encuentra cada uno de los dos yacimientos y sobre la gestión de los árboles y de la leña. Se crearon curvas de saturación para averiguar, mediante su estabilización (o no) si el número de fragmentos analizados en cada conjunto era suficiente para una representación óptima de taxones (Badal, 1990; Chabal, 1988). En Akrotiri, a partir de las curvas de saturación (ver Cap. III) se observa la presencia de al menos diez taxones en todos los niveles arqueológicos (Fig. III.10), a excepción de la primera cubierta de la Plaza de los Cuernos Sacros. Además, la tendencia observada en todas las curvas obtenidas es que los taxones más comunes aparezcan entre los primeros 50 fragmentos analizados. Como se puede ver en las curvas de saturación relacionadas con las muestras que datan del Cicládico Inicial (Fig. III.1 a III.3), los taxones más comunes de aquel período son Pinus tp. brutia/halepensis, Olea europaea, Juniperus sp. y Fabaceae, los cuales permanecen invariables en todos los contextos correspondientes a este período. En la mayoría de los casos, estos taxones se identificaron entre los primeros 50 fragmentos estudiados. Además, se observa que más de la mitad de los taxones identificados en cada uno de los conjuntos de este período aparecieron entre los primeros 100 fragmentos analizados, mientras que tras analizar 150 fragmentos este porcentaje se sitúa por encima del 90%. En las muestras del Cicládico Medio, Olea europaea es el taxón más común, ya que en todas las curvas de este período (Figures III.4 a III.7) aparece entre los primeros fragmentos analizados. Otros taxones cuya presencia es casi constante entre los cincuenta primeros especímenes fueron Fabaceae, Juniperus sp., Arbutus sp. y Tamarix sp. En las dos curvas de saturación de NSP 66Π (Fig. III.5 y III.6), aproximadamente el 40% del número total de taxones identificados aparecía entre los primeros cincuenta fragmentos analizados. En la curva del relleno de la habitación excavada en NPS 67 (Fig. III.7), para el mismo número de fragmentos, el porcentaje pasaba al 61.53%. En las dos curvas de NPS 66Π mencionadas, se identificó el 60% de los taxones después de que se contabilizaran 100 fragmentos en una de ellas y 150 en la otra. Sobre todo, en todos los conjuntos del Cicládico Medio se observa una homogeneidad en cuanto a los taxones representados. El mayor número de fragmentos necesarios para que las curvas de esfuerzo-rendimiento del período de Cicládico Medio se saturen en relación a las del período anterior podría justificarse como resultado del mayor número de taxones presentes en el primero. En las curvas de saturación del Cicládico Inicial, el número máximo de taxones identificados fue de 14, procedentes del relleno de la Habitación 2 (Pilar 35) (Fig. III.1), mientras que en todas las curvas del Cicládico Medio aparecieron más de 20 taxones y llegando a ser 27 en la primera capa del Suelo 3 (Pilar 66Π) (Fig. III.6). De manera similar, durante el Cicládico Medio Tardío, Olea europaea fue nuevamente la especie más común seguida por Punica granatum. Otros taxones presentes en al menos dos de las tres curvas de este período (Fig. III.8 a III.10) son: Arbutus sp. y Juniperus sp. En todos los casos, el porcentaje de los taxones identificados en los primeros 50 fragmentos superaba el 60% del total. Además, en las muestras de esta fase, y especialmente aquellas relacionadas con vertederos, se identificaron taxones exógenos, que podrían haber sido productos de carpintería (Castanea sativa, Pinus tipo nigra/sylvestris) o del cultivo (Punica granatum). A pesar de la presencia de estos taxones, la reproducibilidad de las muestras y el hecho de que, en casi todas, los más comunes permanecieron invariables durante todo el Bronce Medio, hacen que los resultados sean adecuados para proporcionar información sobre el paisaje de la isla y el uso de los arboles durante aquel período. Finalmente, las muestras recuperadas de los depósitos del Cicládico Tardío I (Fig. III.12 a III.14) eran muy pocas y, en su mayoría, no contenían un gran número de fragmentos. Sin embargo, entre ellos, la especie más común nuevamente fue Olea europaea, que se identificó entre los primeros fragmentos estudiados en todos los casos y, además, los taxones contenidos en las muestras fueron más o menos los mismos. Por lo tanto, como en el caso del Cicládico Medio, el hecho de que los resultados sean reproducibles permite su uso para el estudio del paisaje y de la gestión de árboles que se produjeron