Comportamiento y emociones en la infancia media y tardía. Contexto familiar y social
NAGIOS: RODERIC FUNCIONANDO

Comportamiento y emociones en la infancia media y tardía. Contexto familiar y social

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Comportamiento y emociones en la infancia media y tardía. Contexto familiar y social

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dc.contributor.advisor Mestre Escrivá, María Vicenta
dc.contributor.advisor Tur Porcar, Ana María
dc.contributor.author Doménech Palau, Anna
dc.contributor.other Departament de Psicologia Bàsica es_ES
dc.date.accessioned 2017-09-28T11:45:29Z
dc.date.available 2017-09-29T04:45:06Z
dc.date.issued 2017 es_ES
dc.date.submitted 18-09-2017 es_ES
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/10550/61256
dc.description.abstract RESUMEN Desde los planteamientos de la Psicología Social Cognitiva y de la Psicología Positiva los niños y niñas pueden ser considerados como agentes que procesan información, respetando sus características individuales, cognitivas, personales, emocionales, afectivas o sociales en un proceso de interacción con el entorno (Bandura, 1977a, 1986, 2001). Desde esta perspectiva se pone el acento en la evaluación de las fortalezas, cualidades y capacidades de las personas, con el fin de resaltar la importancia del desarrollo de habilidades y competencias útiles para la vida (Peterson, Park y Castro, 2011). Todo ello, en un entorno adecuado, que proporcione cuidados y seguridad y estimule el desarrollo equilibrado de la persona. Esta investigación tiene el objetivo general de analizar los factores de protección y de vulnerabilidad personal, que fomentan o debilitan el desarrollo de conductas adaptadas socialmente, teniendo en cuenta mecanismos personales (inteligencia, conducta prosocial, autoconcepto, estrategias de afrontamiento, agresividad, inestabilidad emocional, ansiedad, depresión e ira); mecanismos del entorno familiar (estilos de crianza y apego a los padres) y mecanismos del entorno social (aceptación y rechazo por los pares). Todos estos factores han constituido las variables a estudiar y se han obtenido a través de pruebas estandarizadas. La investigación se centra en la infancia media y tardía. La población participante está compuesta por 1447 niños y niñas de 7 a 12 años de edad (M= 9.27; DT= 1.36). El 50.4% son varones y el 49.6% mujeres. Cursan de tercero a sexto de Educación Primaria. Están escolarizados en 11 Centros Educativos de Educación Primaria, ubicados en la zona metropolitana de Valencia y Castellón (España). De los 11 centros, siete están acogidos al Programa de Compensación Educativa del Gobierno Valenciano, debido a que al menos el 20% de su alumnado se encuentra en situación de riesgo de exclusión social, por pertenecer a minorías étnicas, o por inmigración, en proceso de adaptación social, o por marginación. La mayoría del alumnado es de familia española (79.5%). El restante 20.5% se distribuye en alumnado procedente de Latinoamérica (12.1 %), Europa del Este (4.1%), Norte de África (1.9%), Sudeste Asiático (0.9%), África Subsaharina (0.8%) y otros países de Europa Occidental (0.6%). La investigación respetó las normas éticas contempladas en el Acta de Helsinki (permiso institucional, consentimiento informado, carácter voluntario, confidencialidad…). Tanto el proceso de evaluación como la recogida de datos se desarrollaron entre octubre de 2012 y febrero de 2013, en los mismos centros educativos. En el primer estudio los resultados muestran las relaciones positivas de la conducta prosocial con las variables cognitivas y con la aceptación de los pares. Demuestran, además, el rol mediador de la conducta prosocial en el sendero que va desde la inteligencia, pasando por la conducta prosocial, hacia la aceptación de los pares (en positivo) y hacia el rechazo de los pares (en negativo). Estos resultados corroboran los de la investigación previa al comprobar el valor de la conducta prosocial como una variable facilitadora de una buena relación con los pares y protectora frente a su rechazo (Papalia y Feldman, 2013). El segundo estudio comprueba las relaciones de apoyo y comunicación parental con las estrategias de afrontamiento funcionales, en positivo; y con afrontamiento disfuncional, en negativo. Los factores de crianza más negligentes (autonomía extrema de ambos padres) se relacionan positivamente con estrategias de afrontamiento disfuncional y con la inestabilidad emocional. Una crianza no inductiva y más negligente incidirá en el desarrollo de problemas emocionales, como la inestabilidad emocional, potenciando a su vez, estrategias de afrontamiento disfuncionales, asociadas a desajustes emocionales (Mestre, 2014; Wright et al., 2012). A su vez, la aceptación parental potencia las estrategias de afrontamiento funcional, centradas en el problema, e interviene negativamente en el desarrollo de problemas emocionales (inestabilidad emocional). Las estrategias de afrontamiento centradas en el problema facilitan un mejor ajuste emocional (Findlay, Coplan y Bowker, 2009; Seiffge-Krenke et al., 2012). El tercer estudio comprueba la importancia de los vínculos establecidos con ambos padres para el desarrollo de la conducta prosocial, las estrategias de afrontamiento, la agresividad y la aceptación/rechazo por los pares, en la infancia media y tardía. El apego del padre y de la madre ha sido una variable predictora de conducta prosocial en la infancia. Otras variables predictoras de conducta prosocial son el afrontamiento funcional y disfuncional, la inestabilidad emocional, la