Ayn Rand's fiction and the shaping of modern american individualism
NAGIOS: RODERIC FUNCIONANDO

Ayn Rand's fiction and the shaping of modern american individualism

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Ayn Rand's fiction and the shaping of modern american individualism

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dc.contributor.advisor Manuel Cuenca, Carmen
dc.contributor.advisor Coperías Aguilar, María José
dc.contributor.author Stanforth, Daniel Phillip
dc.contributor.other Departament de Filologia Anglesa i Alemanya es_ES
dc.date.accessioned 2018-02-05T08:48:17Z
dc.date.available 2018-02-06T05:45:05Z
dc.date.issued 2018 es_ES
dc.date.submitted 01-02-2018 es_ES
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/10550/64510
dc.description.abstract A lo largo de la historia, han surgido varios movimientos políticos y filosóficos, pero la gran mayoría no han perdurado. Sin embargo, algunos, como la democracia o el comunismo se popularizan y afectan al mundo entero. Aquí en los Estados Unidos, la nueva filosofía quizás más desafiante e inusual ha sido formada por la novelista, Ayn Rand. El punto de vista de Rand sigue siendo relativamente desconocido en América, pero si se arraigase, revolucionaría nuestras vidas. Esta cita fue la introducción para la entrevista hecha a Ayn Rand en 1959 por el reportero legendario, Mike Wallace. En ese momento, la audiencia no podía comprender completamente la presciencia de Wallace, y hoy en día no se sabe bien el alcance de la fruición de esta declaración. Aunque ella ya había publicado varias obras y tenía mucho éxito en Broadway como dramaturga, Rand no llegó a ser conocida por todos los Estados Unidos hasta la publicación de su novela, El manantial, en 1943. Debido en gran parte al hecho de que Rand no permitía que nadie editara sus obras de ninguna forma, el libro fue rechazado por doce editoriales antes de que, finalmente, Bobbs-Merrill lo quisiera publicar (Schleier 312). Los dos temas principales de El manantial, las posibles consecuencias si uno determina sus valores más importantes a través de las opiniones de otras personas en vez de sus propias facultades racionales y la prioridad del individuo a través de la proyección de un hombre ideal, resonaban con millones de lectores quien aún se identificaban con los valores tradicionales del individualismo americano y enfurecían a progresistas a los cuales no les gustaba el mensaje de un egoísmo agresivo. Popularizándose rápidamente por el boca a boca, el libro llegó a ser un best seller y la película basada en la novela, con Gary Cooper de protagonista, tuvo muy buena taquilla en 1949. Después de haber creado una base de seguidores leales a través del hábil entrelazamiento de su filosofía nueva con la historia del heroísmo individual en El manantial, a Rand se le concedió la licencia artística para llenar su próxima y última novela, La rebelión de Atlas (1957), con el didacticismo y mensajes moralizantes de economía, ahora con su filosofía completamente desarrollada, que ella llamó el objetivismo. Aunque se hayan vendido consistentemente más copias de Atlas que El manantial a lo largo de las décadas, ambos libros siguen vendiendo cientos de miles de copias cada año y tienen amplia influencia práctica. Desde el año 2000, una combinación de un aumento del número de investigaciones académicas, un paralelismo llamativo entre hechos reales y los sucesos de sus novelas, y una desestigmatización de Rand ha provocado un boom en las ventas de todas sus obras, tanto en su ficción como sus escrituras sobre temas de actualidad y filosóficos. Las ventas combinadas de sus tres novelas y su novela corta pasaron 1.000.000 copias vendidas en 2009 por primera vez desde que fueron publicadas más de 50 años atrás, un logro que se repitió en 2012 (“‘Atlas Shrugged’ Sets a New Record”). En total, más de ocho millones de copias de El manantial han sido vendidas, y el total de ventas combinadas de todas sus obras supera 30 millones de copias (“Ayn Rand Hits a Million…Again!”). Más de un cuarto de siglo después de su muerte, este renacimiento de Rand le ha lanzado de nuevo al centro de atención y le ha transformado en una de las figuras más influyentes en la América contemporánea. Aunque haya tenido un estatus prominente en la política y la economía desde los años 60, Rand se ha convertido gradualmente en la líder filosófica del Partido Republicano moderno. En 2010 y 2014, el partido celebró victorias electorales de gran alcance que les dio el control de un número histórico de gubernaturas y mayorías legislativas a nivel de estado. Además de su dominación reciente en elecciones estatales y locales, debido a la victoria de Donald Trump en 2016, ahora los Republicanos ocupan los puestos más importantes de todas las tres divisiones del gobierno federal estadounidense. Ningún partido ha tenido tanto poder a todos los niveles de los gobiernos americanos desde las victorias históricas de los Republicanos durante la Reconstrucción al final del siglo 19. Ahora que un solo partido tiene un poder tan inmenso, es especialmente digno de atención que todas las figuras principales del Partido Republicano admiten que han sido influidos e inspirados por la misma escritora/filósofa, Ayn Rand. Paul Ryan, el presidente de la Cámara de los Representantes y el ex-candidato para vicepresidente de los EEUU, ha dicho que Rand, más que cualquier otra persona, le inspiró a llegar a ser político, y Ryan regala una copia de La rebelión de Atlas como lectura obligatoria a todos sus empleados nuevos. También, el juez conservador que ha permanecido más tiempo en su cargo en la Corte Suprema, Clarence Thomas, así como el nuevo Presidente Donald Trump han declarado públicamente que El manantial les ha servido como inspiración. Como ejemplo de la importancia que tiene Rand para Clarence Thomas, el juez organiza un evento en su casa cada verano para ver la versión película de El manantial. Es difícil comprender que una sola escritora, la cual publicó su última novela hace más de medio siglo, podría tener tanto impacto práctico moderno, pero es aún más difícil creer que su popularidad ubicua entre los líderes del Partido Republicano y la base de votantes conservadores siga creciendo mientras continúa siendo mayormente desconocida en la academia. Slavoj Žižek, filósofo y profesor en la Universidad de Ljubljana, describe este fenómeno: La idea de Ayn Rand es de un egoísmo iluminado, sin compasión para otras personas, como individualista puro, capitalismo brutal. Entonces mientras intenta formular el núcleo duro de la ideología del capitalismo liberal, lo hace de una forma que da vergüenza. Ella es muy popular. Sus libros son, creo, segundos después de la Biblia y Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell en la lista de best sellers eternos. Pero nadie habla de ella públicamente aunque su influencia sea crucial. (“Žižek about Ayn Rand…”) Aunque su influencia “crucial” fue en gran parte ignorada en la literatura académica por décadas, la reciente creación de una revista académica completamente dedicada al estudio de temas relacionados con Rand ha expandido exponencialmente la base de conocimiento sobre la autora. The Journal of Ayn Rand Studies, establecida en 1999, ha publicado cientos de artículos escritos por intelectuales mundialmente conocidos sobre las obras y la influencia de Rand. Los artículos de esta revista han explorado temas como la biografía de Rand, su filosofía, y su literatura. Durante muchos años, se ha reconocido su influencia en los campos de economía y arquitectura, pero investigaciones recientes publicadas por The