en la isla durante aquella fase. En Heraion, las muestras recogidas en espacios abiertos provienen de depósitos que datan de los períodos Calcolítico, Edad de Bronce Inicial y Media, Arcaico y Romano. Sin embargo, de los depósitos calcolíticos y arcaicos sólo se tomó una muestra de cada uno, por lo que, sólo se tuvo en cuenta la presencia de los taxones. Las curvas de las Unidades Estratigráficas 66/13 (Fig. III.16) y 69/13 (Fig. III.17), ambas datadas en el Bronce Inicial III, presentan homogeneidad en los taxones incluidos. Los más comunes entre estos depósitos son Prunus sp., Fabaceae, Arbutus sp. y Quercus de hoja caduca. Todos ellos aparecían entre los primeros 20 fragmentos analizados. Asimismo, en ambos casos, las curvas se saturan cerca de los 50 fragmentos. Todo ello sugiere que estos depósitos son buenos indicadores de la vegetación que hubo en los alrededores de Heraion durante el Bronce Inicial. Debido al escaso número de fragmentos recuperados de depósitos del Bronce Medio, solo fue posible producir dos curvas de esfuerzo-rendimiento (estrato 34/13 y Unidad Estratigráfica 100/12 - Fig. III.18 y III.19) y ninguna de las dos llegó a saturarse. Sin embargo, el hecho de que en ambos casos se identificaron Olea europaea, Arbutus sp. y Quercus de hoja caduca y perenne entre los primeros 12 fragmentos analizados, así como la homogeneidad general de los taxones representados, indica que estos conjuntos pueden utilizarse para estimar los taxones del paisaje que rodeaba el sitio y los que, en principio, fueron usados para cubrir las necesidades de leña de los habitantes del yacimiento. Del mismo modo, las curvas de las Unidades Estratigráficas 17/11 (Fig. III.20) y 35/10 (Fig. III.21), que datan del período romano, no se saturan. Sin embargo, el hecho de que en ambos casos los taxones presentes sean más o menos los mismos, y también que Platanus orientalis, Arbutus sp. y Olea europaea se identificasen dentro de los cuatro primeros fragmentos, sugiere que estas muestras son suficientes para indicar los principales taxones de presentes en torno al yacimiento durante la época romana. Los resultados cuantitativos de los carbones dispersos en los rellenos, basureros y espacios abiertos de ambos yacimientos, se presentan en los diagramas antracológicos. El propósito principal de estos diagramas es permitir observaciones sobre las diferencias en la frecuencia de los taxones recuperados. De esta manera, se pueden estudiar los cambios a lo largo del tiempo en el entorno que rodeaba los yacimientos, así como el impacto que los habitantes causaron en él (Chabal, 1988). En el caso de los edificios de los dos yacimientos, donde las muestras representan principalmente elementos de construcción, el objetivo principal del estudio de los macro-fragmentos del interior de los edificios fue investigar: (1) la dispersión de los taxones dentro de cada habitación, y (2) averiguar si hubo preferencia sobre alguno para la construcción de elementos específicos, es decir, puertas, pisos, etc. Para investigar lo anterior, se prefirió la ubicuidad como método de cuantificación sobre la frecuencia, ya que aquella puede proporcionar información sobre la distribución de los taxones en el interior de los edificios y sobre la frecuencia de su uso. Además, los resultados de este método de cuantificación no se ven afectados por la sobre-fragmentación de las maderas de construcción quemadas como resultado de causas tafonómicas (para los detalles, ver Capítulo III). 4. Discusión y conclusiones Esta tesis doctoral se ha centrado en el análisis de los macro-restos de carbón recuperados en los yacimientos arqueológicos de Akrotiri, en Thera, y de Heraion, en Samos. Los principales objetivos de la misma fueron tres: El primero, investigar la paleoflora del entorno de los dos yacimientos mientras éstos fueron ocupados y cómo los habitantes transformaron el paisaje para la obtención de recursos. El segundo fue estudiar el progreso de la arboricultura y el cultivo de especies y cómo ello afectó la economía de los asentamientos. Finalmente, el tercer objetivo fue analizar los taxones utilizados en la construcción de los edificios de los asentamientos, identificar las especies empleadas en la construcción de los edificios privados y públicos y examinar el motivo de la preferencia de unos taxones específicos sobre otros. 