Thomas S. Szasz, precursor de la psiquiatría crítica
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Thomas S. Szasz, precursor de la psiquiatría crítica

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Thomas S. Szasz, precursor de la psiquiatría crítica

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dc.contributor.advisor Llinares Chover, Joan B.
dc.contributor.advisor Barberá, Ester
dc.contributor.author García-García, Carlos
dc.contributor.other Institut Universitari d'Estudis de la Dona es_ES
dc.date.accessioned 2016-01-11T07:46:22Z
dc.date.available 2016-01-12T04:45:05Z
dc.date.issued 2015 es_ES
dc.date.submitted 15-01-2016 es_ES
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/10550/49884
dc.description.abstract Thomas S. Szasz (1920-2012), profesor de psiquiatría de la State University of New York en Siracusa (EE. UU.), fue el mayor crítico del cientificismo y de las prácticas coercitivas de la psiquiatría. Con treinta y cinco libros publicados y centenares de artículos, no ha existido otro autor más prolífico en su campo. Fue un intelectual de primer orden que realizó uno de los más lúcidos análisis conceptuales y epistemológicos de la psiquiatría. Este le sirvió de base para sostener su crítica abierta a los abusos de poder de la psiquiatría (encierros involuntarios, tratamientos no consentidos, etc.). Su libro de 1961 El mito de la enfermedad mental es un clásico. En él Szasz sostuvo, contra el criterio generalizado en psiquiatría, que la llamada “enfermedad mental” no era una enfermedad por lo que ningún tratamiento médico podía aplicarse en su “curación”. De ello se derivaba que la psiquiatría ni era ni podía ser una rama de la medicina. Afirmaciones como estas hicieron que la psiquiatría oficial considerara a Szasz un hereje. Como ya se anuncia en su título, en esta investigación se sostiene que la obra de Thomas S. Szasz es, necesariamente, antecesora de las de los actuales representantes de la psiquiatría crítica que cuestionan los principios científicos y las prácticas coercitivas de la psiquiatría. Sin embargo, estos autores apenas nombran a Szasz y, si lo hacen, es para marcar diferencias con él ya que lo consideran un antipsiquiatra trasnochado. El trabajo consta de dos partes. En la primera se presenta tanto una biografía del autor en la que se destacan hechos relevantes que demuestran que fue uno de los pioneros de la lucha contra lo que denominó “el Estado terapéutico” (o la alianza entre el Estado y la psiquiatría), como un amplio resumen de su sistema de pensamiento en tres vertientes: como filósofo de la psiquiatría, como intelectual liberal y como teórico de la conducta humana y psicoterapeuta. Se ha prestado especial atención a la primera de estas facetas, presentando con detalle el análisis conceptual y epistemológico de la psiquiatría llevado a cabo por Szasz. En la segunda parte, se realiza un estudio histórico del movimiento antipsiquiátrico y un análisis comparativo de las proposiciones de sus principales representantes (R. D. Laing y D. Cooper) y las de Szasz. Esta investigación ha demostrado que Szasz nunca fue un antipsiquiatra, por lo que dicha atribución comúnmente aceptada es falsa. Permanece, pues, la pregunta de por qué Szasz no es convenientemente reconocido por los actuales psiquiatras críticos. Para intentar responderla se han presentado los principales argumentos de la psiquiatría crítica (ejemplificados en la asociación Critical Psychiatry Network) contra las tesis y prácticas de la psiquiatría cientificista que defiende un modelo biomédico (la equivalencia mente-cerebro, la psiquiatría basada en la evidencia, los sistemas diagnósticos como el DSM, los vínculos entre la psiquiatría y la industria farmacéutica, etc.) y, más concretamente, se ha profundizado en la obra de tres autores relevantes en este campo, David Ingleby, German Berrios y Allen Frances. Se han comparado sus tesis con las que Szasz defendió desde 1956 hasta su muerte en 2012. Este análisis ha permitido confirmar que ambas propuestas críticas son prácticamente idénticas por lo que sigue sin entenderse el rechazo de estos autores críticos hacia su antecesor. Se ha concluido que dicho rechazo hacia Szasz no está basado en fundamentos teóricos sino en cuestiones ideológicas. A diferencia de la mayoría de psiquiatras críticos, Szasz, como liberal radical que era, rechazaba frontalmente todo tipo de psiquiatría institucional y pública y abogaba por su abolición. Por su parte, los psiquiatras críticos suelen ser defensores de la psiquiatría comunitaria y proponen reformas del sistema de salud mental pero nunca su abolición. Por otra parte, Szasz desconsideraba la realidad de la locura. En su optimismo racionalista, Szasz llegó a afirmar que los locos lo eran a voluntad lo que choca frontalmente con la experiencia de cualquier profesional que trabaje con personas psicóticas. Se ha sugerido que este incomprensible rechazo de Szasz a la evidencia de la locura se debe a ciertas cuestiones personales del propio autor que han sido expuestas en este trabajo. Por último, en base a las propuestas de Szasz y de los psiquiatras críticos, se ha reclamado una formación universitaria más rigurosa para los futuros clínicos en la que se incluyan asignaturas de humanidades y ciencias sociales, así como enseñanza del rango completo de psicoterapias y no solo las avaladas por la denominada psiquiatría (o psicología) basada en la evidencia. Para terminar, se han señalado ciertos dilemas planteados por Szasz que constituyen debates actualmente abiertos. Por ejemplo: ¿es la psiquiatría una rama de la medicina por derecho propio? O, ¿Tiene sentido la distinción entre psiquiatría y psicología clínica dado que los profesionales de ambas disciplinas se ocupan de los mismos problemas? La respuesta de Szasz fue “no”. La mayoría de los psiquiatras críticos se muestran ambiguos o permanecen en silencio al respecto. Se anima a los representantes de la psiquiatría crítica a que sigan profundizando en estas y otras cuestiones fundamentales para el presente y el futuro de nuestra profesión. es_ES