Journal of Ayn Rand Studies han demostrado que su impacto llega mucho más allá de estas áreas. Estos nuevos estudios han probado que ella afectaba profundamente a algunos de los escritores y empresarios más famosos del siglo 20, incluso el co-creador de Spider-Man, Steve Ditko, el autor que ganó el Premio Nobel, John Steinbeck, y el emprendedor reconocido internacionalmente, Steve Jobs. Han investigado detalladamente muchos temas sobre Rand, pero aún quedan varios temas claves por analizar en profundidad. Aunque Rand se consideraba una pensadora independiente sin una herencia filosófica, varios académicos han hablado de la conexión entre sus ideales y los de los fundadores de los Estados Unidos, lo cual ayuda a explicar su oposición al progresismo americano. Para dar un contexto al tema más profundo, esta tesis explica rigurosamente el lugar de Rand en el linaje de individualistas americanos y su posición dentro de la dicotomía política moderna americana. Esta tesis demostrará que Rand forma un eslabón esencial en la tradición de los individualistas americanos. Los objetivos de esta tradición fueron anunciados por Thomas Jefferson en la Declaración de Independencia y los principios han servido como una herramienta para líderes americanos durante cada momento crucial en la historia de los Estados Unidos. Estos valores fueron aceptados casi universalmente en la población americana hasta el final del siglo 19 cuando el movimiento progresista trajo de Europa una nueva forma de pensar opuesta que proponía un gobierno centralizado y poderoso, una visión del mundo más subjetiva, y una colectivización de los conceptos de la Ilustración con sobre los derechos individuales. Este movimiento dominaba la política americana durante la primera mitad del siglo veinte, pero existía sin una doctrina escrita hasta el manifiesto progresista llegó en 1971 en la forma del libro Tratado para radicales de Saul Alinsky. El manual de tácticas para organizar comunidades ha llegado a ser la herramienta más importante para las progenies políticas de Alinsky que incluyen el ex-presidente Barack Obama y la ex-Secretaria del Estado Hillary Clinton. De este modo se reconoce que los líderes filosóficos de los dos lados de la división política americana actual se murieron hace décadas, Ayn Rand del individualismo americano y Saul Alinsky del progresismo. Ahora esta división es bastante clara, pero hay un aspecto de la influencia de Rand que la hace aún más extraordinaria que la de Alinsky. La influencia política vasta de Rand se desarrolló y continúa a mantenerse casi exclusivamente a través de su literatura de ficción y no de su revoltijo de escrituras filosóficas y de actualidad. La mayoría de académicos y comentaristas se han centrado en las ideas filosóficas y económicas de Rand mientras han pasado por alto el hecho de que su popularidad comenzó y se mantiene con sus dos últimas novelas, “A muchas personas les gustan las novelas de Rand por sus orientaciones individualistas. ¿Pero a cuántas les gustan sus novelas solamente por ese motivo? ¿Habrían atraído una audiencia Capitalismo: El ideal desconocido o La virtud del egoísmo si no fuera por el éxito anterior de sus obras de ficción?” (Cox 19-20). A lo largo de la historia, es raro que obras de ficción lleguen a ser tan influentes que inspiran un movimiento político en la superpotencia global. La influencia enorme de Rand ha sido bien documentada, pero las facetas de su ficción que explican su éxito y aclaran por qué ha funcionado tan bien como vehículo para comunicar su filosofía no han sido meticulosamente examinadas aún. METODOLOGÍA Y OBJETIVOS Esta tesis presentará una exposición amplia del alcance de la influencia de Rand y su posición dentro del linaje filosófico americano, y dará un análisis innovador de El manantial que disecciona los aspectos de la ficción de Rand que provocan una reacción tan profunda con lectores americanos. La naturaleza literaria, histórica, y filosófica de esta investigación presupone un método de investigación cualitativo. Se utilizará una estrategia pragmática, enfocando en el cambio y el mundo real. La recopilación de material se ha hecho a través de la observación, documentos, entrevistas, y análisis audiovisuales y de textos. El procedimiento consiste de un análisis de la historia de la filosofía estadounidense y un análisis literario de El manantial de Ayn Rand. Primero, debido a nuevas investigaciones académicas y novedades constantes en la política americana, las sucesivas secciones representan una compilación extensa y actual del enorme alcance de la influencia de Rand. Segundo, esta tesis analiza en detalle las raíces de la dicotomía moderna de la política americana y el lugar de Rand dentro de ella. Tercero, el aspecto más único de la ascensión de Rand será analizado en la última parte de esta tesis. La ficción de Rand ha sido un vehículo mucho más eficaz para la trasmisión de su visión del mundo comparado con sus voluminosas publicaciones de filosofía y temas actualidad, y el último capítulo de esta tesis ofrece percepciones originales para explicar este fenómeno. Este meticuloso análisis literario demostrará que Rand diseñó conscientemente su ficción para que resonara con la población americana, tanto positivamente como negativamente dependiendo de las tendencias políticas de cada persona, explicará la conexión entre su teoría romántica del arte y la tradición del optimismo americano, y demostrará cómo muchas de sus técnicas literarias fueron utilizadas a propósito con la intención de atraer y convencer al público americano. Cada capítulo de esta tesis expondrá las bases filosóficas, culturales, sociopolíticas, y literarias necesarias para entender completamente por qué Rand construyó su ficción de esta forma, y cómo y por qué El manantial ha ocasionado una reacción tan fuerte con la población americana específicamente. El primer capítulo (“La reputación de Ayn Rand dentro del mundo académico”) indagará en aquellos factores que provocan una relación de antagonismo mutuo entre Rand y el mundo académico. Debido a la perpetuamente tensa relación de la autora con los que publican en la literatura académica, la parte de esta tesis que tradicionalmente se dedica al repaso de las previas investigaciones relacionadas con el tema debe abordar también por qué Rand ha sido apenas estudiada hasta hace tan poco tiempo. En las palabras del Doctor Andrew Hoberek, “No fue hace mucho tiempo que Ayn Rand, a pesar de su popularidad enorme en curso, era casi invisible dentro de la crítica e historia de la ficción americana del siglo XX, aunque esto ha empezado a cambiar” (33). Durante las extensas investigaciones para esta tesis, resultó extremadamente claro que, comparada con escritores contemporáneos con ventas y relevancia cultural parecidos a los de Rand, había relativamente pocas investigaciones académicas sobre ella hasta el final del siglo XX. Entonces, este capítulo presenta y analiza varias posibles explicaciones para este fenómeno. Primero, se puede encontrar los origines de la exclusión de la filosofía de Rand, el objetivismo, en la conversación filosófica actual en “la purificación de la filosofía” del siglo XVIII por historiadores alemanes que consideraban que se podía ignorar a la gran mayoría de mujeres filósofas porque decían que sus ideas eran religiosas o místicas y no poco filosóficas (O’Neill 186). Los críticos de Rand le marcaron efectivamente con este estereotipo cuando comparaban su filosofía con ideologías de cultos religiosos. Después de esta parte breve sobre el posible sexismo en el campo de filosofía, este capítulo inspecciona