4.1 Akrotiri La interpretación del diagrama antracológico de Akrotiri (Capítulo V.1) (Fig. V.1) sugiere que durante el Cicládico Inicial hubo en la isla un bosque abierto de pino y cuyo componente principal era Pinus del tipo brutia/halepensis con Juniperus sp., Olea europaea y Fabaceae como taxones co-dominantes. Además, existían áreas en las que podían crecer taxones hidrófilos como Quercus de hoja caduca, Salix/Populus y Alnus/Corylus (Tablas V.1 a V.4). Las evidencias antracológicas están respaldadas por los estudios tanto de fitolitos (Vlachopoulos y Zorzos, 2014), que sugieren la presencia de suelos que retienen agua, como de microfauna (Papagianni, 2012) y los análisis entomológicos realizados por Panagiotakopulu (2000), que indican la existencia de zonas forestales en la isla antes de la erupción volcánica. Desde el Cicládico Medio en adelante (Tablas V.5 a V.12) se observa un cambio en la economía del asentamiento. La presencia de Olea europaea, Punica granatum, Prunus amygdalus y otros árboles frutales se incrementa significativamente al tiempo que se reduce el Pinus tipo brutia/halepensis y aparecen taxones como el Quercus de hoja perenne. Desde el punto de vista económico, esta circunstancia indica que los habitantes favorecieron la gestión de árboles frutales cuyos productos podían consumirse en el asentamiento o transferirse y venderse a través del comercio. El paisaje se caracterizaría por la presencia de olivares, mientras que más cerca de las fuentes de agua, además de los taxones hidrófilos, existirían huertos donde crecían los árboles frutales. La evidencia antracológica, con los porcentajes incrementados de Olea europaea y el analyses de los anillos de crecimiento en especímenes de este taxón, atestigua el cultivo de esta especie muy probablemente desde el Cicládico Medio. La carpología pone de manifiesto el cultivo de olivos y la producción de aceite de oliva en el yacimiento durante del Cicládico Tardío I (Sarpaki, 1987). Este aumento en la presencia de Olea europaea y otros taxones frutales como indicación de su uso/cultivo coincide con los registros de polen de Creta y Grecia continental (leer, entre otros, a: Bottema, 1994; Bottema and Worldring, 1990; Kotthoff et al., 2008; Triantaphyllou et al., 2010). Junto con la vegetación que crecía en la isla de Akrotiri, en los conjuntos del Cicládico Medio y del Cicládico Tardío I, se identificaron taxones exógenos como Cupressus sempervirens, Pinus tipo nigra/sylvestris, Castanea sativa y Cedrus libani. Su presencia pone de manifiesto la importación de maderas y, probablemente, también de objetos de lujo fabricados con ese material. Así pues, estos taxones conforman un testimonio de las conexiones comerciales de Thera con Creta, Grecia continental, Chipre, Asia Menor y las islas del norte y este del Egeo. La información procedente del estudio de la arquitectura de los edificios de Akrotiri (Palyvou, 1999, 2005) indica el amplio uso de madera en la construcción de los pisos superiores, tabiques y puertas interiores (pier-and-doors partitions), elementos estructurales de los muros, etc. Esta información se ha combinado con nuestros análisis antracológicos en los edificios de la fase final del asentamiento, Xeste 3 y Casa de las Damas. En general, no se observaron diferencias entre los taxones utilizados en los edificios públicos y en los particulares (ver Capítulo V.2). Los constructores de Thera aprovecharon al máximo la vegetación que crecía en la isla para obtener el material necesario en la construcción de los pisos de madera, puertas, ventanas y marcos de madera de sus edificios. En concreto, seha observado que para la construcción de las vigas de la capa basal de los suelos del piso superior (Fig. V.11 y V.12, Tablas V.15-V.16), donde se necesitan postes largos y gruesos, se utilizaron Pinus brutia/halepensis, posiblemente también Juniperus sp. y, en menor medida, Cupressus sempervirens y Quercus de hoja caduca. Además, la presencia de vigas de Olea en esta primera capa basal de los suelos sugiere la existencia en la isla de árboles con largas ramas capaces de producir la madera necesaria para cubrir la distancia entre las paredes de los edificios. Probablemente, al menos durante el Bronce Final, el uso de esta especie concreta estuvo más relacionado con su abundancia en el paisaje de la isla. La mayor variedad de taxones utilizados en las segundas capas de estos suelos (p.ej. Juniperus sp., Quercus de hoja perenne y Prunus amygdalus) pudo haber sido recolectada de la vegetación y los cultivos que crecía en las proximidades o cerca del asentamiento (Tablas V.15 y