expectativa de rechazo, que tenga el alumno/a, y la agresividad. Estas últimas en negativo. Así pues, los vínculos paternos basados en un apego seguro fortalecen conductas prosociales y la competencia social (Abraham y Kerns, 2013; Ferreira et al., 2016; Groh et al., 2014; Rochat, 2004). Sobresale la contribución de la familia y de los vínculos de apego, tanto en el desarrollo de la conducta prosocial, como en el desarrollo de estrategias de afrontamiento y en el bienestar de los menores (Egeland, 2010). El cuarto estudio se dirige a analizar las relaciones de la depresión infantil con los vínculos familiares y con las variables personales de agresividad (proactiva y reactiva), ira, inestabilidad emocional y ansiedad. Los resultados han mostrado diferencias en función del sexo. Entre los niños, la depresión se relaciona con la agresividad reactiva y proactiva, la inestabilidad emocional, la ansiedad, y con el control psicológico de ambos padres. Entre las niñas, la depresión infantil se relaciona con las variables familiares de apego y de estilos de crianza; además de las variables emocionales relativas a la ira rasgo y a la ansiedad. En todos los colectivos la depresión se relaciona con las variables familiares de apego y de estilos de crianza. Aunque estas relaciones son más fuertes en las chicas de la infancia media (8-9 años). Así pues, la depresión infantil y los estilos de crianza más punitivos están relacionados entre sí (Serrano, del Barrio y Ortiz, 2009). También se establecen relaciones con las variables personales de ira rasgo (exteriorizado e interiorizado) y de ansiedad, en todas las edades. En cuanto a las variables predictoras de depresión infantil, la crianza ha mostrado un acentuado peso en la predicción, a través de factores más negativos, como la inseguridad (procedente de ambos padres), la negligencia y la permisividad. En síntesis, los resultados de esta investigación corroboran la importancia de la conducta prosocial en el proceso de socialización, como variable faciltadora de relaciones sociales adaptadas. Las buenas relaciones con los pares son elementos de fortalecimiento personal, que facilitan la inserción social (Leganés y Pérez-Aldeguer, 2012; Mesurado et al., 2014). A esto hay que añadir el papel primordial de la crianza en el desarrollo de los hijos e hijas. La crianza basada en apoyo y comunicación y en vínculos de apego facilita comportamientos de fortalecimiento personal, como son la conducta prosocial, la aceptación por los pares y las estrategias de afrontamiento funcionales, centradas en el problema. Mientras que la crianza basada en autonomía extrema potencia conductas inadaptadas, como la agresividad, la inestabilidad emocional, disfuncionales, centradas en la emoción. Para terminar, se discuten las limitaciones, las implicaciones educativas y futuras líneas de investigación, teniendo en cuenta tanto los resultados de la presente investigación como los programas de intervención a los que se ha tenido acceso. es_ES
dc.format.extent 489 p. es_ES
dc.language.iso es es_ES
dc.subject Crianza es_ES
dc.subject Apego es_ES
dc.subject Conducta prosocial es_ES
dc.subject Autoconcepto es_ES
dc.subject Afrontamiento es_ES
dc.subject Ira es_ES
dc.subject Ansiedad es_ES
dc.subject Inestabilidad emocional es_ES
dc.subject Depresión es_ES
dc.subject Infancia media es_ES
dc.subject Infancia tardía es_ES
dc.title Comportamiento y emociones en la infancia media y tardía. Contexto familiar y social es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.subject.unesco Psicología es_ES
dc.description.abstractenglish ABSTRACT From the approaches of Cognitive Social Psychology and Positive Psychology, children can be considered as agents that process information, respecting their individual, cognitive, personal, emotional, affective or social characteristics in a process of interaction with the environment (Bandura, 1977a, 1986, 2001). From the perspective, emphasis is placed on the evaluation of strengths, qualities and abilities, in order to highlight the importance of the development of life skills and competences (Peterson, Park and Castro, 2011). All this, in a suitable environment, that provides care and security and stimulates the balanced development of the person. This research has the general objective of analyzing the factors of protection and personal vulnerability that promote or weaken the development of socially adapted behaviors, taking into account personal mechanisms (intelligence, prosocial behavior, self-concept, coping strategies, aggressiveness, emotional instability, anxiety, depression and anger); Mechanisms of the family environment (parenting styles and attachment to parents) and social environment mechanisms (peer acceptance and rejection). All these factors have been the variables to be studied and have been obtained through standardized tests. The research focuses on middle and late childhood. The participant population was 1447 boys and girls from 7 to 12 years of age (M= 9.27; DS= 1.36). 