la abundancia de intelectuales con tendencias izquierdistas y su oposición a Rand y a las ideas que expone ella. Se refiere a estudios recientes que demuestran marcadas inclinaciones políticas entre profesores americanos registrados para votar, con diez profesores demócrata para cada republicano (Walters 1). Aunque una mayoría de estos intelectuales seguramente no ignoran a Rand conscientemente, es natural que sus investigaciones se concentren en temas que les interesen en vez de pasar su tiempo leyendo sobre una autora que les fastidia constantemente. Aparte de las tendencias progresistas dentro de academia, en este capítulo se examina algunas de las declaraciones e ideas más polémicas de Rand. Estas declaraciones sirven para dar más legitimidad al desdén de los intelectuales que están predispuestos a tener una aversión a Rand desde el inicio. Esta parte también nota que varias de sus obras de ficción, incluso El manantial, tienen escenas durante las cuales los protagonistas violan violentamente a las heroínas. Aunque quizás se podría decir que solo es una obra de ficción si no fueran por sus múltiples discursos y ensayos que exponen la idea de que el papel psicológico de la mujer es el de la sacerdotisa que recibe su felicidad cuando adora a un héroe. Si se combina eso con su creencia en una virtud intrínseca de sociedades tecnológicamente avanzadas la cual ella usaba a veces para racionalizar las políticas asesinas hacia gente indígena o para justificar la presencia de los EEUU en el Oriente Medio y llegar a ser muy claro por qué profesores progresistas ignoraban a Rand durante décadas. El personaje de Gail Wynand explica esta idea en El manantial: Nunca [me he sentido pequeño mirando al océano]. Ni a los planetas. Ni a las montañas. Ni al Gran Cañón. ¿Por qué haría eso? Cuando miro al océano, siento excelencia del hombre, pienso en la capacidad magnifica del hombre que creyó este barco para conquistar todo ese espacio insensato. Cuando miro a las montañas, pienso en túneles y dinamita. Cuando miro a los planetas, pienso en aviones…ese sentido particular de un éxtasis sagrado que los hombres dicen que experimentan en la contemplación de la naturaleza – nunca lo he recibido de la naturaleza, solo de…Edificios…Rascacielos…Que vengan a Nueva York, que estén de pie en la orilla del Hudson, miren y arrodíllense. (446) Entonces este capítulo explicará cómo Rand fue casi completamente rechazada por la academia hasta 1999 cuando una revista académica con el propósito único de publicar investigaciones relacionadas con Rand fue establecida. The Journal of Ayn Rand Studies ha aumentado exponencialmente los conocimientos sobre la biografía de Rand, sus obras, y su alcance de influencia que sigue creciendo. Esta revista continúa a publicar investigaciones que tienen que actualizar constantemente debido al efecto del boom de Rand en el siglo XXI que ha causado un aumento precipito en su impacto artístico, cultural, y político. El segundo capítulo (“El alcance de influencia”) es un análisis completo de la influencia de Rand en una variedad diversa de profesiones y disciplinas artísticas. Esta parte describirá cómo se ha documentado bien durante décadas su influencia en los campos de economía y arquitectura, empezando con su papel como mentor del Director de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y las similitudes entre el personaje de Howard Roark en El manantial y el famoso arquitecto americano, Frank Lloyd Wright. Este capítulo ilustrará cómo la reciente desestigmatización de Rand ha ayudado a muchas figuras importantes en el mundo de negocios, como Steve Jobs y Mark Cuban, a revelar cómo ella les ha inspirado. Además, esta parte mostrará cómo, ahora que su prominencia es reconocida públicamente, los críticos de Rand le usan mucho como estereotipo de los conservadores americanos. Se encuentra ejemplos de esto en varios de los programas más vistas de la historia de televisión como South Park y Los Simpson. Se presentará nuevas investigaciones que han descubierto que Rand ha tenido una influencia mucho más amplia en el mundo artístico que se pensaba antes, incluso la influencia de autores famosos como Ira Levin y John Steinbeck. Además, se explicará cómo Rand ha inspirado a varios de los creadores del héroe moderno de los cómics como el co-creador de Spider-Man, Steve Ditko, y el escritor de Sin City y 300, Frank Miller. Por último, este capítulo explicará en detalle su inmenso impacto en la política americana moderna, cómo ha llegado a ser la guía filosófica del Partido Republicano, y cómo su ficción ha inspirado profundamente a los republicanos más poderosos de las tres divisiones del gobierno federal estadounidense. El tercer capítulo (“El individualismo americano versus el progresismo: La historia de la moderna dicotomía sociopolítica americana”) contextualizará el significativo lugar de Rand en la política moderna americana, exponiendo la historia de las dos dominantes y rivales filosofías políticas del país, el individualismo americano y el progresismo. Se refería a Rand a menudo como una filósofa única y solitaria, y ella reafirmaba este punto de vista cuando habitualmente decía que sus ideas eran originales e innovadoras. Sin embargo, esta parte demostrará que ella, en realidad, forma un eslabón importante en la larga cadena de la filosofía del individualismo americano que tiene sus raíces en las ideas de Aristóteles y que fue refinada por John Locke durante la Ilustración. Aunque durante la segunda mitad de su carrera ella aseguraba la originalidad de sus ideas, cosas que escribió en su diario mientras escribía El manantial prueban que, de verdad, estaba intentando concretizar los valores de los fundadores de los EEUU, “La democracia capitalista no tiene ninguna ideología. Es eso lo que tiene que aportar este libro” (Journals 86). Entonces para entender completamente la habilidad de Rand de conectar con la población americana a través de su ficción, uno tiene que saber la historia de la filosofía que ella quería defender. El tercer capítulo de esta tesis presentará una historia detallada del individualismo americano con un enfoque específico en los principios sobre los derechos naturales del individuo escritos en la Declaración de Independencia y el papel crucial de este documento durante muchos de los momentos decisivos en la historia americana. Abraham Lincoln, Susan B. Anthony, y Martin Luther King, Jr. han reiterado los objetivos de la Declaración de Independencia, y ellos dependían de esas palabras escritas por Thomas Jefferson durante sus luchas para la igualdad en la protección de los derechos de individuos en los Estados Unidos. Esta parte de la tesis mostrará por qué Rand, como asunto histórico, encaja en el linaje del individualismo americano. Entonces elaborará sobre los origines del rival al individualismo americano, el progresismo, que rechazó las bases filosóficas y políticas de los fundadores de los EEUU a favor de una noción colectivista de los derechos civiles y la centralización del poder del gobierno. Se explicará la historia de progresismo desde su nacimiento del marxismo durante las últimas décadas del siglo XIX a su dominación de la política americana durante el siglo XX, incluso el establecimiento del impuesto sobre la renta a nivel nacional por Woodrow Wilson y la implementación del sistema de bien estar por Franklin D. Roosevelt. Se prestará más atención al génesis del movimiento progresista moderno, codificado en el manifiesto de 1971, Tratado para radicales, escrito por el organizador político de Chicago, Saul Alinsky. Varios de los Demócratas más poderosos del