V.16). De manera similar, resulta significativa la variedad de taxones empleados en la construcción de otras partes de los edificios tales (p.ej. Fabaceae, Cistaceae, Ficus carica, Quercusde hoja caduca y perenne, Tamarix sp.) como tabiques y puertas interiores (pier-and-doors partitions), elementos estructurales de los muros, etc., aunque la especie más generalizada es Olea europaea (Tablas V.19 a V.21). Finalmente, la identificación de Cupressus sempervirens y Castanea sativa en contextos relacionados con escombros resulta un sólido indicador que hace referencia a la importación de madera para estructuras y no sólo de objetos más o menos suntuosos de madera. En general, tanto el cultivo de Olea europaea y los taxones frutales, entre los que se destaca Punica granatum como una especie introducida, como la importación de maderas lujosas y la construcción de edificios decorados con espléndidos frescos, son indicadores de la situación económica de los habitantes de Akrotiri. El cultivo de olivos para la producción de aceite está relacionado con la existencia de una sociedad estratificada en el asentamiento, lo cual es algo que ha sido puesto de manifiesto para todo el Egeo durante el Cicládico Tardío (Valamoti et al., 2018). Además, la capacidad de los habitantes para importar y poseer objetos ostentosos, algunos de los cuales fueron hechos de madera, refleja tanto su riqueza como las relaciones comerciales que mantuvieron con áreas de todo el Egeo. A medida que la influencia de Creta aumentó a partir de finales de la Cicládico Medio, los habitantes de Thera adoptaron nuevas técnicas y comportamientos culturales y sociales (Nikolakopoulou, 2009). 4.2 Heraion La investigación antracológica de Heraion (Capítulo VI) se encontró con algunos obstáculos. El más importante de ellos fue la escasa cantidad de fragmentos de carbones que pudieron ser recuperados de los depósitos calcolíticos y arcaicos, lo cual dificultó la reconstrucción del paisaje de la isla de aquellos períodos. Por lo que respecta a la información del paleoambiente en torno al asentamiento durante las fases prehistóricas, ésta proviene principalmente del Bronce Inicial. El registro antracológico (Fig. VI.1, Tablas VI.1, VI.3, VI.4) sugiere la existencia de un bosque ribereño donde el Quercus de hoja caduca fue dominante, aunque también hubo Fraxinus sp., Ulmus sp. y Platanus orientalis. Además, en las proximidades del yacimiento debieron existir bosques abiertos, con Arbutus sp. y Quercus de hoja perenne, que también serían el hábitat natural de Olea europaea ya desde el Calcolítico. Durante la Edad del Bronce, para cubrir sus necesidades de leña, los habitantes de Heraion dependían exclusivamente de los árboles que podían encontrar cerca del asentamiento ya que no se han identificado taxones exógenos en ese período. Ha sido de especial importancia la identificación de anillos de crecimiento en carbones de Olea. Esto, unido a la recuperación de huesos de aceitunas en contextos relacionados con la producción de aceite (Kouka, 2015; Margaritis, 2013) y la presencia de contenedores adecuados para su transporte que datan del Bronce Inicial (Kouka and Menelaou, 2018) dan fe del uso regular e intencional de Olea europaea en el yacimiento desde el Bronce Inicial II. Tal y como sugieren los registros antracológicos y carpológicos, durante el Bronce Inicial, además de Olea, también fueron explotados por sus frutos el Prunus amygdalus y Ficus carica. Por último, cabe señalar que la presencia de anillos estrechos en los especímenes del taxón Quercus de hoja caduca indica que, muy probablemente, los habitantes de Heraion pudieran podarlos con el fin de obtener forraje para sus animales. Durante el período romano (Tabla VI.6), en Heraion se observa un giro hacia un paisaje más antropizado. La apertura de los bosques mixtos próximos al yacimiento debió haber sido mayor que en el período anterior (Edad del Bronce). Los taxones pirófilos predominantes (Arbutus sp., Quercus de hoja perenne y Erica sp.) apuntan a incendios que quizás fueron intencionados y pudieron estar relacionados con la creación de tierras de pastoreo y/o áreas de cultivo (Houérou Le, 1974). Además, el aumento en los porcentajes de Platanus orientalis sugiere que la vegetación del bosque ribereño se degradó, ya que ésta es la única especie que puede crecer en suelos de ribera (Dafis, 2010) ocasionados por la erosión de los depósitos aluviales en las áreas cercanas al yacimiento tras la extinción del bosque