Tratamiento de la hipertensión intraósea de la rótula mediante perforaciones. Método experimental en ovejas.
NAGIOS: RODERIC FUNCIONANDO

Tratamiento de la hipertensión intraósea de la rótula mediante perforaciones. Método experimental en ovejas.

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Tratamiento de la hipertensión intraósea de la rótula mediante perforaciones. Método experimental en ovejas.

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dc.contributor.advisor Gomar Sancho, Francisco es_ES
dc.contributor.advisor Sala Cuartero, Diego es_ES
dc.contributor.author Almeida Herrero, Fernando es_ES
dc.contributor.other Universitat de València - CIRURGIA es_ES
dc.date.accessioned 2010-07-07T08:24:59Z
dc.date.available 2010-07-07T08:24:59Z
dc.date.issued 2006 es_ES
dc.date.submitted 2006-09-29 es_ES
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/10550/15565
dc.description.abstract RESUMEN El dolor femoropatelar es un reto importante tanto desde el punto de vista diagnóstico como terapéutico que aparece en pacientes jóvenes e incluso a edades avanzadas. El aumento de presión intraósea a nivel rotuliano, relacionado con un aumento en el drenaje venoso, se ha postulado como una causa de dolor anterior en la rodilla. Así, se han descrito numerosas técnicas descompresivas con resultados clínicos diversos y en la búsqueda de técnicas menos agresivas, las perforaciones óseas pueden suponer una alternativa. Se emplearon 12 ovejas hembras adultas de la raza merina con un peso medio de 60 kilogramos y una edad media de 4 años divididas en dos grupos. El grupo A se diseñó para demostrar que la descompresión rotuliana produce una disminución de la presión intraósea. Para ello se realizó un traumatismo controlado en ambas rótulas y posterior descompresión en la rótula izquierda siendo la rótula derecha el grupo control. El grupo B se diseñó para observar el efecto de la técnica de descompresión ósea por sí misma, en ausencia de hiperpresión mediante un traumatismo previo, realizándose la descompresión en la rótula izquierda siendo la derecha el grupo control. En ambos grupos se realizaron mediciones de presión al inicio del estudio, a las 6 semanas previa y tras realización de la descompresión y a los 4 meses realizándose el estudio histológico en ambas rótulas. Respecto a las cifras de presión intraósea, se obtuvieron en ambos grupos cifras de presión basal similares, sin diferencias significativas entre las rótulas de cada caso (23+13; 22+13 y 27+12; 31+12). Tras la realización de un traumatismo controlado (grupo A) se observó un aumento significativo respecto a las cifras basales, sin diferencias significativas entre ambas rótulas (63+12; 61+12), mientras que en el grupo B hubo un aumento aunque significativamente de menor cuantía que en el grupo A, justificado por la propia agresión que supone la realización de la medición de presión per se (40+14; 47+8). Tras la descompresión ósea mediante perforaciones y de forma inmediata no se observaron diferencias significativas respecto a las cifras previas, observando incluso en el grupo B un incremento discreto en la rótula sometida a la descompresión respecto a la rótula control, justificado por la propia agresión de la técnica de perforación (61+10; 61+12 y 48+12; 47+8). A las 10 semanas de la descompresión, no se observó diferencias significativas tanto entre las cifras de presión en las rótulas caso, pre y postdescompresión, así como entre las rótulas de un mismo espécimen (56+14; 55+18 y 42+8; 46+11). Desde el punto de vista histológico, se describió la presencia de signos evidentes de lesión en el cartílago articular en el grupo sometido a traumatismo controlado. Se observó la presencia de una multiplicación de la línea de marea o <tidemark>, proliferación vascular, degeneración de la matriz extracelular, disminución número de condrocitos, éstasis intravascular, agregaciones estructurales de eritrocitos, trombosis de fibrina y evaginaciones de tejido conectivo desestructurado. Así, comparativamente con el grupo control, no se observaron diferencias significativas tras la realización de las perforaciones óseas en los hallazgos histológicos, por lo que dichas perforaciones no suponen una mejoría desde el punto de vista anatomopatológico. En el grupo diseñado para la valoración del efecto de las perforaciones óseas por sí mismas en ausencia de traumatismo controlado, se observó una menor incidencia de hallazgos histológicos sugestivos de cambios degenerativos, apareciendo en la mitad de los casos, una multiplicación de la línea de marea, siendo menos frecuente la presencia de alteraciones a nivel vascular y signos de desestructuración y muerte celular. __________________________________________________________________________________________________ es_ES
dc.format.mimetype application/pdf es_ES
dc.language cat-en-es es_ES
dc.rights spa es_ES
dc.rights Copyright information available at source archive es_ES
dc.subject none es_ES
dc.title Tratamiento de la hipertensión intraósea de la rótula mediante perforaciones. Método experimental en ovejas. es_ES
dc.type info:eu-repo/semantics/doctoralThesis es_ES
dc.description.abstractenglish Patelofemoral pain is a difficult problem both from the diagnostic and therapeutic point of view which arises in both the young and the elderly patient. The increase of patellar intraosseous pressure, associated with an increase in the venous return blood flow, has been postulated as a cause of anterior knee pain. Indeed, numerous surgical techniques for decompression have been described with varied results, and in the continuous search for less aggressive measures, osseous drilling can be an alternative. We used twelve adult female sheep from the merino race divided into two groups, all with an average weight of 60 kilograms and an average age of 4 years. Group A was designed to prove that patellar decompression produces a decrease in patellar pressures. Therefore, both patellae were traumatised in a controlled manner and the left patella was decompressed, leaving the right patella as the control group. Group B was designed to observe the effects of patellar decompression alone, in absence of hypertension through previous trauma, the left being decompressed and the right being the control group. In both groups, pressure measurements of pressure were conducted at the beginning of the study, six weeks previous and after accomplishment of the decompression. At 4 months, a histopathological study of both patellae was conducted. Following the statistical analysis of the pressure readings at the different time intervals, we conclude that osseous drilling does not decrease the pressure readings, regardless of the existence of a state of patellar hypertension. From the histopathological point of view, drilling does not slow or revert the histological degenerative changes, and lastly, the technique to measure the intraosseus pressure can itself constitute an aggression that can ultimately cause degenerative changes. es_ES

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