siglo XXI han utilizado las tácticas de Alinsky, incluso el ex-Presidente Barack Obama y la ex-Secretaria del Estado Hillary Clinton. Este capítulo del origen de la aversión visceral que Rand sentía por filosofías colectivistas como el progresismo, una aversión que vino de sus experiencias en Rusia durante la Revolución Bolchevique. Durante los últimos meses de 1917, cuando Rand sólo tenía doce años, el nuevo régimen declaró que ella y su familia eran miembros de la burguesía y les expropiaron el piso y la farmacia de la familia para el uso público (Britting 12). Después de este episodio traumático, Rand echó la culpa no sólo a los Bolcheviques, sino generalmente en todas las filosofías colectivistas de la historia porque ella pensaba que eran estas ideas que influían a las multitudes de usar la violencia en contra de individuos para el bien de todos. El resto de su carrera revolvería alrededor de este asunto. Por último, el tercer capítulo explicará las complejidades de la moderna dicotomía política americana y la yuxtaposición de Rand y Alinsky como los líderes filosóficos de los dos movimientos, tomando en cuenta que la influencia política de Rand se deriva excepcionalmente de sus obras de ficción y no de manifiesto como en los casos de Marx y Alinsky. Esta parte mostrará cómo la popularidad enorme entre la juventud americana de figuras progresistas como Bernie Sanders y Barack Obama combinada con la ubicuidad de entusiasmo por Rand entre los líderes del Partido Republicano prueba que esta época está en su momento naciente y llegará a definir la política americana en el siglo XXI. Para comprender bien las ideas que Rand quería comunicar a través de su ficción, el cuarto capítulo (“El objetivismo de Rand”) presentará la filosofía que ella desarrolló durante la segunda mitad de su carrera y detallará su variedad filosófica que incluye la epistemología, la metafísica, el psicoanálisis, y la estética. Este capítulo explicará cómo Rand formulaba el objetivismo como la defensa moral para las ideas de los fundadores de los EEUU, como el capitalismo laissez faire y los derechos del individuo. Durante este proceso, Rand cambió la justificación de estos principios a un argumento racional y epistemológico en vez del concepto de los fundadores sobre los derechos como un regalo de Dios. Se dividirá este capítulo en dos partes y la primera será un contraste del colectivismo y el individualismo. En esta parte, se analizará las raíces del colectivismo moderno, examinando las filosofías de Karl Marx y su predecesor, Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Además, se analizará las bases filosóficas del individualismo de Rand, y se hablará de las consecuencias prácticas de su tipo de individualismo. Este análisis incluirá su oposición al racismo durante la segregación, su defensa del aborto, y su apoyo del matrimonio gay cuarenta años antes de su legalización. En la segunda parte de este capítulo, se investigará la dicotomía entre el objetivismo y el subjetivismo, incluso un análisis de la oposición de Rand a Emmanuel Kant, y cómo la afinidad que sentía Rand por las ideas de Friedrich Nietzsche se amargaba mientras construía su propia forma de pensar. Esta parte detallará el impacto de las filosofías de Kant y Nietzsche en los eventos de los siglos XIX y XX, y presentará las opiniones de Rand sobre las consecuencias psicológicas del concepto de conocimiento a priori y el nihilismo. Este capítulo describirá también cómo Rand diseminaba su filosofía durante los años 60 y 70 a través de libros exhaustivos de filosofía como La virtud del egoísmo (1964), su teoría del arte, El manifiesto romántico (1969), varios periódicos que ella auto-publicaba como The Objectivist Newsletter (1962-1965), muchos discursos en los EEUU, y varias entrevistas televisadas con comentaristas famosos como Mike Wallace y Phil Donahue. Aunque estos métodos fueron eficaces en ese momento, su representación de su hombre ideal en sus obras de ficción es lo que perdura décadas después. El quinto y último capítulo (“El manantial de Ayn Rand como el arte de la ficción americana”) presentará ideas originales con la intención de explicar el aspecto más curioso de la influencia sociopolítica de Rand – que se deriva casi completamente de su ficción y no de sus obras extensas de filosofía y actualidad. Esta parte compilará el contenido de los capítulos previos para explicar cómo Rand utilizaba su conocimiento del individualismo americano y el progresismo para diseñar eficazmente su ficción, para resonar con la población americana y para trasmitir sus ideas de una forma subconsciente y metafísica. Esta última parte describirá por qué El manantial fue elegido como enfoque de esta investigación en vez del otro best seller de Rand, La rebelión de Atlas. Dado que será un análisis de cómo Rand generaba su influencia práctica a través de su arte, se propondrá que El manantial es el ejemplo más puro de su propia teoría romántica del arte, mientras que La rebelión de Atlas no cumple con muchas de sus propias reglas literarias y, dado que el héroe sermonea tan descaradamente durante su discurso al clímax de la novela, muchos consideran que Atlas es mucho menos artístico y demasiado didáctico comparado con El manantial. Entonces esta parte demostrará cómo Rand construyó conscientemente El manantial – los temas, la imaginería, la caracterización – para resonar con la población americana específicamente, y lo hizo a través de la personificación de los ideales de individualismo americano en la proyección de su hombre ideal, Howard Roark. Esta parte explorará las similitudes entre la tradición americana de la mitificación de personajes históricos con cuentos fantásticos y la representación de Roark como un semidiós realístico. Mientras los americanos han cultivado una mitología colectiva engrandeciendo los hechos de sus héroes históricos como George Washington y Davy Crockett, el mundo ficticio de Rand es casi mimesis pero da giros improbables en la trama para que los hechos del protagonista se aproximan a un superhéroe. Esta parte explicará cómo esta técnica comunica las ideas de Rand a través del héroe porque los lectores se trasponen en el lugar del protagonista, subconscientemente absorbiendo sus valores, los mismos valores del individualismo americano que Rand quiere trasmitir. Entonces este capítulo enfocará en cómo Rand usaba dialogo selectivo para crear un contraste entre su héroe estoico y su antagonista que nunca para de hablar. Este contraste está en paralelo con la dicotomía americana entre la logocracia y la meritocracia. Se mostrará que, cuando Rand desarrolla el carácter del héroe a través de sus acciones, representa su antagonista principalmente a través de sus palabras, ella se refiere al valor americano del merito a través del trabajo duro mientras resuena con la desconfianza que los americanos sienten tradicionalmente por la verbosidad. Por último, esta parte examinará cómo el “sense of life” romántico de Rand se mezcla perfectamente con el culturalmente establecido optimismo americano. El Profesor C. Grant Loomis describe esta característica nacional que provocaba eventos como la fiebre de oro y el aterrizaje lunar, “El crecimiento del culto americano del asombro tenía mucha fuerza de voluntad y fuerte entusiasmo. Sin embargo, a lo largo del tiempo, el éxito de los improbables y los impensables dejaba una premonición persistente no reconocida de imposibilidades exitosas” (109). El estilo romántico de Rand, que representa el mundo no como es sino como ella piensa que debería ser, encaja perfectamente en la creencia americana de un mejor futuro en cualquier circunstancia. Este aspecto de sus escrituras muestra otra vez cómo construía eficazmente su ficción para atraer y comunicara con la población americana específicamente. En un programa titulado Doctorado en Lenguas, Literaturas, Culturas y sus Aplicaciones, esta tesis demostrará cómo El manantial de Ayn Rand representa uno de los ejemplos más puros de cómo una obra de ficción puede tener una inmensa aplicación práctica. Intelectuales en las humanidades y las bellas artes tienen que justificar la utilidad de sus campos de estudio a menudo, y la influencia sociopolítica y cultural de esta novela es la prueba de la relevancia directa de la ficción en el mundo real no sólo a un nivel personal, al cual se refiere a menudo, sino también a un macro nivel. Lo siguiente presentará cómo Rand combinaba sus conocimientos de la historia, la cultura, y la filosofía del individualismo americano con sus habilidades narrativas que aprendió durante su tiempo en Hollywood para comunicar eficazmente sus ideales a través del medio de la novela. es_ES