Quercus de hoja caduca que había crecido allí desde el Bronce Inicial. Por supuesto, otra posibilidad es que el aumento de Platanus orientalis sea el resultado de comportamientos culturales, ya que determinadas especies como esta pudieron haber sido valoradas como ornamentales en el asentamiento. Probablemente, los altos porcentajes de Olea europaea reflejan su cultivo durante este período. Por último, también se recuperaron fragmentos de Pinus nigra/sylvestris, un árbol que hoy solo crece en las cimas más altas de la isla. Su presencia en el yacimiento nos habla, pues, de la explotación de las zonas montañosas de la isla para la recolección de leña o maderas adecuadas para artículos de carpintería y construcciones. La arquitectura de las viviendas calcolíticas no se conoce debido a la mala conservación de los restos descubiertos. Las del Bronce Inicial presentan largas habitaciones rectangulares o trapezoidales (7 a 10 m de longitud y un ancho de 3.5 a 4.5 m). Las casas del asentamiento se erigieron siguiendo un patrón radial de dos maneras: bien independientes o bien con paredes laterales comunes. La única parte de madera de los edificios eran sus techos, los cuales fueron planos y se parecían a los del litoral occidental de Anatolia (Erkanal, 2011; Kouka, 2002). A partir de paralelos en Creta y las Cícladas aquellos techos han podido ser reconstruidos. Según Lenuzza (2013) estaban formados por cuatro capas. De ellas, la inferior estaba hecha con grandes vigas que se disponían en perpendicular a la línea de las paredes y eran las encargadas de soportar el peso del techo. La segunda capa estaba hecha con ramas de menor diámetro dispuestas para cubrir los huecos entre las vigas. Sobre esta capa de ramas se colocaban varias de arcilla superpuestas que sellaban el conjunto. En el caso concreto de Heraion, sobre la arcilla, generalmente, también se disponía un suelo de losas de piedra (informes arqueológicos no publicados de Kouka, para más detalles, véase el § II.1.4). Por último, las dimensiones excavadas del Edificio Comunal I son 9 x 10 metros, mientras que sus paredes tenían un ancho de 1.05/1.10 m. Este es el único edificio que probablemente tuvo un segundo piso a modo de desván o almacén. Los depósitos más adecuados para estimar cuáles fueron las maderas utilizadas en la construcción de aquellos techos planos provienen del Calcolítico (Fig. VI.2, Tabla VI.6), del Bronce Inicial (Fig. VI.3, VI. 4, Tabla VI.7), y del Bronce Medio (Fig. VI.7, VI.8, Tabla VI.9). En general, de un período a otro se observan cambios en los taxones preferidos para ello y entre los utilizados en edificios privados y en los comunales del Bronce Inicial II. Durante Calcolítico, las maderas preferidas procedían de las formaciones ribereñas próximas al yacimiento. El taxón principal utilizado fue Fraxinus sp., aunque Olea europaea y Quercus de hoja perenne también quedan reflejados en un número significativo de muestras. Durante las siguientes dos fases, la presencia de taxones hidrófilos se reduce y solamente se aprecia un aumento del Quercus de hoja caduca. Al mismo tiempo, en las muestras analizadas queda de manifiesto un aumento de la presencia de los taxones que crecen en formaciones mixtas abiertas, como Quercus de hoja perenne, Fabaceae, Arbutus sp. y Olea europaea. De hecho, durante ambos periodos, la madera de Olea europaea parece que fue la más utilizada. El aumento en la presencia porcentual de Olea europaea en los edificios de Heraion probablemente esté relacionado con la gestión de este árbol desde el Bronce Inicial en adelante y, por tanto, de la mayor disponibilidad de ramas susceptibles de ser utilizadas en la construcción de los techos. Las diferencias observadas entre los taxones utilizados en las casas particulares y el Edificio Comunal I del Bronce Inicial II (Fig. VI.5, Tabla VI.8) indican cómo los habitantes del yacimiento adaptaron sus necesidades al área circundante. Puesto que el Edificio Comunal era mucho más grande que las casas privadas, los taxones identificados reflejan el uso de troncos largos, como Fraxinus sp., Salix/Populus y Ulmus sp., a modo de elementos esenciales. Para concluir, la presente tesis indica que los habitantes de ambos yacimientos explotaron la vegetación de las proximidades de sus asentamientos tanto para aprovisionarse de leña como de elementos para la construcción de sus viviendas. A partir del Bronce Medio, en ambos casos se observa un giro hacia un paisaje más antropizado que