50.4% are males and 49.6% are females. They go from third to sixth of Primary Education. They are compound by 11 primary education centers, located in the metropolitan area of Valencia and Castellón (Spain). Of the 11 centers, seven are covered by the Educational Compensation Program of the Valencian Government, because at least 20% of their students are at risk of social exclusion, belonging to ethnic minorities, or immigration, in process social adaptation, or marginalization. The majority of the students are Spanish (79.5%). The remaining 20.5% is distributed among students from Latin America (12.1%), Eastern Europe (4.1%), North Africa (1.9%), Southeast Asia (0.9%), Subsaharina Africa (0.8%) and other European countries West (0.6%). The research complied with the ethical standards set out in the Helsinki Act (institutional permit, informed consent, voluntary nature, confidentiality ...). The evaluation and data collection process was carried out between October 2012 and February 2013, in the same Educational Centers. In the first study the results show the positive relations of the prosocial behavior with the cognitive variables and with the acceptance of the pairs. They also demonstrate the mediating role of prosocial behavior in the path from intelligence, through prosocial behavior, to the acceptance of the pairs (in positive) and to the rejection of the pairs (in negative). These results corroborated those of the previous investigation when verifying the value of the prosocial behavior, as a variable that facilitates a good relationship with peers and protects against rejection (Papalia and Feldman, 2013). The second study has verified the relationships of support and parental communication with functional coping strategies, in positive; and with dysfunctional, negative coping. Most neglecting parenting factors (extreme autonomy of both parents) are positively related to dysfunctional coping strategies and emotional instability. A non-inductive and more negligent parenting will affect the development of emotional problems, such as emotional instability, and, at the same time, promote dysfunctional coping strategies associated with emotional mismatches (Mestre, 2014; Wright et al., 2012). At the same time, parental acceptance enhances functional coping strategies, focused on the problem and interferes negatively in the development of emotional problems (emotional instability). Problem-focused coping strategies facilitate better emotional adjustment (Findlay, Coplan and Bowker, 2009; Seiffge-Krenke et al., 2012). The third study has shown the importance of the established bonds with both parents for the development of prosocial behavior, coping strategies, aggressiveness and acceptance / rejection by the peers, in middle and late childhood. The attachment of father and mother has been a predictive variable of prosocial behavior in childhood. Other variables predictive of prosocial behavior are functional and dysfunctional coping, emotional instability, pupil rejection expectancy and aggressiveness.The latter in negative. Thus, paternal bonds based on a secure attachment strengthen prosocial behaviors and social competence (Abraham and Kerns, 2013; Ferreira et al., 2016; Groh et al., 2014; Rochat, 2004). The contribution of the family and the bonds of attachment in both the development of prosocial behavior and in the development of coping strategies as in the welfare of minors, stand out (Egeland, 2010). The fourth study is aimed at analyzing the relationships of childhood depression with family bonds and with personal variables of aggressiveness (proactive and reactive), anger, emotional instability, and anxiety. The results have shown differences according to sex. Among boys, depression is related to reactive and proactive aggression, emotional instability, anxiety, and psychological control of both parents. Among girls, infant depression is related to family variables of attachment and parenting styles; In addition to the emotional variables related to anger trait and anxiety. Among boys, depression relationships with reactive and proactive aggression, emotional instability, anxiety, and psychological control of both parents are perceived. Among girls, infant depression is related to family variables of attachment and parenting styles; In addition to the emotional variables related to anger trait and anxiety. In all groups, depression is related to family variables of attachment and parenting styles. Although these relationships are stronger in middle-aged girls (8-9 years). Thus, child depression and more punitive parenting styles are related to each other (Serrano, del Barrio and Ortiz, 2009). Relationships are also established with the personal variables of trait anger (externalized and internalized) and anxiety, in all ages. As for the variables predictive of childhood depression, child parentig has shown a strong weight in the prediction, through more negative factors, such as insecurity (from both parents), negligence and permissiveness. In summary, the results of this research corroborate the importance of prosocial behavior in the socialization process, as a variable that facilitates adapted social relations. Good relationships with peers are elements of personal empowerment that facilitate social insertion (Leganés and Pérez-Aldeguer, 2012; Mesurado et al., 2014). To this must be added the primordial role of parenting in the development of sons and daughters. Parenting based on support and communication and attachment relationships facilitates self-empowerment behaviors, such as prosocial behavior, peer acceptance, and functional, problem-focused coping strategies. While parenting based on extreme autonomy potentiates maladaptive behabiors, such as aggressiveness, emotional instability, depression and dysfunctional, emotionally focused coping strategies. Finally, the limitations, educational implications and future lines of research are discussed, taking into account both the results of the present research and the intervention programs that have been accessed. es_ES
dc.embargo.terms 0 days es_ES

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