Participación ciudadana en la era digital: posibilidades y riesgos
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Participación ciudadana en la era digital: posibilidades y riesgos

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Participación ciudadana en la era digital: posibilidades y riesgos

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dc.contributor.advisor Ballesteros Llompart, Jesús
dc.contributor.advisor Fernández Ruiz-Gálvez, Encarnación
dc.contributor.author Castellanos Claramunt, Jorge
dc.contributor.other Departament de Filosofia del Dret Moral i Politic es_ES
dc.date.accessioned 2019-09-02T07:51:49Z
dc.date.available 2020-09-02T04:45:05Z
dc.date.issued 2019 es_ES
dc.date.submitted 19/09/2019 es_ES
dc.identifier.uri https://hdl.handle.net/10550/71287
dc.description.abstract La participación ciudadana es la piedra angular de la democracia. Por su propia definición ésta no es posible sin la intervención de los ciudadanos. Y es que sin una ciudadanía que participe en los asuntos públicos la democracia se va desintegrando progresivamente. Pero la democracia no responde a una concepción estática, va evolucionando de la mano de las sociedades que la desarrollan, siendo la era digital un importante elemento sobre el que reflexionar para analizar las posibilidades y los riesgos que se derivan respecto de la participación ciudadana. La participación ciudadana relevante, la que potencia y dinamiza los sistemas democráticos, es la participación ciudadana responsable, aquella que se fundamenta en procesos de información y deliberación que permiten una reflexión pausada sobre los elementos a valorar para intervenir o propiciar decisiones públicas que favorezcan a la ciudadanía en su conjunto. Es la deliberación el eje sobre el que fundamentar las conexiones ciudadanas para alcanzar escenarios democráticos más participativos y reflexivos para la mejora de todos. Y el ámbito privilegiado en el que desarrollar esta participación es el escenario local. La proximidad e influencia de los ciudadanos en su entorno político más próximo determina una posición política real y efectiva, pero que corre el riesgo de diluirse cuanto más lejanas sean las instituciones en las que se ejerce la representación política. Por eso desde un entorno local se puede fomentar y revitalizar a los sistemas democráticos que se ven afectados por cuestiones como la corrupción, la apatía política y la irrupción de los populismos. Elementos como el buen gobierno, el gobierno abierto y, en general, las políticas de transparencia y rendición de cuentas generan un caldo de cultivo propicio para que la participación florezca y se extienda por escenarios locales de participación. De ahí que la representación política y la participación ciudadana deban ir de la mano para la mejora democrática. En la era digital, fenómenos como la posverdad y la irrupción de las nuevas tecnologías, con los elementos positivos y negativos que conllevan, implican nuevas complicaciones para el progreso democrático, así como la necesaria adaptación a las realidades actuales en las que las sociedades distan mucho de ser homogéneas y en las que el movimiento de la ciudadanía es permanente. Sin duda las situaciones derivadas de los procesos de gentrificación, turistización, la problemática de la despoblación rural, así como los movimientos migratorios afectan directamente a los tradicionales procesos participativos. Por eso generar ámbitos participativos en los entornos locales resulta fundamental para instaurar modelos democráticos consistentes que resistan la permanente movilidad e integración de la ciudadanía. Son importantes los mecanismos participativos, así como legislar en todos los estratos posibles normas que potencien y favorezcan la participación ciudadana, pero la clave de la cuestión es formar escenarios participativos locales, para lo cual es fundamental desarrollar el tejido asociativo y, por supuesto, la educación. La cuestión educativa resulta clave en la mejora democrática en los procesos participativos actuales, los propios de la era digital. Las próximas generaciones deben crecer en entornos democráticos en los que la participación sea la norma y no la excepción, por lo que la mejora democrática debe partir de las instituciones locales. es_ES
dc.format.extent 491 p. es_ES
dc.language.iso es es_ES
dc.subject participación ciudadana es_ES
dc.subject responsabilidad es_ES
dc.subject democracia es_ES
dc.subject ámbito local es_ES
dc.subject municipios es_ES
dc.subject e-democracia es_ES
dc.title Participación ciudadana en la era digital: posibilidades y riesgos es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::CIENCIAS JURÍDICAS Y DERECHO es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::CIENCIA POLÍTICA es_ES
dc.description.abstractenglish Citizen participation is the key piece of democracy. Without a citizenship that participates in public affairs, democracy is progressively disintegrating. But we must flee from citizen participation without more, as an end in itself. The relevant citizen participation, which empowers and energizes democratic systems, is the responsible citizen participation, which is based on information and deliberation processes that allow a deliberate reflection on the elements to be assessed in order to intervene or promote public decisions that favor the citizenship as a whole. Moreover the privileged scope in which to develop this participation is the local ambit. The proximity and influence of citizens in their immediate political environment determines a real and effective political position, however that runs the risk of becoming diluted the further away the institutions in which political representation is exercised. Therefore, from a local environment, democratic systems that are affected by issues such as corruption, political apathy and the irruption of populisms can be encouraged and revitalized. Therefore elements such as good governance, open government and, in general, policies of transparency and accountability generate a favorable breeding ground for participation to flourish and spread through local participation ambits. Hence, political representation and citizen participation must go hand in hand for democratic improvement. Phenomena such as post-truth and the emergence of new technologies, with the positive and negative elements that they entail, imply new adversities for democratic progress, as well as the necessary adaptation to current realities in which societies are far away from homogeneous and in which the movement of citizenship is permanent. Therefore, generating participatory environments in local environments is essential to establish consistent democratic models that resist the permanent mobility and mix of citizens. Participatory mechanisms are important, as well as legislating in all possible strata norms that promote and favor citizen participation, but the key to the issue is to form local participatory scenarios, for which it is essential to develop the associative groups and, of course, the education. The next generations must grow up in democratic environments in which participation is the norm and not the exception, so the democratic improvement must start from local institutions. es_ES
dc.embargo.terms 1 year es_ES

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