dc.format.extent 197 p. es_ES
dc.language.iso en_US es_ES
dc.subject Individualsim es_ES
dc.subject American es_ES
dc.subject Progressivism es_ES
dc.subject Ayn Rand es_ES
dc.subject Literature es_ES
dc.subject Modern es_ES
dc.subject Philosophy es_ES
dc.title Ayn Rand's fiction and the shaping of modern american individualism es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::CIENCIAS DE LAS ARTES Y LAS LETRAS es_ES
dc.description.abstractenglish Down through history, various political and philosophical movements have sprung up, but most of them have died. Some, however, like Democracy or Communism take hold and affect the entire world. Here in the United States, perhaps the most challenging and unusual new philosophy has been forged by a novelist, Ayn Rand. Ms. Rand’s point of view is still comparatively unknown in America, but if it ever did take hold it would revolutionize our lives. This quote was the lead-in to a 1959 interview of Ayn Rand by legendary broadcaster, Mike Wallace. His prescience could not be fully understood by viewers at the time and the extent of the fruition of his statement is still unknown to many to this very day. Though she had already been published repeatedly and was a successful Broadway playwright, Rand did not become a household name until she burst onto the national scene with her 1943 novel, The Fountainhead. Due in large part to the fact that Rand did not allow anyone to edit her work in any way, the book was rejected by twelve publishing houses before it was finally picked up by Bobbs-Merrill (Schleier 312). The Fountainhead’s two main themes, the consequences of determining one’s higher values through the opinions of others in lieu of using one’s rational faculties and the primacy of the individual through the projection of the ideal man, struck a chord with millions of readers who still identified with the tradition values of American Individualism and outraged Progressives who were turned off by its militant egoism. Quickly spreading by word-of-mouth, the book became a bestseller and was transitioned to the big screen in 1949 with Gary Cooper as the leading man for the box office hit. Having built a loyal fan base with the skillful intertwining of her unrefined philosophy with the story of individual heroism in The Fountainhead, Rand was granted the license to fill her next and final novel, Atlas Shrugged (1957), with the didacticism and preachy economics of her fully developed philosophy which she deemed Objectivism. Though Atlas has consistently outsold The Fountainhead over the decades, both books have enjoyed consistent success, remarkable staying power, and broad practical impact. Since the turn of the century, a combination of increased scholarly inquiry, startling parallels between events in the novels and real-world occurrences, and a general destigmatization of Rand has led to a boom in sales of all of her writings, both fiction and non-fiction. Combined sales of her three novels and her novella broke the 1,000,000 copy mark in 2009 for the first time since their publication more than fifty years earlier, a feat that would be repeated in 2012 (“‘Atlas Shrugged’ Sets a New Record”). That brings the overall sales of The Fountainhead to more than 8 million copies, and the total combined sales of all her works to more than 30 million copies (“Ayn Rand Hits a Million…Again!”). More than a quarter century after her passing, this Rand renaissance has catapulted her back into the limelight and has transformed her into one of the most influential figures in contemporary America. Having held a prominent status in politics and economics since the 1960’s, Rand has gradually evolved into the philosophical figurehead of the modern Republican party. In 2010 and 2014, the party celebrated sweeping electoral victories that gave them control of a historic number of governorships and legislative majorities at the state level. On top of their recent dominance in state and local elections, due to the election of Donald Trump in 2016, Republicans now occupy the top posts in all three branches of the United States’ federal government, as well. This amount of power across the board has not been held by party since the landslide wins of the Republicans during Reconstruction in the late nineteenth century. With one party now commanding such immense authority, it is especially noteworthy that all of these top Republican officials acknowledge that they have been influenced and inspired by the same writer/philosopher, Ayn Rand. Speaker of the House of Representatives and former candidate for Vice President, Paul Ryan, has said that Rand, more than anyone else, led him to become a public servant, and Ryan hands out Atlas Shrugged as mandatory reading for all of his new staff members. In addition, the longest serving conservative jurist on the Supreme Court, Justice Clarence Thomas, as well as the newly elected President Trump have both stated publicly that The Fountainhead has served as inspiration for them. Justice Thomas even holds a viewing of The Fountainhead film at his home each summer. It is difficult to comprehend that one writer whose last novel was published over a half century ago would have such contemporary practical impact, but it is even harder to believe that her ubiquitous popularity amongst Republican leadership and the conservative voter base continues to grow while staying under the radar of many in academia. Leading philosopher and professor at the University of Ljubljana, Slavoj Žižek, describes this phenomenon: Ayn Rand’s idea is an enlightened egotism, no compassion for others, like pure individualist, brutal capitalism. So while she tries to formulate the very hard core of the liberal capitalist ideology, she does it in such a way that she is an embarrassment. She is very popular. Her books are, I think, second after the Bible and Margaret Mitchell’s Gone with the Wind on the list of eternal bestsellers. But nobody publicly refers to her although her influence is crucial. (“Žižek about Ayn Rand…”) Though her “crucial” influence went largely ignored in the scholarly literature for decades, the recent establishment of a journal devoted strictly to Rand related research has exponentially expanded the knowledge base about the author. The Journal of Ayn Rand Studies, established in 1999, has shed light on Rand’s work and her influence by publishing hundreds of articles by some of the top intellectuals in the world. Papers in this journal have explored topics such as Rand’s biography, her philosophy, and her literature