queda plasmado en el aumento de los taxones de árboles aprovechables desde el punto de vista económico como Olea europaea. Tanto en Thera como en Heraion esta antropización del entorno también conllevó cambios en la vegetación que reflejan la economía de las sociedades que vivieron en ellos durante la Edad del Bronce. En cuanto a los edificios de los yacimientos, se han podido identificar los taxones utilizados en las diversas partes de los mismos (puertas, techos, pisos, etc.). En general, a pesar de que hemos puesto de manifiesto que los constructores que trabajaron en los yacimientos tenían un gran conocimiento de las propiedades de las maderas que utilizaban, la selección de taxones específicos para ello estuvo condicionada principalmente por su disponibilidad en el medio ambiente que los rodeaba. Por último, pero no menos importante, para el caso de Akrotiri, este estudio ha permitido enriquecer tanto el número de taxones endógenos como el de los exógenos ya conocidos y se ha verificado la presencia, hasta ahora dudosa en los estudios previos llevados a cabo, de algunos como Juniperus sp. y Tamarix sp. (Asouti, 2003). Asimismo, se ha confirmado la importación desde otras áreas del Egeo de maderas que fueron utilizadas como elementos estructurales en determinados edificios. Por su parte, en el caso de Heraion, nuestra tesis no sólo ha supuesto el primer estudio antracológico realizado en la isla de Samos, sino también el primero elaborado de modo sistemático en relación a las islas del norte del Egeo. Esperamos que este análisis sea el punto de partida para futuros trabajos sobre la antigua vegetación y los usos de la madera en la zona. es_ES
dc.format.extent 329 p. es_ES
dc.language.iso en es_ES
dc.subject anthracology es_ES
dc.subject bronze age es_ES
dc.subject greece es_ES
dc.title Uses of wood and tree management in the Bronze Age Aegean (Greece). The cases of Akrotiri on Thera and Heraion on Samos es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::HISTORIA::Historia por épocas::Prehistoria es_ES
dc.description.abstractenglish The present study deals with wood charcoal macroremains recovered from the archaeological sites of Akrotiri, Thera and Heraion, Samos. The main objectives of this thesis are to examine first the transformation of the vegetation in the surroundings of the aforementioned sites overtime and then to account for the reasons behind these changes; finally the taxa preferred by the inhabitants in the construction of their buildings are scrutinized to elucidate the reasons for their choices. The samples studied from Akrotiri date from the Early Cycladic to the Late Cycladic I periods, while those of Heraion are from assemblages dated between the Chalcolithic to the Middle Bronze periods, as well as the Archaic and the Roman periods. In both cases, the anthracological diagrams indicate a transformation of the natural landscape towards a more controlled environment, at least from the Middle Bronze period onwards. The inhabitants exploited the surrounding vegetation to collect fuel wood and probably edible fruits, which latter habit led to the systematic management of fruit-bearing taxa, like Olea europaea and Prunus amygdalus. The surrounding vegetation was also the main source of construction timbers, which were selected first according to their availability and secondarily with regard to their individual physical properties. The extensive architectural study by Palyvou (1999), along with the systematic sampling and the analysis of anthracological specimens from the interior of the buildings of Akrotiri, has allowed suggestions to be made on the taxa used for the construction of the wooden floors of the upper storey, the infrastructure of the walls, and the windows and doors. The main species used were Olea europaea, Pinus type brutia/halepensis, Quercus type evergreen and deciduous. Exceptional here is the recovery of exogenous taxa, Cupressus sempervirens and Castanea sativa, which were also used in constructions. The anthracological samples recovered from the interior of the houses of Heraion are related more to their wooden roofs. The study of relevant contexts dated from the Chalcolithic to the Middle Bronze period allowed comparisons to be made between the taxa used at each period. Overall, the taxa mostly utilized were Olea europaea, Fraxinus sp., and Quercus type evergreen and deciduous. es_ES
dc.embargo.terms 1 year es_ES

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