dc.format.extent 333 p. es_ES
dc.language.iso es es_ES
dc.subject Thomas Szasz es_ES
dc.subject Psiquiatría crítica es_ES
dc.subject Psicología clínica es_ES
dc.subject Epistemología de la psiquiatría es_ES
dc.subject Germán Berrios es_ES
dc.subject Psicoterapia es_ES
dc.subject Modelo médico es_ES
dc.subject David Ingleby es_ES
dc.subject Allen Frances es_ES
dc.subject Critical Psychiatry Network es_ES
dc.subject Antipsiquiatría es_ES
dc.subject Postpsiquiatría es_ES
dc.subject DSM es_ES
dc.subject Psicofármacos es_ES
dc.subject Industria farmacéutica es_ES
dc.subject Diagnóstico psiquiátrico es_ES
dc.title Thomas S. Szasz, precursor de la psiquiatría crítica es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::PSICOLOGÍA es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::CIENCIAS MÉDICAS es_ES
dc.subject.unesco UNESCO::FILOSOFÍA es_ES
dc.description.abstractenglish THOMAS S. SZASZ, FOREFATHER OF CRITICAL PSYCHIATRY Thomas S. Szasz (1920-2012), professor of psychiatry at State University of New York (Syracuse, USA), was the major critic of scientism and coercion in psychiatry. With thirty-five books and hundreds of papers, he is the most prolific author in his field. As major intellectual he presented one of the most lucid conceptual and epistemological analysis of psychiatry. That was the theoretical ground for his open criticism of the psychiatry power abuse (civil commitment, involuntary treatments, etc.). His book published in 1961, The Myth of Mental Illness, has become a classic work in critical psychiatry. He held, against general opinion in psychiatry, that the so called “mental illness” was not an illness like any other and therefore any medical treatment could be use to “cure” it. So, psychiatry was not and could not be a branch of medicine. Due to strong affirmations like those ones, Szasz was considered heretic by the official psychiatry. As it is indicated in the title, this thesis holds that Thomas S. Szasz’s work is a necessarily predecessor of that of the current representative authors of critical psychiatry who question the scientific principles and coercive practices of psychiatry. However these authors almost never mention Szasz and if they do it it’s only to stand up differences with him as they consider him an outdated anti-psychiatrist. This work consists of two parts. The first one presents an author biography in which some relevant facts are underlined in order to show that Szasz was one of the pioneers in the fight against what he coined “the therapeutic state” (or the alliance between the state and psychiatry). In addition a large summary of his thinking is presented in three sides or aspects: as a philosopher of psychiatry, as a liberal intellectual, and as a theorist of human behaviour and as a psychotherapist. A special attention is paid to the first aspect in order to show in more detail Szasz´s conceptual and epistemological analysis of psychiatry. The second part of this work is dedicated to a historical research of anti-psychiatric movement and to a comparative analysis of its main representative authors’ (R. D. Laing and D. Cooper) ideas and Szasz´s ones. This research has showed that Szasz never was an anti-psychiatrist. Thus this common statement is false. However, the question remains: why the present critics of psychiatry do not recognise Szasz as he deserves? Trying to offer an answer for this question we show the main arguments of critical psychiatry (epitomized in the association called Critical Psychiatry Network) against the thesis and practices of scientist psychiatry which support a biomedical model (mind-brain hypothesis, Evidence-Based-Psychiatry, diagnosis systems like DSM, the links between psychiatry and the big pharma, etc.) and, specifically, we have delved into the work of three relevant authors in this field: David Ingleby, German Berrios and Allen Frances. We have compared their thesis with Szasz´s ones presented decades before. This study has led us to confirm that both critical proposals are virtually the same. We have concluded that this author´s rejection to Szasz is not based on theoretical grounds but on ideological ones. Unlike most of critical psychiatrists, Szasz was a radical libertarian who fought against any kind of institutional or public psychiatry and who stood up for its abolition. On the other hand, most of the critical psychiatrists have defended the public psychiatry and have proposed several reforms of the mental health system but never its abolition. In addition, Szasz denied the reality of madness. As an optimistic rationalist he went as far as to say that mad people were pretenders. This contention crashes with the views of those professionals who work with psychotic people. It is suggested that Szasz’s incomprehensible rejection to the reality of madness is due to certain personal matters that have been referred in this research. At last, on the basis of both Szasz’s and critical psychiatrists’ proposals we have claimed for a more accurate university training for the future clinicians in which humanities and social sciences would be included, likewise the teaching of psychotherapies as a whole and not only those endorsed by the so called evidence based psychiatry (or psychology). Finally, we have pointed out some dilemmas set out by Szasz and which are still open for discussion. For example: Is psychiatry a branch of medicine for its own merits? Or, does it have sense the difference between psychiatry and clinical psychology given that professionals of both disciplines are taking care of the same kind of problems? Szasz’s answer was “no”. Most of critical psychiatrists are ambiguous with or remain silent on these questions. It is suggested to the representatives of the critical psychiatry to go further in the discussion of these or other related and fundamental issues for the present and future of our profession. es_ES
dc.embargo.terms 0 days es_ES

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