while also delving into her far-reaching influence, as well. Her sway in the fields of economics and architecture have been noted for years, but recent investigations by academics writing for The Journal of Ayn Rand Studies have proven that her mark reaches far beyond these areas. Fresh research by these leading thinkers shows that she had a profound effect on some of the famous writers and businessmen of the twentieth century including the co-creator of Spider-man, Steve Ditko, the Noble Prize winning author, John Steinbeck, and world-renowned entrepreneur, Steve Jobs. Though many such issues regarding Rand have now been examined in depth, several key subjects have yet to be fully analyzed. Though Rand claimed to be an independent thinker without a philosophical inheritance, many scholars have addressed her connection to the ideals of the American Founding which also help to explain her opposition to American Progressivism. In order to give context to the deeper theme, this dissertation exhaustively explains her place in the American Individualist lineage and her position in the modern American political dichotomy. This dissertation will demonstrate that Rand forms a pivotal link in the chain of the American Individualist tradition, the goals of which were announced by Thomas Jefferson in the Declaration of Independence and the principles of which have served as essential tools for American leaders at every major turning point in American history. These values were almost universally accepted amongst the American people until the late nineteenth century when the Progressive movement brought with it an opposing mindset that called for a more powerful central government, a more subjective worldview, and a collectivization of the Enlightenment concepts regarding individual rights. This movement dominated American politics in the first half of the twentieth century, but it was without a true written doctrine until the Progressive manifesto arrived in 1971 in the form of Saul Alinsky’s Rules for Radicals. Alinsky’s tactical guide to community organizing has become the primary tool for his political progeny which includes former President Barack Obama and former Secretary of State Hillary Clinton. Thus the two sides of the American political divide are now headed up by individuals who have long since passed, Ayn Rand of American Individualism and Saul Alinsky of Progressivism. Though the split is now quite clear, one aspect of Rand’s influence makes it even more remarkable than that of Alinsky. Rand’s vast political influence has been spurred almost exclusively by her fictional literature and not by her smorgasbord of non-fiction, philosophical writings. Most scholars and commentators have focused on Rand’s philosophy and economic leanings while they have overlooked the fact that her popularity started with and is maintained by her two novels, “Many people do like Rand’s novels because of her individualist orientation. But how many like them solely for that reason? Would Capitalism: The Unknown Ideal or The Virtue of Selfishness have attracted any audience at all without the prior success of her fiction?” (Cox 19-20). Throughout history, it is rare that works of fiction become so hugely influential that they inspire a political movement in a leading global superpower. Rand’s enormous influence has been well documented, but the facets of her fiction which give rise to its popularity and make it a more effective vehicle for the communication of her philosophy have not been thoroughly examined to this point. METHODOLOGY AND OBJECTIVES This dissertation will present a comprehensive exposition of Rand’s scope of influence and her place in the American philosophical landscape while delivering an innovative analysis of The Fountainhead that dissects the aspects of Rand’s fiction that cause it to strike such a profound chord with American readers. The literary, historical, and philosophical nature of this dissertation presupposes a qualitative method of investigation. A pragmatic strategy will be employed, focusing on change and the real world. Sources used for this dissertation include first-hand observation and personal interviews as well as audiovisual and textual analysis. While particular attention was paid to primary sources, numerous literary criticism and academic journal articles were probed. First, due to new scholarship and constant developments in American politics, the succeeding sections represent an extensive and up-to-date compilation of Rand’s broad scope of influence. Second, this dissertation gives an exhaustive look at the roots of the modern American political dichotomy and Rand’s place therein. Third, the single most unique aspect of Rand’s ascension will be analyzed in detail in the final portion of this dissertation. Rand’s fiction has proved to be a more effective vehicle for conveying her worldview than her voluminous publications on current affairs and philosophy, and the last section of this dissertation offers original insights as to why this is true. This meticulous literary analysis will prove that Rand consciously designed her fiction to resonate with the American people, both positively and negatively depending on one’s political leanings, will explain the connection between her Romantic theory of art and traditional American optimism, and will demonstrate how many of her literary techniques were employed in a deliberate attempt to attract and sway American audiences. Each chapter of this dissertation will lay out the philosophical, cultural, sociopolitical, and literary bases necessary to fully comprehend why Rand constructed her fiction as she did, as well as how and why the American people, specifically, have reacted so strongly to The Fountainhead. Chapter One (“Ayn Rand’s Reputation in Academia”) will delve into the motivating factors that drive the mutually antagonistic relationship between Rand and the academy. Due to the author’s perpetually strained rapport with those who publish in the scholarly literature, the portion of this dissertation which is traditionally dedicated to a review of previous scholarship on the subject must also address why Rand was scarcely examined until recently. In the words of Dr. Andrew Hoberek, “It wasn’t too long ago that Ayn Rand, despite her enormous and ongoing popularity, was all but invisible in the criticism and history of twentieth-century American fiction, although that has begun to change” (33). During the extensive research for this dissertation, it became glaringly apparent that, compared to her contemporaries with similar sales figures and cultural relevance, Rand had been relatively under-researched for decades. Thus several possible explanations for this are presented and analyzed in detail in this section. First, the exclusion of Rand’s Objectivism from the contemporary philosophical discussion is traced back to the eighteenth century “purification of philosophy” by German historians who contended that most female philosophers could be disregarded as religious or mystical in nature (O’Neill 186). This stereotype was effectively branded onto Rand as critics likened her writings more to cults than to philosophy. Following this brief look at potential sexism in the field of philosophy, this chapter then inspects at length the abundance of left-leaning scholars and their opposition to Rand and the ideas which she espouses. Recent studies are referenced that show a marked political slant amongst American professors who are registered to vote, with Democrats outnumbering Republicans at a ratio of ten to one (Walters 1). Though most of these intellectuals surely do not consciously blackball Rand from their research, it is natural for many to focus their investigations on subjects which interest them most instead of spending too much time reading up on an author who constantly irks them. On top of a verifiable progressive bias in the academy, some of Rand’s more controversial statements and stances are dissected. Her declarations sometimes serve to legitimize the disdain for many intellectuals who were inherently predisposed to dislike her from the outset. This section notes that several of her works of fiction, including The Fountainhead, feature scenes in which the protagonist violently rapes the heroine. Though she may be given creative license in her fiction, she has stated her belief in multiple speeches and non-fiction essays that the psychological role of a woman is that of priestess who is happiest when worshipping a male hero. Add that to her belief in the intrinsic virtue of technologically advanced societies which she used at times to rationalize the United States’ murderous policies toward Native Americans or justify an American presence in the Middle East and it becomes clear why progressive professors disregarded her for decades. Her character Gail Wynand puts this notion on full display in The Fountainhead: Never [have I felt small when looking at the ocean]. Nor looking at the planets. Nor at mountain peaks. Nor at the Grand Canyon. Why should I? When I look at the ocean, I feel the greatness of man, I think of man's magnificent capacity that created this ship to conquer all that senseless space. When I look at mountain peaks, I think of tunnels and dynamite. When I look at the planets, I think of airplanes…that particular sense of sacred rapture men say they experience in contemplating nature--I've never received it from nature, only from...Buildings...Skyscrapers…Let them come to New York, stand on the shore of the Hudson, look and kneel. (446) This chapter will then explain how Rand was thus widely rejected by the academy until 1999 when an academic journal with the sole purpose of publishing Rand related research was established. The Journal of Ayn Rand Studies has led to an exponential broadening of the knowledge base regarding Rand’s life, her work, and her expanding scope of influence. This journal continues to publish new investigations which must be continually updated due in large part to the effect of the twenty-first century Rand boom which has caused a precipitous increase in her artistic, cultural, and political impact. Chapter Two (“Scope of Influence”) will give a comprehensive look at Ayn Rand’s influence on an incredibly diverse range of professions and artistic disciplines. This portion will cover how her mark in the fields of economics and architecture has been well documented for decades, dating back to her mentorship of the Federal Reserve Chairman, Alan Greenspan, and her modeling of the character of Howard Roark in The Fountainhead after the famed Frank Lloyd Wright. This chapter will then go on to illustrate how the recent destigmatization of Rand has allowed many important figures in business, like Steve Jobs and Mark Cuban, to reveal how she has inspired them. Furthermore, it will show how this more publicly recognized prominence has led her critics to use her as their conservative foil, as one can see in repeated references of her in some of the longest running television series in history such as South Park and The Simpsons. New studies will be presented that have uncovered a much more significant artistic reach of Rand than previously thought, including influence on such renowned authors as Ira Levin and John Steinbeck, as well as her role in inspiring several of the creators of the modern comic book super hero such as Spider-Man co-creator, Steve Ditko, and the writer of Sin City and 300, Frank Miller. Finally, this chapter will detail her immense impact on modern American politics, how she has gradually become the philosophical guide of the Republican Party, and how her fiction has profoundly touched the highest ranking Republicans of all three branches of the United States’ federal government. Chapter Three (“American Individualism vs. Progressivism: The History of the Modern American Sociopolitical Dichotomy”) will contextualize Rand’s significant place in contemporary American politics by providing a thorough history of the two dominant and rival schools of thought, American Individualism and Progressivism. Rand is often seen as a philosopher on an island of her own and she reinforced this viewpoint by habitually making assertions of her originality. However, this section will demonstrate that she actually forms a key link in a long chain of American Individualist philosophy that dates back to Aristotle and that was further refined by John Locke during the Enlightenment. Though in the latter half of her career she frequently claimed the uniqueness of her ideas, her journal entries at the time that she wrote The Fountainhead prove that she was really attempting to reaffirm the values of the American Founders, “Capitalistic democracy has no ideology. That is what the book has to give it” (Journals 86). Thus to fully understand Rand’s ability to connect with the American people through her fiction, one must know the history of the philosophy which she sought to defend. Chapter three will present a detailed history of American Individualism with a specific focus on the principles of natural individual rights laid out in the Declaration of Independence and the crucial role of this document during many of the pivotal turning points in American history. Abraham Lincoln, Susan B. Anthony, and Martin Luther King, Jr. all harkened back to the goals put forth in the Declaration, and they relied upon the words of Thomas Jefferson in their fights for the equal protection of individuals’ rights in the United States. This portion of the dissertation will show why Rand, as a historical matter, fits into the lineage of American Individualism. It will then elaborate upon the origins of the rival American Individualism, Progressivism, which rejected the philosophical and political bases of the American Founding in favor of a collectivized notion of civil rights and a centralization of governmental power. The history of Progressivism will be detailed from its birth out of Marxism in the late nineteenth century to its domination of twentieth century American politics, including the establishment of the federal income tax by Woodrow Wilson and the implementation of the modern welfare state by Franklin D. Roosevelt. Specific attention will be paid to the genesis of the modern Progressive movement, codified in the 1971 manifesto, Rules for Radicals, by the Chicago community organizer, Saul Alinsky, whose tactics have been successfully employed by some of the most powerful Democrat politicians of the twenty-first century, namely former President Barack Obama and former Secretary of State Hillary Clinton. This section will also touch on the source of Rand’s visceral aversion to collectivist philosophies like that of Progressivism which stems from her experiences in Russia during the Bolshevik Revolution. In late 1917, when she was only twelve years old, the new regime deemed Rand and her family to be members of the bourgeoisie and seized for public use their family-owned pharmacy and their home in the flat above their business (Britting 12). She blamed this traumatic episode not only on the Bolsheviks, but more generally on any and all collectivist philosophies which she felt drove mobs to use violent force against individuals. The rest of her career would revolve around this issue. Finally, chapter three will explain the intricacies of the modern American political dichotomy and the juxtaposition of Rand and Alinsky as the philosophical figureheads of the two movements, noting that Rand’s practical political influence is uniquely derived from her works of fiction and not from manifestos as in the cases of Marx and Alinsky. It will show how the enormous popularity of Progressive figures such as Bernie Sanders and Barack Obama amongst the American youth along with the ubiquity of Rand enthusiasts throughout the Republican leadership is proof that this dichotomy is in its nascent period and will come to define twenty-first century American politics. In order to comprehend the ideas which Rand wished to communicate through her fiction, Chapter Four (“Rand’s Objectivism”) will provide a thorough understanding of the philosophy that she developed during the second half of her career which covers a wide variety of philosophical sub-categories including epistemology, metaphysics, psychoanalysis, and aesthetics. This section will explain how Rand formulated Objectivism to become the moral defense for the ideals of the American Founding, like laissez faire capitalism and individual rights, while throwing aside the religiosity of the Founders’ concept of God-given rights in favor of a rational, epistemological justification. This chapter will be broken down into two parts, the first of which will be Collectivism vs. Individualism. In this subsection, the roots of modern collectivism will be analyzed by examining the philosophies of Karl Marx and his predecessor, Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Furthermore, the philosophical bases for Rand’s individualism will be probed, and the practical consequences of her individualism will be delved into. This includes her staunch opposition to racism in the midst of segregation, her early support for the legalization of abortion, and her advocacy for the legalization of gay marriage more than forty years before its fruition. In the second part of this chapter, the dichotomy of Objectivism vs. Subjectivism will be investigated, including an analysis of Rand’s scorn for Emmanuel Kant, and how her early affinity for the ideas of Friedrich Nietzsche soured as she constructed her own belief system. This subsection will detail the impact of Kant and Nietzsche’s philosophies on the events of the nineteenth and twentieth centuries, and will give Rand’s opinions on the psychological consequences of the concept of a priori knowledge and Nihilism. This chapter will also describe how Rand disseminated her philosophy throughout the 1960’s and 70’s by writing exhaustive books on philosophy such as The Virtue of Selfishness (1964), penning her theory of art called The Romantic Manifesto (1969), publishing several periodicals including The Objectivist Newsletter (1962-65), giving speeches across the country, and sitting for many television interviews with reporters like Mike Wallace and talk show hosts such as Phil Donahue. Though these methods were effective at the time, her fictional portrayal of an ideal man is what endures decades later. The fifth and final chapter (“The Fountainhead as Ayn Rand’s Art of American Fiction”) will present original ideas that endeavor to explain the most curious aspect of Rand’s sociopolitical influence – that it is almost wholly driven by her fiction and not her extensive works of non-fiction. This section will bring together the content of the previous sections to explain how Rand utilized her knowledge of American Individualism and Progressivism to effectively design her fiction to resonate with the American people and communicate her ideas on a more subconscious, metaphysical level. This last portion will discuss why The Fountainhead was chosen as the subject of this investigation instead of Rand’s bestseller, Atlas Shrugged. Since it will be an analysis of how she has generated practical influence through her art, it is argued that The Fountainhead is a purer example of her own Romantic theory of art, whereas Atlas Shrugged breaks many of her own literary rules and, given the blatant sermonizing in the form of an impromptu speech by the hero, it is widely considered to be less artistic than it is overtly didactic. Having explained why it is the focus of the study, this segment will demonstrate how Rand consciously constructed The Fountainhead, in its themes and imagery and characterization, to specifically strike a chord with the American people as she personifies American Individualist values in the projection of her ideal man, Howard Roark. This section will explore the similarities between the American tradition of turning real historical figures into heroes by mythologizing through tall tales and Rand’s portrayal of Roark as a realistic demigod. While Americans have cultivated a collective mythology by aggrandizing historical figures like George Washington and Davy Crockett, Rand’s fictional world approaches mimesis but turns improbably Romantic with Roark’s superhuman drive to realize his dreams. This section will explain the how this technique of depicting a hero who could possibly exist in reality invites readers to transpose themselves onto the hero, subconsciously causing them to absorb his values, the values of American Individualism which Rand wishes to communicate. This chapter will then focus on how Rand’s selective use of dialogue to create a contrast between her stoic hero and her long-winded villain plays into the American dichotomy of logocracy versus meritocracy. It will be shown that, by building her hero’s character through his actions while presenting her villain primarily through his words, Rand taps into the American value of merit through hard work while also harnessing Americans’ traditional distrust of verbosity. Finally, this section will examine how Rand’s Romantic sense of life melds perfectly with culturally established American optimism. Professor C. Grant Loomis describes this national trait that led to such events as the gold rush and the moon landing, “The growth of the American cult of wonder had a good deal of prayerful hardihood and teeth-gritting cheerfulness. In time, however, the success of improbables and imponderables left a lingering unacknowledged premonition of successful impossibilities” (109). Rand’s Romantic style, which portrays the world not as is it, but as she feels it should be, plays perfectly into the American belief a better tomorrow regardless of circumstances. This aspect of her writing shows yet again how she successfully constructed her fiction to draw in and communicate with an American audience specifically. In a program entitled Doctorate in Languages, Literatures, Cultures and their Applications, this dissertation will demonstrate how Ayn Rand’s The Fountainhead is one of the purest examples of how a work of literary fiction can have an immense practical application. Scholars in the humanities and fine arts are often asked to justify the utility of their given fields, and the sociopolitical and cultural influence of this novel is proof of the direct real world relevance of fiction not only on a personal level, which is often cited, but on a macro scale, as well. The following will present how Rand combined her understanding of the history, culture, and philosophy of American Individualism with the storytelling skills she learned in Hollywood to effectively communicate her ideals through the medium of a novel. es_ES
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